febrero 2019


Por Luis, desde Florida

muro-trump

Muchos periodistas extranjeros se olvidan de poner los temas en el contexto histórico y político adecuado, porque La Pared no es un tema nuevo, ni mucho menos, y hay que estar alucinando para decir que no está totalmente relacionado a la inmigración ilegal. Ésta ha ascendido en progresión geométrica durante los últimos 20 años. Es más, hace ya 30, Ronald Reagan en una acción criticada por los conservadores, concedió amnistía a 2.5 millones de ilegales en 1986. Y para el 1995, Bill Clinton ofreció un discurso contra la inmigración ilegal porque ya teníamos 5.5 millones adicionales. Abajo un extracto que todavía se mantiene vivo en YouTube:

“Todos los americanos, no sólo los estados más afectados, se encuentran indignados con razón por la enorme cantidad de ilegales que entran a nuestro país. Quitan puestos de trabajos a los ciudadanos (y mantienen bajos los salarios, añado yo) La gran mayoría no tienen ni oficios, ni experiencia. Requieren demasiados fondos de los que necesitamos para nuestros servicios sociales y es por lo que esta Administración se va a mover agresivamente para asegurar las fronteras, bla, bla, bla.”

Durante los últimos 25 años, hemos oído numerosos discursos de políticos incluyendo el de otros demócratas como Obama, Hillary Clinton y el líder minoritario del Senado Chuck Schumer (D) exigiendo que se ha de frenar el flujo de inmigrantes y que se ha de reforzar la frontera. Aquí un video de 3 minutos recogiendo sus declaraciones en diversos momentos.

https://www.bing.com/videos/search?q=schumer+2009+illegal+immigration+video&&view=detail&mid=6732C71341602FF59C426732C71341602FF59C42&&FORM=VDRVRV

Pero ya antes de estas declaraciones, en el año 2006 Bush W firmó la ley que pasó por el Congreso y Senado con amplias mayorías e incluyendo el voto de los entonces senadores Obama y Hillary y Schumer, la llamada Acta de Valla Segura (Secure Fence Act of 2006).  En ella dice:

“Se autoriza la construcción de cientos de millas de valla adicional en la frontera del Sur. Vallas, barreras vehiculares, garitas y luces para evitar la entrada de ilegales. Se autoriza también al Departamento de Seguridad de la Patria incrementar el uso de tecnologías avanzadas como cámaras, satélites y drones para reforzar la infraestructura de la frontera.”

Bajo esa ley, se construyeron casi 670 millas de las 2.000 que hay entre México y EEUU. Ésto marca precedente y autorización al ejecutivo mediante el Dept de Seguridad de la Patria.

Viendo que la inmigración ilegal ha subido de 5.5 millones en el 1995, a 22 millones (según la Uni. de Yale) hoy día, y considerando las opiniones y discursos recientes, uno pensaría que los $5.700 millones pedidos por Trump para restaurar y construir unas 230 millas adicionales, no sería ningún problema. Pero desde que Trump lo ha pedido, no han querido dar un centavo. Y ambos lados han sacado todas las navajas y sables políticos para pelear por o contra dichos fondos. Pelosi dijo que no daba un dólar, pero al final cedió $1.375 millones. Trump pidió $5.700 millones y firmó por mucho menos. Al inicio, todos pensamos que claudicó y perdió la batalla política. Lo que no creo que se imaginaban los demócratas (ni nosotros), era que Trump iba a aceptar simplemente ese dinero, cosa que sin otra alternativa hubiese sido un fracaso político. Pero se sacó de la manga la Emergencia Nacional con sus alternativas desconocidas entonces.

Obviamente, la primera reacción de los demócratas y de los medios fue gritar que era inconstitucional. Yo no creo que los demócratas, que tachan de estúpido para arriba a Trump, se dieron cuenta de la maniobra que les hizo.

Explico la Constitucionalidad de la Emergencia. El alegato es que el Congreso ha dado una cantidad X para dicho uso y que el presidente no puede gastar dinero que no lo haya aprobado. Pero no es totalmente así. Primero, como se ha indicado, el Congreso ha autorizado en el pasado al Dept. de Seguridad de la Patria, que está bajo la dirección del ejecutivo para usar fondos en la frontera. Segundo, el presidente dispone de otros fondos que puede usar a su discreción. Por ejemplo, hay cientos de millones que se han expropiado a carteles/traficantes/criminales que los puede usar. Fue el senador Ted Cruz, experto en la Constitución quien sugirió: “que pague El Chapo por La Pared”. Tercero, que Trump y el ministro de Defensa se llevan bien y parece que de los fondos designados a la construcción de viviendas para los militares, hay algunos a plazo largo que los pueden utilizar con contabilidad y razonamientos artísticos: “La Pared es parte de la Defensa Nacional”. Y en el futuro pueden arreglarse con otros presupuestos.

Como era de esperar y lo predijo Trump, los 16 estados demócratas ya han puesto una demanda en la Corte alegando que no existe una Emergencia y que no se acata a la Constitución. Claro que, lo que significa una Emergencia depende mucho de las posiciones políticas. Lo que sabemos es que en el momento hay 31 emergencias vigentes y la gran mayoría en forma de sanciones.

Una “emergencia” vigente son las sanciones a los que afectaron el proceso de elecciones en Zimbawe, durante Robert Mugabe. Otra es la pandemia de la gripe H1N1. Otra, las sanciones de los colaboradores con los piratas de Somalia. Otra las sanciones a los miembros de las bandas Los Zetas (mejicanos), Circulo de Hermanos (rusos) Yakuza (japoneses) y Camorra (italianos). Por cierto, a Obama, que firmó las tres últimas, se le olvidó firmar otra para los numerosos crímenes que se cometen en ciertos vecindarios, de lo cual debería estar bien familiarizado, en vez de exhibirse por el extranjero.

Lo de Trump es tanta emergencia como las anteriores y hasta el fiscal general de California, Xavier Becerra, que está liderando la demanda contra Trump, ha admitido que tienen pocas posibilidades de ganar.

Como Trump no es precisamente uno que le gusta jugar a un ping-pong amigable con los adversarios políticos, ha iniciado un revanchismo contra California. Hace más de 10 años, California inició el ambicioso proyecto de construir un tren AV entre San Francisco y Los Ángeles. En el 2008, calcularon que costaría $33.000 millones por los 1.300 kms y que lo finalizarían para el 2020. Pero ahora calculan que les costará por lo menos el doble. Para el 2025 habrán construido unos 200 kms por el valle central y agrícola de San Joaquin y ya han gastado $10.000 millones. Han construido la parte más fácil y con menos población por mucho. Como para llegar del valle a las ciudades de San Francisco y Los Ángeles tienen que construir túneles que atraviesan las montañas de la costa, el costo incrementará enormemente. Hasta el punto que el nuevo gobernador ha declarado lo siguiente en un discurso:

“Tenemos que ser realistas. Por la forma que se planificó, este proyecto costará demasiado y respetuosamente, tomará demasiado tiempo. Ha habido muy poca vigilancia e insuficiente transparencia.”  

“Let’s be real,” Newsom continued. “The current project, as planned, would cost too much and respectfully take too long. There’s been too little oversight and not enough transparency.”

En el inicio, el gobierno federal aportó $3.500 millones en asistencia y recientemente había prometido otros $900 millones. Para iniciar, el Dept. de Transportes, bajo las órdenes de Trump ya ha retirado estos millones y se ha puesto a estudiar la legalidad para retirar los otros $3.500 millones. Veremos en qué queda esta batalla.

Es curiosa la posición del nuevo gobernador, considerando que ha declarado todo el estado “santuario” para los ilegales, quienes ya son cerca de 3 millones. Según este estudio de la organización FAIR (Federación para una Reforma de Inmigración) a California le cuestan $25.000 millones anuales, $12.000 de los cuales son en educación y otros $2.000 para enseñar el inglés a estudiantes que no lo saben. En total son unos $2.300 por familia californiana por esta posición que desafía las leyes federales.

Volviendo a la La Pared y la Emergencia, Trump ya tiene $1.375 millones asegurados para empezar y después otros más (no sabemos exactamente cuánto) para construir un porcentaje serio de lo que se propuso inicialmente. Parece que los demócratas subestiman demasiado a este presidente y hoy La Pared es un tema que ha desparecido del grueso de las noticias.

Abajo el artículo de Javier Ansorena, del ABC, con diferentes argumentos para contrastar.

 

Por Luis, desde Florida

Se podría asegurar que la campaña electoral de EEUU, en el caso de los demócratas, comenzó en noviembre, al finalizar las elecciones para el Congreso, ya que fue un triunfo. No uno de echar cohetes, pero un triunfo de todas formas y los políticos saben los métodos para sacar la máxima tajada en cualquier situación. Hasta de las crisis, vaya, como le gustaba indicar a Rham Emmanuel, asesor de Obama. Trump nombró para ello a su director hace varios meses, pero de la forma que yo percibo, el discurso del Estado de la Nación del 5 de febrero fue como el cohete de las fiestas de San Fermín. Un discurso de 80 minutos, el tercero más largo en 50 años. Extrañamente moderado de tono, pausado y reconciliador en ocasiones pero incluyendo también numerosos dardos para los demٕócratas. Como siempre, exento de palabras sofisticadas, las frases fueron cortas y los conceptos sencillos de entender para ayudarnos a los “deplorables” en su digestión. A 180º de los discursos de Obama en todos los aspectos, incluyendo el de la honestidad, aunque las opiniones en esto van por partido. Prueba es, que al poseer los progresistas, una capacidad intelectual tan superior, antes de leer u oír una palabra, se apresuraron a advertirnos que estaba plagado de mentiras. Con la colaboración de los medios, claro. Pero parece ser que Trump ha “mentido” de forma muy creíble mostrándonos a los “deplorables” y otros, los logros de su Administración, cosa que los medios se niegan a publicar. A “mentido” de tal forma, que las encuestas de Rasmussen, a las que sigo religiosamente, dicen que su popularidad ha subido del 45% en 4/2, a 48% el 6/2 y al 52% en el 11/2. Se han estabilizado en el 50%. La de Gallup, que siempre tiene marcas más bajas para Trump y los republicanos, también ha registrado una subida del 37% al 44%. Un 7% de aumento en popularidad con un discurso “lleno de mentiras”. Nota: Las diferencias de las encuestas de Gallup (y otras) a las de Rasmussen, se dan por el método. La mayoría hacen las encuestas entrevistando a adultos o votantes registrados, mientras que Rasmussen entrevista a votantes probables. Y tiene su lógica, porque hay grupos de votantes que no acuden a las urnas asiduamente en un porcentaje superior. Para ilustrar, en Florida hay un 2% más de demócratas registrados que republicanos. Pero los últimos 4 gobernadores han sido republicanos. Un caso más destacado e ilustrativo es el del estado de Kentucky donde hay una diferencia de registración 50% (D) y 41% (R), pero también tienen un gobernador republicano y Trump ganó allí 63%-33% contra Hillary. Importante es el tercer gráfico de Gallup, que muestra el aumento del reconocimiento de los demócratas y los independientes por un 8%-12% sobre la situación de la economía y su perspectiva al futuro económico. Por ello el tirón de las encuestas favorables a Trump.
O sea, la realidad convierte a los intelectuales en “deplorables”.

Abajo el índice de la popularidad de Trump obtenido diariamente por Rasmussen entre votantes probables.

Interesante es la observación de Rasmussen. Trump no puede ganar las elecciones, pero los demócratas sí pueden perderlas. Y por lo que leo, opino también que los demócratas se van a pegar un tiro en el pie.

Ya son cerca de 10 los candidatos demócratas para la presidencia y todos ellos se están situando lo más lejos posible de Trump y hasta de la moderación. La mitad de los demócratas prefieren el socialismo (aunque no sepan definirlo) y ya hay congresistas que sin disimulos se declaran socialistas y son elegidos en esos distritos. Por lo que las primarias de los demócratas destacarán por los posicionamientos hacia el extremo progresista. Hay algunas declaraciones que no creo que vendan muy bien en el mundo de los “deplorables” y otros votantes con un poco de sentido común. Por ejemplo, el senador de New Jersey, Corey Booker, un tiarrón de 1.90 mts y que se asemeja más a un jugador de fútbol americano que a un político, decidió ser vegano en el 2014. Acaba de hacer el comentario de que le gustaría subir el precio de la carne porque su consumo destruirá el planeta. Yo creo que en vez de ganar votos entre los innumerables carnívoros de EEUU, sus declaraciones pueden terminar siendo un buen anuncio para la campaña de Trump, teniendo en cuenta lo que disfruta éste burlándose de la oposición.

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Para tener una idea de la “diversidad” y el posicionamiento anti-Trump, acaba de salir un artículo en Salon (revista progresista) en el que según una terapeuta sexual, Trump está causando trastornos de estrés postraumáticos relacionados al sexo (TEPT). El artículo profundiza también en la maldad del pensamiento conservador y sus consecuencias en la salud de los progresistas, pero creo que el título nada más lo describe bien el slogan de MasterCard: No tiene precio.

Otra faceta que está afectando seriamente la marca demócrata es lo que está ocurriendo en el estado de Virginia. Virginia fue por bastantes años, un estado conservador. Pero al colindar con la capital de Washington DC, donde se localizan muchos edificios federales y residen ahora cientos de miles de burócratas con un 90% registrados como demócratas, lo han convertido el estado en azul. A consecuencia de unos comentarios del gobernador, Northam (D), fomentando una ley pro-aborto hasta el momento de dar a luz (ley que no pasó) dio motivos de revancha a alguno que tenía una foto del gobernador cuando era universitario. A sus 19 años, el gobernador se pintó la cara de negro para presentarse a alguna fiesta estudiantil. En estos tiempos del #MeToo y de tolerancia cero a graciosidades raciales, la broma (o la burla) le está saliendo muy cara. A su fiscal general Herring le está ocurriendo lo mismo. Y al vice-gobernador Fairfax, un negro, le han caído dos mujeres acusándole de violación y agresión sexual. Una de ellas, la Dra. Vanessa Tyson, está llevando las acusaciones con detalles a la corte, por lo que no parece ser una acusación totalmente frívola. Dejando este caso al margen, las acusaciones de racismo al gobernador y su fiscal general siguen presionando para que dimitan. Ellos se niegan. Y ésto está generando un pequeño circo dentro del partido que por un lado tiene intolerancia total para incidentes racistas y por el otro se encuentran víctimas de sus propias bromas (o prejuicios) de su inmadura juventud. Les está ahorcando la cuerda que aflojaron. Algo que se me hace muy difícil de entender en toda esta “crisis buenista” es por qué a Michael Jackson nunca se le consideró racista o por lo menos de “apropiación racial” cuando tuvo varias operaciones y su cara se volvió totalmente blanca. Hace falta ser un intelectual progresista para comprender esta situación.

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Lo que más podía haber calentado el horno de las primarias es el programa Green New Deal (Nueva Propuesta Verde) presentado por la novata congresista Alexandria Ocasio Cortez, reconocida en el mundo conservador como la prueba documental nº 1 del “intelecto progresista” y que satura Whatsapp.

Su propuesta tiene como objetivo el cambiar toda la producción energética de EEUU en renovable para el 2030, o en 10 años. Una eliminación total del uso del carbón, petróleo, gas y hasta energía nuclear. Propone la construcción de trenes de AV y reducir enormemente el uso de los aviones. Reconvertir todos los edificios para una climatización más eficiente. En una propuesta progresista, aunque estuviera fuera de tópico, no podía faltar la sanidad universal eliminando totalmente la privada y programas de empleo, incluyendo la subvención del que no quiere trabajar. No, no es un error. Para completar, la congresista ha comentado que no será muy fácil eliminar la flatulencia del ganado.

Una congresista, cuyo fin es el de controlar los gastos del gobierno, debería haber proporcionado un estimado del costo de la implementación y determinar si es viable o no, pero no ha sido así. Probablemente porque la cantidad de ceros necesarios no entran dentro del renglón designado. Es una verdadera pena lo que ha ocurrido. Ha recibido una cantidad tan grande de comentarios paródicos, irónicos y sarcásticos que ha decidido desmontar el portal.

Eso no quiere decir que este proyecto de ley no vinculante (???) no haya sido patrocinado por 70 congresistas demócratas (de los 235) y varios candidatos a la presidencia. Pero no sabemos hasta qué punto lo van a enfatizar vista la reacción general.

No cabe duda que son este tipo de programas los que le interesan a Trump, quien podría cansarse utilizando el twitter en la campaña.

A veces no me explico la mentalidad de ciertos políticos, porque unas encuestas dicen que sólo el 24% de los votantes cree que el Cambio Climático es una seria amenaza a EEUU y el 62% está en total desacuerdo. Peor aún para los Verdes, según Rasmussen, sólo el 18% cree necesaria la intervención del gobierno federal y el 52% está totalmente opuesto a que el gobierno tenga un control extenso de la economía, como sería el caso. En fin.

La congresista AOC, considera otro galardón y ha celebrado el haber anulado con su movilización e influencias locales la posibilidad de que Amazon instalara una sede corporativa en la zona de NY, proporcionando 25.000 puestos de trabajo, muy bien remunerados a $150.000 de media. Una actitud anti-corporativa que corta por ambos lados. El ex-CEO de Starbucks Howard Schultz, Warren Buffet, Bill Gates y ahora Bezos, todos ellos contribuyentes a las campañas de los demócratas, han criticado seriamente estos excesos y no creo que sean tan generosos con sus contribuciones ni apoyos en las campañas. Los negociantes pequeños de la zona también han protestado y seguro que se acordarán en las siguientes elecciones.

Recurro al dicho: “No interfieras con la autodestrucción de tu enemigo”. Que se den el tiro en el pie.

 

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Señala el alegre economista – tertuliano una imaginaria paradoja española, de la que tendría la culpa Rajoy. Que plantea así:

La paradoja de que Suecia (con la mitad de horas de sol que nosotros) produzca el triple con energías renovables que España.

La chorrada, como de biberón, no tiene mayor interés. Ya sabemos que los cantamañanas de tertulia están inmersos en una carrera por ver quién dice la burrada más gorda. Y si José Carlos Díez cree que sus seguidores ideológicos no tienen mayor problema en que se compare la energía solar con todo el conjunto de renovables, es asunto suyo. Cada cual habla para quien quiere, y hablar para idiotas funcionales no está prohibido. Pero esto nos da pie para  mirar el asunto, la supuesta paradoja esa, bien mirada. Y averiguar dónde se sitúa España en lo que respecta a la “energía verde”.

Nota. Los datos los sacamos del BP Statistical Review of World Energy June 2018. Son siempre en porcentaje de energía consumida de una fuente, sobre el total  energía consumida (energía primaria). Y las unidades son Mtoe (millones de toneladas equivalentes de petróleo) [–>].

Para empezar, la chorrada de lactante. España consumió 3,2 Mtoe de energía solar. Suecia, 0,04 Mtoe. O sea, España unas ochenta veces más que Suecia. O , en números relativos a su consumo total de energía, que es una comparación más justa, fueron 2,3% frente a 0,1%. Unas treinta veces más. Ninguna paradoja por aquí; Rajoy, o no Rajoy.

La paradoja imaginaria se explica por el motivo que todo el mundo sabe. Suecia tiene muchísima energía hidroeléctrica. Un 27% de su energía primaria, frente al 3% de España. Pero eso depende de la geografía, no depende de Rajoy. También tiene mucha más energía nuclear. 27% frente al 9% de España. Y eso depende de un gobierno socialista, que frenó la energía nuclear en España.

Respecto a “cacharrines verdes” (placas solares y molinillos de viento), que es lo que le interesa a estos tertulianos, la situación es bastante parecida. Con España por delante de Suecia. España 10,3%, y Suecia 7,3%. Donde Suecia es casi todo eólica, sin apenas solar. Exactamente como se podía esperar.

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Pero miremos España comparada con todos los demás países. Tres gráficos. Los diez primeros países del mundo en solar, eólica, y la suma de ambas – o “cacharrines verdes”. Siempre en porcentaje sobre el total de energía primaria consumida.

Solar:

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España es el sexto país del mundo. A Suecia no la verías ni con catalejos.

Eólica:

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España es el cuarto. Suecia, el quinto.

Y la suma de los dos “cacharrines verdes” (sol y viento):

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España, el cuarto; con Suecia de séptimo.

Y tenemos que aquí sí hay una paradoja, pero no es la paradoja que pensaba José Carlos Díez. Podría llamarse la paradoja José Carlos: la gente inteligente dice chorradas descomunales, a poco que se meta en la carrera de la tertulia. O la carrera de la ideología, que tal vez sea lo mismo.

En todo caso es interesante ver la situación general, ahora que va a haber elecciones. Si algún partido te dice que España va retrasada en el empeño de encarecer la energía a base de cacharrines verdes, ya sabes que “retrasada” quiere decir el cuarto del mundo. También sabes que el primero, que va muy destacado, es el que tiene la electricidad más cara. Y de forma apabullante. Se lo puedes recordar a Ciudadanos, a los que cada vez se les va poniendo más cara de paradoja José Carlos.

Añadido para los comentarios. Los países menos dependientes de combustibles fósiles, y la forma en que lo consiguen. Donde “renovables” es sólo “cacharrines verdes”. Aquí sí destaca Suecia; pero por hidráulica, que no depende de Rajoy, y por nuclear, que si depende de los socialistas. Sin ellos, tal vez estaríamos en un lugar tan destacado como Francia.

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Fuentes.

De la paradoja, artículo de José Carlos Díez en Crónica Global El Español:

De los datos, BP:

 

La gente no se suele dar cuenta de este curioso detalle. Que en la ciencia del clima, la temperatura del pasado cambia constantemente. Y por eso es bastante poco relevante todo lo que te digan sobre la temperatura que ha hecho el año pasado, o el récord o no récord que haya habido. ¡Porque eso va a cambiar en el futuro! La temperatura de 2018 que te dan en el año 2019, no es la misma que la temperaura de 2018 que te van a dar en 2025.

No es facil de entender, ni de creer. Por eso vamos a usar un ejemplo de Twitter, de hoy, que viene muy a mano.

Personajes: Richard Betts, y la Global Warming Policy Forum (GWPF).

La GWPF es una conocida sociedad “negacionista”, que publica informes y trabajos sobre la discusión de clima. Y usa un gráfico de temperaturas en la cabecera de su web.

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Richard Betts es un físico alarmista del clima, director de Impactos Climáticos en la Universidad de Exeter, y director de lo mismo en el Hadley Center de la oficina meteorológica británica (Met Office). También es autor principal del último informe del IPCC.

La GWPF empezó a usar ese gráfico hacia 2010. Era una forma más o menos sutil de demostrar que en lo que iba de siglo la temperatura global no había subido. Y desde hace tres años, o por ahí, Richard Betts les recuerda que actualicen el gráfico en cuanto el Met Office saca la temperatura del siguiente año. ¡Para demostrar que las temperaturas sí están subiendo este siglo!

Y este año hemos tenido el mismo proceso. Betts les recuerda que ya lo pueden actualizar:

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La GWPF le contesta que gracias, que actualizarán la cabecera hoy mismo. Y lo hace; como se ve en el gráfico, que ya tiene 2018.

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Ah, pues no; resulta que así no vale. No pueden simplemente añadir la temperatura que dan para 2018 a las anteriores que ya tenían. ¡Tienen que cambiar también las temperaturas de los años anteriores, porque la temperatura -por ejemplo- de 2016, o 2012, o 2015, no es la misma en 2018 que en 2019. En serio, ahora son más calientes que lo que eran el año pasado.

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Y Richard Betts protesta con energía, porque en el gráfico pone como fuente: Met Office 2019. ¡Esa no es la opinión sobe las temperaturas en 2019! -dice. Ha cambiado.

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Tiene razón. Y seguro que hay muchas justificaciones para los cambios. Pero también hay un problema: si entre 2018 y 2019 cambia la temperatura que hubo en 2011, 2012, 0 2016, no podemos saber que entre -por ejemplo- 2020 y 2021 no va a cambiar la temperatura que ha habido en 2018. Y eso quiere decir que no podemos saber la temperatura que ha habido en 2018. No podemos saber cuánto va a cambiar esa temperatura en los próximos años.

Conviene recordarlo cuando veas todos esos titulares tan impactantes sobre la “temperatura global”.

Fuente, Twitter: