Por Luis, desde Florida

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Todo empezó el año 2.000, en las elecciones presidenciales entre George W Bush (R) y Al gore (D). La causa principal del escándalo en el recuento de los votos fue por el diseño de la cartulina, la cual había que perforar con un punzón en una zona adyacente al nombre del candidato. Por diseño, este espacio estaba parcialmente recortado para facilitar la perforación y dejar un agujero claro. Esa fue la intención, pero entre los 6 millones de votos que se realizaron, algunos no estaban totalmente perforados y en otros sólo se observaba un ligero abombado y esto dio lugar a un debate sobre la definición del voto, la intención del votante, etc.  La enorme cantidad de abogados, activistas de ambos partidos y periodistas que llegaron de otros lugares de EEUU a este condado de Palm Beach (donde vivo) rebosaron los numerosos hoteles que tenemos para turismo. Recuerdo muy bien aquel circo de tres pistas. El recuento se hizo porque de los 6 millones de votos en el estado de la Florida, la diferencia era de 537 a favor de Bush W. y se realizó principalmente en Palm Beach y Broward (Fort Lauderdale, entre Miami y Palm Beach) lugares donde el partido demócrata domina en una proporción de 60-40% y 75-25% respectivamente. O sea, Al Gore jugaba en casa y esperaba ganar. En juego estaban los votos electorales de Florida, los cuales darían por ganador a uno u otro. El circo se alargó más de la cuenta, los votos han de ser contados durante un tiempo estipulado y al final, la Corte Suprema se acató a las reglas, terminando así el recuento y dando por vencedor a Bush. Ahí terminó una y comenzó otra controversia. Hoy es el día que Al Gore repite en los medios que le robaron las elecciones. Bueno, a Al Gore le conocemos demasiado bien y desde hace mucho, y de todas formas, lo que no se publica tan frecuentemente, es que dos grupos de periodistas en dos ocasiones diferentes realizaron recuentos independientemente y llegaron a la misma conclusión. Ganó Bush W.

Y en el 2018, estos dos condados tampoco han decepcionado nuestras expectativas. Ha habido dos recuentos, uno para gobernador y otro para senador. Tengo que dar a un juez conservador de Florida el crédito del título: Florida es el hazme-reír de EEUU. Respeto totalmente al juez, pero se debe matizar. De los 67 condados que tiene Florida, 65 entregaron el número total de los votos a tiempo, reportaron el progreso del conteo y entregaron el resultado dentro del tiempo exigido. Pero no fue el caso en los condados de Palm Beach y Broward. Otros condados donde están ubicadas las ciudades de Jacksonville, Orlando, Tampa y Miami, con la misma cantidad de votos a reportar, así como los demás condados, no tuvieron ningún problema en dar el total de los votos antes de las 7:30 de la misma noche. Esa noche la Dra. Brenda Snipes, supervisora del condado de Broward, reportó 634.000 votos. El Senador Scott (R) ganaba por unos 32.000 votos. Y EL JUEVES A LAS 9:00 PM, 50 horas más tarde, el total aumenta a 712.840. No se supo de donde salieron los votos ni se dieron explicaciones. La diferencia se redujo a 13.000 a favor del republicano y Scott no tardó poniendo una demanda por las irregularidades cometidas. Es curioso que esta doctora con un título en “liderazgo educacional” parece tener algún problema leyendo las leyes que ejercen sobre el trabajo que eligió y para el cual fue elegida después. Lo mismo digo con la aritmética de 3er grado, aún teniendo a su disposición máquinas contadoras. Tanto título y ni siquiera fue elocuente ni clara con las explicaciones. Claro, para quien no quiere aceptarla, la realidad es muy complicada. Luego se dijo que una de las explicaciones por las que el senador demócrata perdió, fue porque las boletas estaban mal diseñadas. ¿Pero no son ellos mismos los encargados de diseñar las boletas? No mencionaron esta faceta.

La supervisora de Palm Beach, aunque también presentó los votos muy tarde, no tuvo problemas tan serios. Pero en el recuento se le sobrecalentaron varias máquinas y tuvieron que proceder al recuento manual. ¿Cómo coños en un país tan automatizado como es EEUU y con todo el dinero que disponen los gobiernos pueden tener unas máquinas anticuadas para un proceso electoral? Cada vez nos parecemos más a una república bananera.

Entre todo este embrollo, el candidato a senador Rick Scott (R) presentó una demanda y el juez le otorgó una sentencia favorable, indicando que se habían violado varias leyes establecidas. La experta en liderazgo educacional, Brenda Snipes, anticipando lo que venía, decidió dimitir para el inicio del 2019. Pero Rick Scott que es gobernador hasta el 7 de enero, le ha anticipado las vacaciones y ha decidido despedirle del puesto para evitar que se aproveche de todos los beneficios ofrecidos a los burócratas. Brenda Snipes llegó a su puesto (antes de las elecciones) porque la supervisora anterior fue despedida por incompetente, según los medios. (Parece que aquí, incompetente es sinónimo de corrupto). Brenda Snipes también estuvo ante el juez en las elecciones del 2016, pero su “ineptitud” le ha librado de unas vacaciones pagadas por el gobierno en lugares protegidos por guardianes.

Como al final, Scott quedó ganador, la llama se ha apagado. No quiere decir que no hayan quedado brasas humeando “incompetencia” y no sólo aquí, en el sur de la Florida, sino por muchos lugares de EEUU.

Debo decir que no hay evidencia de una corrupción flagrante que cambie el resultado de las elecciones regularmente, porque en muchos casos había que generar demasiados votos falsos. Se necesitan muchas decenas de miles y eso no es tan fácil. Pero si las elecciones son muy cerradas, como fueron las del estado de Washington en el 2002, siempre se encuentran votos por algún lado. La demócrata que terminó ganando las elecciones, perdía en el primer recuento y en el segundo. Pero en el tercero, los de un condado predominantemente demócrata, encontraron los suficientes votos para darle la vuelta. En Minnesota, el senador Al Franken, perdió en el recuento por 312 votos. Y de pronto, en el maletero de un automóvil aparecen los suficientes votos para ganar por más de 200.

Son casos aislados pero siempre son los mismos los “afortunados”. Y eso no es todo.

En este link del think tank conservador Heritage Foundation nos dice que en los últimos 20 años, ha habido más de 1000 casos de fraude y más de mil condenas penales aplicadas.

¿Por qué será que un think tank conservador dedica su tiempo y recursos para este tipo de estudio? Pues por las razones siguientes. En EEUU hay 3.5 millones de registros por encima de los habitantes que son elegibles. Y encima hay una abstención regular del 40% +o-

-En Florida se detectaron 180.000 registros indebidos (no-ciudadanos, registro en dos estados, difuntos….) y los demócratas alegaron que eliminarlos significaría una supresión del voto a las minorías. No se ha hecho nada sobre ello.

-En California, el gobernador demócrata, ha dado 500.000 licencias a ilegales y con ellas pudieran votar. En Chicago se les ha dado una licencia local para recibir beneficios y al ser una ciudad “santuario” para ilegales, de la misma forma podrían usar para el voto dentro de la “maquinaria” de Chicago. ¿Quién tiene los recursos y se pone e investigar si casi todos en el poder son del mismo partido?

-El gobierno federal realiza un censo cada 10 años. Para el 2020 quiere usar la pregunta: “¿Es Ud. ciudadano de EEUU?” Y los demócratas ponen el grito en el cielo. Declaran que es invasión a la privacidad, racismo…

-La última novedad es la “recolección” de votos. Como muchos votantes ni están interesados, ni quieren acudir a las urnas por las razones que fueran, los californianos han pasado una ley legalizando lo que no estaba permitido hasta ahora. Activistas ahora visitan casa por casa para obtener votos. Como los activistas son demócratas, no se equivocarán en sugerir que voten republicano, especialmente en ese estado surrealista del Pacífico, donde el sentido común brilla por su ausencia y los republicanos tenemos cuernos y rabo. Como se puede ver en el mapa del condado Orange de California, en el 2016 de 6 distritos 4 votaron por los republicanos. Y en el 2018, los 6 votaron por los demócratas.

El problema de la recolección de votos es claro. Hay una enorme cantidad de boletas “volando” y sin rellenar. No se puede verificar quién las ha rellenado. Nos figuramos las explicaciones para obtener el voto. Está claro que se da muy bien para el fraude. De la misma forma, los votos hechos por la oposición del recogedor pueden ser destruidos. ¿Quién desea esa práctica y quién la condena? Es obvio.

Vivimos en una nación muy especial. Necesitamos el carnet de identidad para cambiar un cheque, comprar una botella de whiskey, abrir una cuenta bancaria, adoptar un perro… pero el exigir uno para votar es racismo y supresión de voto. El otro día me llegó un chiste por whatsapp. Se ve a un bebé de dos años llevándose las manos a la cabeza y exclamando: “Oh, Dios mío! No me lo puedo creer. Mis abuelos ha votado por los demócratas. Nunca lo hubiesen hecho si estuvieran vivos. Nunca he oído uno al revés.

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Nota de Navidad a Plaza y los lectores. Ante todo quiero expresar mi gratitud a Plaza quien ha visto oportuno publicar mis escritos. Nunca me hubiese imaginado! Siempre me gustó mucho su franqueza brutal y me he reído a carcajadas numerosas veces con sus comentarios puntiagudos. Me alegra que tenga la mente tan abierta y el que me haya dado la oportunidad de presentar la versión conservadora de EEUU. Creo que coincido mucho con Plaza al intentar divulgar todo lo pertinente de una historia: lo bueno, lo malo y lo feo. Aquello que creo que se aproxima más a la realidad. También agradezco a los lectores que han comentado positivamente, aunque también acepto críticas que podamos debatir. Si expongo mi punto de vista, no puedo ser reacio a críticas. Aprendo mucho en este blog-foro y os deseo que tengáis unas fiestas con un profundo amor familiar y llenos de felicidad!