diciembre 2018


Una interesante entrada de Willis Eschenbach en WUWT. Los modelos climáticos dicen que el calentamiento gobal, aunque en general hace llover más, en las zonas secas produce sequía. Yo no he mirado los modelos a ese respecto, pero eso es lo que suelen decir los chicos del clima. Y Willis pone citas muy adecuadas.

También muestra los datos, pero no dicen lo mismo. Usa dos series de mediciones muy distintas; obeservatorios (Climate Research Unit TS 4.01) entre 1901 y 2016 , y satélites (Tropical Rainfall Measuring Mission) entre 1997 y 2015.

El gráfico de la medición global, sin distinguir el cambio de las zonas húmedas y secas. No incluye los datos del mar; es solo lluvia en tierra. Y es cierto que ha aumentado la lluvia, pero hay que ponerse muy fino para pensar que ese cambio se note. Hablamos de 2 mm de lluvia más al mes … ¡por siglo!

Global-average-monthly-rainfall-willis-eschenbach

Figure 1. Global rainfall, land-only, 1901 – 2016.

Lo siguiente que hace, además de presentar interesantes mapamundis del asunto, es representar los datos comparando la tasa de cambio con la cantidad de lluvia. Para ver si es cierta la idea de que llueve más en las zonas húmedas, y menos en las que ya eran más secas. Lo hace entre 1980 y 2016, que es el calentamiento global antropogénico (dicen) genuino. Y no es cierto; llueve más en promedio tanto en las húmedas como en las secas.

scatterplot-precip-versus-trends-1980-2016-willis-eschenbach

Figure 4. Scatterplot, annual precipitation versus precipitation trend. The colored lines show the trends for the areas with varying amounts of rainfall, from dry to wet.

El mapa de “perjudicados y agraciados”, dentro de que la variación es muy pequeña:

precipitation-trends-1980-2016-cruts-data-willis-eschenbach

Figure 3. Precipitation trends, monthly precipitation, millimeters/month per decade. Areas with trends greater than 7 or less than -7 mm/decade are shown in bright blue or bright red. Click to embiggen.

Yo me imagino la siguiente película. Los chicos del clima saben que con algo más de temperatura debería llover algo más. Pero eso sería una buena noticia, y no queremos saber nada de buenas noticias. El calentamiento global es pecado, porque es culpa de tu pecador empeño en prosperar. Eso creen, a pies juntillas. Y entonces empiezan a imaginar virguerías. ¿Y si lloviera menos en las zonas secas, aunque la media total aumente? ¡Eso sí que sería una gran putada! Y se ponen a buscar maravillas selectas para convencerse. Siempre lo consiguen. La parte difícil es que te convenzan a ti, que mal que bien ya has ido pillando el percal. Reconoces a un activista político a leguas de distancia, por mucho que se disfrace de científico. Y luego ya viene Willis a rematarlo, con los putos e inconvenientes datos.

Su artículo, breve y claro, que recomiendo leer:

sargon.png

2018 nos ha regalado una paradoja de las bien guapas. El estallido, o tal vez los primeros pertadazos, de esa “guerra moral” posmoderna que llevan las plataformas tecnológicas de Silicon Valley contra el pensamiento -digamos- clásico (“ilustrado”). La paradoja consiste en que las tecnológicas están dirigidas por un claro nicho de izquierda posmo, que en principio están muy de acuerdo con que el estado lo regule todo; mientras que sus víctimas son casi todas de derechas, en principio totalmente reacias a cualquier intervención regulatoria estatal. ¡El santo mercado lo arreglará! Pero el santo mercado no arregla nada, y las tecnológicas les está jodiendo vivos. Todo es “hate speech”. La derecha que no traga las normas morales posmo está siendo sistemáticamente expulsada de toda la comunicación en internet. Y no puede defenderse con una regulación civilizada contra la discriminación, porque … ¡atentaría contra la libertad de mercado!

Su propia filosofía les impide pedir o proponer una normativa sensata, como sería que una “red social” de índole general no pueda discriminar a una ideología que tiene todos los permisos de circulación política en orden.

mercado-libre

Ejemplos hay a patadas y de todos los colores. Hoy he visto uno nuevo.  Hay unos tíos que apoyan la chifladura del muro de Trump. Que, chifladura o no chifladura, es mercancía política completamente legal. Como que es parte de la campaña de la presidencia electa. Pero al Kindergarten de las tecnológicas no les gusta, y si alguien pone un enlace en Twitter a la web de apoyo que usan (https://wefundthewall.com), al clicarlo te sale esto:

twitter-wall

Por supuesto que la web ni es insegura, ni tiene virus, ni hace nada raro. Pero según Twitter, va contra las normas de Twitter. O sea, la política del presidente del país va contra las normas de Twitter. Pero esas normas no se han inflingido en Twitter, sino fuera. Y Twitter persigue a los que incumplen su censura moral … ¡fuera de Twitter! La quintaesencia de la persecución ideológica. Y ahora resulta que los liberales alegres no pueden protestar cuando una red social -que no se anuncia como un sitio de partido o de ideología, sino general y sin sesgo político- discrimina por ideología. ¡Porque esa protesta atentaría contra la libertad de empresa!

A menudo alegan cosas extrañas como que en mi casa entra el que yo quiero. Pero un negocio no es una casa, ni de coña. Otros ponen el ejemplo de un bar, con su reserva del derecho de admisión. Pero eso no quiere decir que se pueda impedir la entrada de un moreno al bar, o de alguien que lleva una pulsera arco-iris. ¿Esa sería la “libertad de empresa” que querrían; las empresas “libremente politizadas”? Pues ese “liberalismo” sería completamente anticivilización. Literalmente una mierda insoportable.

¡Puedes elegir otro bar!

Pues tampoco. A los bares frecuentemente se va en grupo. Y resulta que el moreno estaría jodiendo a los amigos, que no pueden ir al bar que quieren, ¡por culpa del moreno! Una red social, ni te cuento. Por eso se llama “social”, precisamente.  Ambos tienen cierto matiz de calle, que es lo que no pasa con “mi casa”. Un bar es mucho más una calle que una casa. Lo que pasa es que es una calle de propósito especifico. Para hacer algo concreto. Y lo mismo le pasa a un negocio. Tienen actividades concretas, y estas se regulan para su buen fin. No puedes poner un saco de estricnina al lado de la carne para consumo. Y no puedes dejar el asunto en manos de la vigilancia y buen sentido de los clientes, que están a otra cosa.

El problema está engordando mucho. No se trata solo de espontáneos haciendo micro blogging en Twitter o Facebook. Los cafrecillos habituales con sus guerras ideológicas. Les pasa lo mismo a los creadores de contenido profesionales que habían encontrado un gran nicho en internet. Especialmente Youtube, donde puedes encontrar un periodismo, o contenidos, de calidad infinitamente superior a la prensa de siempre. Dos ejemplos para quien no conoce el asunto.

The Rubin Report. Un millón de suscriptores, y vídeos de hasta unos cuantos millones de visualizaciones.

Jordan B. Peterson. Un millón y medio de suscriptores, con vídeos también en el orden de hasta unos pocos millones de visualizaciones.

La platafoma de todos ellos es Youtube. No queda otra si quieren ir donde está el público. Es, también, calle. Pero Youtube también es Silicon Valle, Kindergarten, y con toda su mierda posmo. Y por supuesto, putea a los de siempre. Con un sibilino método muy eficaz. Los creadores viven del porcentaje que se llevan de la pubicidad de Youtube sobre sus vídeos. Pero Youtube decide que algunos contenidos son inconvenientes para sus anunciantes. O la consabida turba le convence de ello. Y entonces “desmonetiza” los vídeos que son pecado para su moralina. Les quita la publicidad, y con ella los ingresos. Y desaparece, también de internet, todo un sector de ideología política.

Los creadores malditos encontraron una alternativa. Otra tecnológica que se dedica a poner en contacto a micro-patrocinadores con creadores, haciendo de canal de pago entre consumidores y auores. Patreon. Y con eso pudieron seguir con su producción y modelo de negocio. En condiciones más incómodas, pero podían. ¿Problema? ¡Que Patreon también es del Kindergarten de Silicon Valley, coño! Y ha empezado a cerrar las cuentas de patronazgo que no tienen el “nihil obstat” de la progresía.

¡Ah, el lindo olor de la libertad de mercado por encima de todas las cosas! Chúpate esa.

Que sí, que los apestados pueden montar sus propias empresas tecnológicas. Claro. ¿Pueden? Seguro, pero si querían librarse del sego político del periodismo, lo llevan claro.

Periodismo:

sesgo-politico-periodismo

Y tecnológicas de internet:

sesgo-politico-tecnologicas

¡Claro que se puede! Pero que unos tengan infinitas más dificultades para hacer su labor, por motivo de su ideología, es exactamente la definición de discriminación política. Que les den morcilla a los liberales alegres y a su “libertad de empresa” como absoluto moral. No hace ninguna falta tener libertad de discriminación política para tener libertad de empresa. Y la libertad de expresión puede basarse en un elemento moral, si estás muy ideologizado; pero también tiene un componente práctico mucho más importante. Si quieres desarrollar buen pensamiento, necesitas asegurar la diversidad de pensamiento y su contraste. Está bien experimentado y medido.

haidt-diversity

Así que habría que salvar a los liberales alegres de sí mismos. Moralina por moralina, tan nefasta es la del kindergarten posmo como la suya. Y tan necesaria es la regulación estatal para frenar la una como la otra.

Actualización. Brian Kolfage, a quien no conocía, y es al que le suprimen el enlace en Twitter, había sido previamente expulsado de Facebook. Laura Ingrham le hizo una entrevista en Fox News:

Fuentes:

Businessinsider: Charts show the political bias of each profession

 

Newsbuster: Patreon changes rules to justify banning free speech.

Añadido para los comentarios:

profesiones-eeuu-sesgo

Por Luis, desde Florida

Me figuro que todos los lectores estarán familiarizados por el atroz asesinato del periodista Jamal Khashoggi, ejecutado por el gobierno de su propio país, Arabia Saudita. La información que proporciono está derivada casi en su totalidad del artículo de John R Bradley

bradley

Bradley es un periodista inglés con amplios conocimientos de los movimientos internos del Oriente Medio. Conoció y trabajó con Khashoggi en el diario Noticias Árabes desde años anteriores al ataque a las Torres de NY el 11/9/2001, el cual lo presenciaron juntos en las oficinas de Jedda, la ciudad comercial más importante de Arabia Saudita.  John, además, ha dado conferencias en el Instituto de Washington del Medio Oriente y entre sus obras, se encuentra el libro Inside Egypt (Dentro de Egipto) del 2008, en el que predijo la revuelta del 2011 que pondría en el poder a la Hermandad Musulmana destituyendo a Hosni Mubarak.

A Khasoggi le llegaría la muerte por sorpresa, pero no porque no sabía del riesgo que corría por sus actividades. Por tres décadas mezcló el periodismo con servicios de inteligencia para Arabia Saudita, la Hermandad Musulmana y potencias de Occidente. En su inicio, Khashoggi trabajó como periodista en los 1980s y 1990s. Editó varios periódicos en su tierra natal y por lo tanto estuvo en contacto directo con los príncipes saudís que controlan su nación con un despotismo y crueldad impresionantes. Para ejercer el control, los príncipes saudís se encargan de que nada que se aproxime a la verdad, ni se acate a la ética del periodismo aparezca por escrito y se entere el ciudadano. Khashoggi colaboró y felizmente depositaba capitales interesantes en su cuenta bancaria. Bradley nos asegura que para Khashoggi, el vivir en la afluencia era una prioridad. Y como es natural, los hechos hablan más claro que las palabras en cuanto a las prioridades del individuo.

Khashoggi sabía muy bien que la familia real practicaba el wahabismo y éstos son enemigos declarados de la Hermandad Musulmana. Aunque ambos tengan el objetivo final de un Califato Musulmán, los métodos para obtenerlo son diferentes. Las prácticas de los wahabitas se acercan más a las que se practicaban en la era de Mahoma. Supuestamente, la Hermandad Musulmana tiene unos métodos más “democráticos”, pero a la vez luchan para erradicar las influencias de Occidente en el Islam, incluyendo nuestro tipo de democracia. Aunque fuera miembro de la Hermandad Musulmana desde los 1970s, las autoridades de Arabia Saudita lo utilizaron en sus publicaciones. Y fue así, hasta el año 2003, en el que trabajando como editor del Al Watan permitió a uno de sus periodistas que criticara a uno de los clérigos fundadores del wahabismo. Fue despedido ipso facto. Este acto desafiante fue interpretado por los medios de Occidente le categorizaron como el de un activista liberal progresista y fue entrevistado en muchos medios televisivos. Sus artículos fueron publicados en periódicos como The Guardian y el Washington Post, donde escribía una columna regularmente.

Cultivó la amistad del político turco Yasin Aktay, del mismo partido y asesor de Erdogan. Es de conocimiento común lo que Erdogan hace con muchos periodistas que no comparten con sus ideas. También es de conocimiento público que, durante la guerra de Siria, el armamento del derrocado gobierno de Libia y con el beneplácito de Obama, lo pasaban por la Hermandad Musulmana de Egipto a los turcos y éstos los entregaban a los “rebeldes moderados” que lucharon contra el gobierno de Al Assad. Pongo rebeldes moderados entre comillas porque los medios los denominaron así, pero los hechos nos dicen que no fueron tan moderados y las armas también llegaron a manos de AlQaeda, quizás por tener un enemigo común. No es fácil describir con pocas palabras todas las facciones e interacciones en el Medio Oriente. Sin duda, Khashoggi estaría empapado de todo esto, ya que los apoyó sin titubeos en los medios. Era popular y llegó a tener 2 millones de seguidores en los medios sociales. Estaba considerado el experto más destacado del mundo árabe.

Décadas atrás, Khashoggi, al igual que los wahabitas en el poder, apoyó a AlQaeda y se hizo amigo de Osama bin Laden en Afganistán en su lucha contra los soviéticos. Pero después del ataque a la torres de Nueva York, ambos se distanciaron del terrorista. Personalmente, intuyo más bien, que lo harían por razones de óptica ante Occidente. Justo diez días antes del ataque, el jefe de Inteligencia de Arabia Saudita, el príncipe Turki Al Faisal dimitió de forma inexplicable y Khashoggi fue su asesor en los nuevos destinos como embajador de Londres y luego Washington. Mientras reportaba sobre Bin Laden en estos lugares, se relacionó con personajes de Inteligencia ingleses, americanos y sauditas.

No es difícil deducir que Khashoggi tuvo en su poder amplia información sobre las idas y venidas de los líderes saudís y llegaría el momento que era demasiado el grado de tolerancia hacia sus críticas constantes en el exterior. Además, el príncipe Mohammed bin Salman, líder del momento, temía cada vez más un movimiento interno empujado por la Hermandad Musulmana para destituirlo.

Aunque bin Salman, abandonó el wahabismo, lo cual fue aplaudido por occidente, no significa que abandonó las prácticas de las decapitaciones y castigos crueles de su sistema penitenciario, los cuales siguen como antes. El barbárico asesinato de Khashoggi, que según las autoridades turcas, fue primero torturado y luego descuartizado con una sierra usada en autopsias, a la vez que dejaron demasiadas pistas para saber la identidad de los asesinos, indica claramente que el abandono del wahabismo no ha civilizado mucho la mentalidad de los líderes de Arabia Saudita. Y Khashoggi también temía algo, porque le dijo a su novia que llamara a su amigo turco Yasin Aktai, en caso de que no saliera del consulado.

Aunque el autor Bradley nos ofrece más detalles, hay suficiente información para concluir que en Oriente Medio no hay buenos y malos, sino malos y peores: La familia mafiosa de Nueva York de “Lucky” Luciano y la de Chicago de “cara-cortada”, Al Capone. Uno te mete en unos zapatos de cemento para que duermas con los peces y el otro, vestido de policía, te cose a balazos.

Pero la intención principal del escrito, no es tanto el asesinato político de uno que supo cautivar la admiración de los medios de Occidente, ya que asesinatos políticos y de periodistas son bastante frecuentes por el mundo. Aparentemente, unos convienen más que otros. Mi intención es la de apuntar a la constante omisión de los hechos que se hace para mantener el relato que quieren inculcar a las masas. La manipulación de la noticia y de lo que realmente ocurre en el mundo.

Que me digan que periodistas mejicanos, asesinados por los carteles de la droga y secuestros sean mártires, me parece excelente. Pero Khashoggi era prácticamente parte del sistema turco y seguro que sabía de la cantidad de periodistas y demás disidentes que están encarcelados por su amigo Erdogan. Y a los medios les molesta mucho que Trump les llame “enemigos del pueblo” y que pronuncie las palabras “fake news”.  Pero sus ataques incesantes al presidente basados en falsedades; el relato conveniente que lanzan al ocultar ciertas realidades al votante; las falsedades que cuentan y que afectan negativamente a ciertos candidatos e ideologías, afectando así las elecciones; esa falta total de integridad ética en su labor de informar al pueblo es un uso de la profesión sumamente grave y digno de una dictadura bananera. Si uno se pone a analizar detenidamente, llamarles enemigos del pueblo no está muy fuera de la realidad. Porque uno que miente sistemáticamente con un plan, definitivamente, no es amigo del que le escucha con fe. Y pueden llegar a causar un daño muy serio a la sociedad.

Y es precisamente un periodista con muchos años de experiencia (el autor John Bradley) quien hace la acusación: “Lo que los medios no cuentan….”. Y la imagen emitida por las fotos en portada y el nombramiento de Time Magazine a Khashoggi como Personaje del Año, con el calificativo de “guardián” (de la libre expresión y la democracia) es una distorsión total de la realidad presentada por el periodista Bradley, quien lo conocía perfectamente.

Los Medios necesitan mirarse en el espejo.

Por Luis, desde Florida

florida-voting

Todo empezó el año 2.000, en las elecciones presidenciales entre George W Bush (R) y Al gore (D). La causa principal del escándalo en el recuento de los votos fue por el diseño de la cartulina, la cual había que perforar con un punzón en una zona adyacente al nombre del candidato. Por diseño, este espacio estaba parcialmente recortado para facilitar la perforación y dejar un agujero claro. Esa fue la intención, pero entre los 6 millones de votos que se realizaron, algunos no estaban totalmente perforados y en otros sólo se observaba un ligero abombado y esto dio lugar a un debate sobre la definición del voto, la intención del votante, etc.  La enorme cantidad de abogados, activistas de ambos partidos y periodistas que llegaron de otros lugares de EEUU a este condado de Palm Beach (donde vivo) rebosaron los numerosos hoteles que tenemos para turismo. Recuerdo muy bien aquel circo de tres pistas. El recuento se hizo porque de los 6 millones de votos en el estado de la Florida, la diferencia era de 537 a favor de Bush W. y se realizó principalmente en Palm Beach y Broward (Fort Lauderdale, entre Miami y Palm Beach) lugares donde el partido demócrata domina en una proporción de 60-40% y 75-25% respectivamente. O sea, Al Gore jugaba en casa y esperaba ganar. En juego estaban los votos electorales de Florida, los cuales darían por ganador a uno u otro. El circo se alargó más de la cuenta, los votos han de ser contados durante un tiempo estipulado y al final, la Corte Suprema se acató a las reglas, terminando así el recuento y dando por vencedor a Bush. Ahí terminó una y comenzó otra controversia. Hoy es el día que Al Gore repite en los medios que le robaron las elecciones. Bueno, a Al Gore le conocemos demasiado bien y desde hace mucho, y de todas formas, lo que no se publica tan frecuentemente, es que dos grupos de periodistas en dos ocasiones diferentes realizaron recuentos independientemente y llegaron a la misma conclusión. Ganó Bush W.

Y en el 2018, estos dos condados tampoco han decepcionado nuestras expectativas. Ha habido dos recuentos, uno para gobernador y otro para senador. Tengo que dar a un juez conservador de Florida el crédito del título: Florida es el hazme-reír de EEUU. Respeto totalmente al juez, pero se debe matizar. De los 67 condados que tiene Florida, 65 entregaron el número total de los votos a tiempo, reportaron el progreso del conteo y entregaron el resultado dentro del tiempo exigido. Pero no fue el caso en los condados de Palm Beach y Broward. Otros condados donde están ubicadas las ciudades de Jacksonville, Orlando, Tampa y Miami, con la misma cantidad de votos a reportar, así como los demás condados, no tuvieron ningún problema en dar el total de los votos antes de las 7:30 de la misma noche. Esa noche la Dra. Brenda Snipes, supervisora del condado de Broward, reportó 634.000 votos. El Senador Scott (R) ganaba por unos 32.000 votos. Y EL JUEVES A LAS 9:00 PM, 50 horas más tarde, el total aumenta a 712.840. No se supo de donde salieron los votos ni se dieron explicaciones. La diferencia se redujo a 13.000 a favor del republicano y Scott no tardó poniendo una demanda por las irregularidades cometidas. Es curioso que esta doctora con un título en “liderazgo educacional” parece tener algún problema leyendo las leyes que ejercen sobre el trabajo que eligió y para el cual fue elegida después. Lo mismo digo con la aritmética de 3er grado, aún teniendo a su disposición máquinas contadoras. Tanto título y ni siquiera fue elocuente ni clara con las explicaciones. Claro, para quien no quiere aceptarla, la realidad es muy complicada. Luego se dijo que una de las explicaciones por las que el senador demócrata perdió, fue porque las boletas estaban mal diseñadas. ¿Pero no son ellos mismos los encargados de diseñar las boletas? No mencionaron esta faceta.

La supervisora de Palm Beach, aunque también presentó los votos muy tarde, no tuvo problemas tan serios. Pero en el recuento se le sobrecalentaron varias máquinas y tuvieron que proceder al recuento manual. ¿Cómo coños en un país tan automatizado como es EEUU y con todo el dinero que disponen los gobiernos pueden tener unas máquinas anticuadas para un proceso electoral? Cada vez nos parecemos más a una república bananera.

Entre todo este embrollo, el candidato a senador Rick Scott (R) presentó una demanda y el juez le otorgó una sentencia favorable, indicando que se habían violado varias leyes establecidas. La experta en liderazgo educacional, Brenda Snipes, anticipando lo que venía, decidió dimitir para el inicio del 2019. Pero Rick Scott que es gobernador hasta el 7 de enero, le ha anticipado las vacaciones y ha decidido despedirle del puesto para evitar que se aproveche de todos los beneficios ofrecidos a los burócratas. Brenda Snipes llegó a su puesto (antes de las elecciones) porque la supervisora anterior fue despedida por incompetente, según los medios. (Parece que aquí, incompetente es sinónimo de corrupto). Brenda Snipes también estuvo ante el juez en las elecciones del 2016, pero su “ineptitud” le ha librado de unas vacaciones pagadas por el gobierno en lugares protegidos por guardianes.

Como al final, Scott quedó ganador, la llama se ha apagado. No quiere decir que no hayan quedado brasas humeando “incompetencia” y no sólo aquí, en el sur de la Florida, sino por muchos lugares de EEUU.

Debo decir que no hay evidencia de una corrupción flagrante que cambie el resultado de las elecciones regularmente, porque en muchos casos había que generar demasiados votos falsos. Se necesitan muchas decenas de miles y eso no es tan fácil. Pero si las elecciones son muy cerradas, como fueron las del estado de Washington en el 2002, siempre se encuentran votos por algún lado. La demócrata que terminó ganando las elecciones, perdía en el primer recuento y en el segundo. Pero en el tercero, los de un condado predominantemente demócrata, encontraron los suficientes votos para darle la vuelta. En Minnesota, el senador Al Franken, perdió en el recuento por 312 votos. Y de pronto, en el maletero de un automóvil aparecen los suficientes votos para ganar por más de 200.

Son casos aislados pero siempre son los mismos los “afortunados”. Y eso no es todo.

En este link del think tank conservador Heritage Foundation nos dice que en los últimos 20 años, ha habido más de 1000 casos de fraude y más de mil condenas penales aplicadas.

¿Por qué será que un think tank conservador dedica su tiempo y recursos para este tipo de estudio? Pues por las razones siguientes. En EEUU hay 3.5 millones de registros por encima de los habitantes que son elegibles. Y encima hay una abstención regular del 40% +o-

-En Florida se detectaron 180.000 registros indebidos (no-ciudadanos, registro en dos estados, difuntos….) y los demócratas alegaron que eliminarlos significaría una supresión del voto a las minorías. No se ha hecho nada sobre ello.

-En California, el gobernador demócrata, ha dado 500.000 licencias a ilegales y con ellas pudieran votar. En Chicago se les ha dado una licencia local para recibir beneficios y al ser una ciudad “santuario” para ilegales, de la misma forma podrían usar para el voto dentro de la “maquinaria” de Chicago. ¿Quién tiene los recursos y se pone e investigar si casi todos en el poder son del mismo partido?

-El gobierno federal realiza un censo cada 10 años. Para el 2020 quiere usar la pregunta: “¿Es Ud. ciudadano de EEUU?” Y los demócratas ponen el grito en el cielo. Declaran que es invasión a la privacidad, racismo…

-La última novedad es la “recolección” de votos. Como muchos votantes ni están interesados, ni quieren acudir a las urnas por las razones que fueran, los californianos han pasado una ley legalizando lo que no estaba permitido hasta ahora. Activistas ahora visitan casa por casa para obtener votos. Como los activistas son demócratas, no se equivocarán en sugerir que voten republicano, especialmente en ese estado surrealista del Pacífico, donde el sentido común brilla por su ausencia y los republicanos tenemos cuernos y rabo. Como se puede ver en el mapa del condado Orange de California, en el 2016 de 6 distritos 4 votaron por los republicanos. Y en el 2018, los 6 votaron por los demócratas.

El problema de la recolección de votos es claro. Hay una enorme cantidad de boletas “volando” y sin rellenar. No se puede verificar quién las ha rellenado. Nos figuramos las explicaciones para obtener el voto. Está claro que se da muy bien para el fraude. De la misma forma, los votos hechos por la oposición del recogedor pueden ser destruidos. ¿Quién desea esa práctica y quién la condena? Es obvio.

Vivimos en una nación muy especial. Necesitamos el carnet de identidad para cambiar un cheque, comprar una botella de whiskey, abrir una cuenta bancaria, adoptar un perro… pero el exigir uno para votar es racismo y supresión de voto. El otro día me llegó un chiste por whatsapp. Se ve a un bebé de dos años llevándose las manos a la cabeza y exclamando: “Oh, Dios mío! No me lo puedo creer. Mis abuelos ha votado por los demócratas. Nunca lo hubiesen hecho si estuvieran vivos. Nunca he oído uno al revés.

***************

Nota de Navidad a Plaza y los lectores. Ante todo quiero expresar mi gratitud a Plaza quien ha visto oportuno publicar mis escritos. Nunca me hubiese imaginado! Siempre me gustó mucho su franqueza brutal y me he reído a carcajadas numerosas veces con sus comentarios puntiagudos. Me alegra que tenga la mente tan abierta y el que me haya dado la oportunidad de presentar la versión conservadora de EEUU. Creo que coincido mucho con Plaza al intentar divulgar todo lo pertinente de una historia: lo bueno, lo malo y lo feo. Aquello que creo que se aproxima más a la realidad. También agradezco a los lectores que han comentado positivamente, aunque también acepto críticas que podamos debatir. Si expongo mi punto de vista, no puedo ser reacio a críticas. Aprendo mucho en este blog-foro y os deseo que tengáis unas fiestas con un profundo amor familiar y llenos de felicidad!

vox

Si la histeria con Vox afectara solo al kindergarten, tendría hasta gracia. Imagina un planteaminto que podría ser muy convencional:

A mi Vox no me dice nada, pero visto el baile el San Vito que le ha entrado a toda la recua posmoderna, dan hasta ganas.

Podría servir para una estrategia del tipo: nene, o te portas bien, o llamo a Vox. Y cuanta más histeria, más posibilidades tendría la jugada.

Lo que no se entiende es que el síndrome también afecta a bastante gente dentro de lo que podríamos llamar “normal”. Esto es, adulta y razonablemente ajena al kindergarten. ¿De dónde viene esa histeria? Y no explican mucho; se limitan a repetir las etiquetas mágicas de los niños. Extrema derecha; ultra derecha; fascistas. Como si eso quisiera decir algo claro y definido, y todos tuviéramos que entender su significado. Pues no, mira; NPI. La etiqueta se le ha aplicado al PP, y a Ciudadanos, con notable frecuencia; y al PSOE, a veces. Y en ese plan solo podría significar: ni comunistas tropicales, ni etno-nacionalistas, ni filo-terroristas. Y eso es imposible que describa algo “malo”, ni siquiera inconveniente. Al contrario, sería una medalla; un título de virtud.

Estamos hablando de la histeria con Vox, no el desacuerdo con ese partido. Concretamente, esa idea de que son apestados con los que no se puede tratar, como propone Manuel Valls. Obviamente tiene un alcance mucho mas restingido; ni en sueños alcanzaría a otros partidos que no sean Vox. Bien, pero, ¿por qué? Si lo de extrema o ultra derecha va de designar una zona de la geografía política, o bien no tendría por qué ser automáticamente pecaminosa, o bien -si uno abomina de las posiciones alejadas del centro- debería afectar tanto a la derecha como a la izquierda alejadas del centro. Y serían tabú, tanto la extrema-ultra derecha como la extrema-ultra izquierda. Así tendría un sentido, pero Valls y compañía no van por ahí. Para ellos hay algo malo en un extremo que, al parecer, no hay en el otro. Lo de ¡fascistas!, supongo.

Vale, ¿y qué quiere decir fascistas en este contexto? ¿Que proponen un partido único, con totalitarismo, y un control estatal de la economía con grandes dosis de estado del bienestar – a la Mussolini? Eso no puede ser, porque no es lo que propone Vox. Ni de lejos. Hay otras inconveniencias que sí parecen padecer los de Vox, a juzgar por sus propuestas. Y pueden ser rechazables para Valls (o para mi), pero que ni de coña definen algo que se pueda llamar “fascismo”.

  • Nacionalistas. Vale, pero ni eso hace fascistas por sí solo, ni los etno-nacionalistas separatistas lo son en menor medida. Al contrario.
  • Meapilas. Como si la clásica Democracia Cristiana fuera a ser fascismo.
  • Xenófobos. Sí se les puede achacar un matiz de xenofobia. Pero en cualquier caso, estarían a años luz de los egregios racistas que hacen política con supuestos baches en el ADN, o el RH, o los genes ¡franceses!; y directamente largan insultos étnicos sin el menor complejo. Quiero decir que si se ha de considerar xenófobo a Vox, serían como un convento de delicadas monjitas dentro del mercado de la xenofobia. Salvo que la hispanofobia no entre en xenofobia, y me cuesta creer que Valls y compañía sean capaces de defender eso.

Y ya solo nos queda la posibilidad de que “fascistas” sea un término genérico para decir “malos”. Como el pecado, el maligno, los intocables. Puede ser. Pero, fuera de la religión, los malos son los que se comportan mal. Y en política, comportarse bien o mal depende de lo que el sistema político concreto defina como deseable, o a evitar. En un sistema basado en la libertad de expresión, el voto, y los derechos ciudadanos, no tiene duda de que la quintaesencia del mal comportamiento ha de ser lo que atente contra esos principios. En el máximo grado, la violencia contra la libertad de expresión, los derechos políticos, o el voto. Y entonces no hay más que preguntarle a Valls (o a cualquiera). ¿Quién crees que te va a impedir violentamente dar un mitin; Vox, o más bien esos otros extremos para los que no ha sugerido ninguna medida sanitaria? ¿O quién apuestas que se va a manifestar contra el resultado de unas elecciones?

Menos lobos, Caperucita. Discrepancias con Vox, todas. Pero no más que con otros extremos. Y de “fascistas” o intocables, nada. Para hacer de algo un pecado en política, tienes la violencia de motivación política. Hay que mejorar esas gafas.

mitin-violencia

Añadidos, para los comentarios:

francia-encuesta

marin-con-potemos

Por Al, desde el blog Txirlo

Hace unos meses leíamos en un periodico que el actor Morgan Freeman era acusado de acoso sexual por ocho mujeres. Así, sin matices ni dudas. La reputación de este gran actor quedaba por los suelos.

Hoy leemos en el mismo periódico que as acusaciones de acoso contra Morgan Freeman quedan en nada, ¿quién restituye ahora su reputación?

Una periodista de la cadena CNN fabricó evidencias para acusar a Freeman, según publica el portal web ‘Red Etica’

Nos cuentan ahora como un grupo de 16 personas, tanto hombres como mujeres, acusaron en verano de comportamiento indebido que derivaba en acoso. Meses después, la acusación se ha diluido. Ni ha intervenido la justicia en el asunto ni han surgido nuevas pruebas concluyentes contra el actor. De hecho, en su caso se ha hablado de fraude periodístico. En un artículo publicado por el portal Red Etica de la Fundación de Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, se describe cómo una periodista de entretenimiento de la cadena CNN, Chloe Melas, fabricó evidencias para acusar a Freeman. “Todo fue un fraude de una reportera racista de CNN”, asevera Tomoo Terada, escritor y autor del artículo.
El texto afirma que de las 16 personas que acusaron al actor, 14 eran anónimas, y que posteriormente dos de esas fuentes confirmaron que nunca tuvieron problema alguno con el actor de 80 años. A Freeman lo acusaron de hacer sentir incómodos a hombres y mujeres con sus comentarios, y de tocarle la espalda y los hombros a algunas mujeres sin permiso.

Aunque Freeman exigió una disculpa y que CNN se retractara, la cadena se ha mantenido firme en su relato.

Casi con seguridad y como ocurre habitualmente, Morgan no entrará a pleitear contra la periodista, una forma de seguir inmerso en la publicidad negativa y que las y los feminazis le sigan poniendo a parir, y así nuestro ministerio fiscal español podrá seguir alardeando de que no hay prácticamente denuncias falsas porque solo el 0,01 de las denuncias por acoso acaban siendo declaradas falsas.

La Fiscalía detalla que, de las 1.055.912 denuncias por violencia de género que se pusieron entre 2009 y 2016, se incoaron 194 causas por denuncias falsas suponiendo un 0,18%. De ellas sólo han resultado en condena 79 (el 0,0075%) y, si se les suma las 110 causas en tramitación -pendientes de fallo-, el porcentaje sería del 0,01%, señala la Fiscalía.

Y como no hay denuncias contra las falsas denunciantes, deducimos que NO HAY DENUNCIAS FALSAS y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Y no se te ocurra protestar,
que machista te harán llamar.

Original en el blog de Al:

Menuda faena, porque estos no son ¡fascistas! Al contrario; son “etnia” e “identidad” -y nada blanca ni nada privilegiada- en todo su esplendor. Y le están sacando los colores a las muy blancas y privilegiadas caras de la flor y nata de la ciencia de los osos polares y del cambio climático.

inuit-vs-derocher

El gobierno de Nunavut está actualizando el plan de gestión de los osos polares. La regulación que establece las cuotas, permisos y prácticas de los cazadores inuit. Y la población local, que también es consultada, está hasta las narices de los chicos del cambio climático. No le ponen pegas al establecimiento de un sistema de cuotas de caza, que les parece que ha funcionado muy bien. Pero -dicen-, precisamente porque ha funcionado muy bien, ahora hay más osos polares por todas partes. Y no menos, como dicen estos muchachitos blancos de las universidades. Al punto que su número está empezando empezando a ser un peligro. Este año ha habido las primeras víctimas de ataques de osos, en Nunavut, desde hace 18 años. Dos inuit muertos.

Alegan que los osos se adaptan al cambio climático, como han hecho durante los 600.000 años en los que han ocupado el Ártico. Y los inuit no están viendo ningún efecto negativo del cambio climático en las blancas bestias. Pero tal vez sí con el turismo. Los animales se acostumbran a la presencia de humanos que no les cazan, en Churchill. Con lo que relacionan a  las personas con comida; la basura y las cosas que encuentran. Y cuando se desplazan a otras zonas, se atreven a acercarse a los poblados, una vez han cogido la costumbre. Y por eso se producen encontronazos y muertes.

Ponen el dedo en una llaga muy dolorosa. Las predicciones hechas por la ciencia Occidental sobre las poblaciones de osos polares, en Hudson Bay y Baffin Bay, estaban equivocadas. Muy equivocadas.  Gabriel Nirlungayuk, uno de los expertos locales, lanza el desafío:

Desde una perspeciva científica, yo le retaría a la comunidad científica a mirar de nuevo a las bahías de Hudson y Baffin. Para explicar por qué están tan mal, en 2018,  las predicciones que hicieron a principios de los 2000.

Lo que dijeron desde Environment Canada fue que los osos iban a seguir disminuyendo por causa del cambio climático, incluso aunque no se les cazara. Y eso no ha ocurrido.

Y, cuando se trata de científicos haciendo afirmaciones generales sobre que los inuit están equivocados con esto o con aquello – ya siento pero los inuit estamos aquí por nuestra adaptabilidad, y continuaremos adaptándonos a lo que quiera que nos venga; excepto, tal vez, un meteorito o algo parecido.

Para mi, eso no son más que cometarios racistas hechos por alguna gente.

El problema tiene no poca ironía. Susan Crockford, nuestra estudiosa favorita de la situación de los osos polares, lleva años explicando que los estudios científicos de las poblaciones de osos no muestran ninguna disminución. Con todas las citas necesarias, y en contra de todas las predicciones que habían hecho. Pero los científicos necesitan financiación, y la vía más directa y generosa es una buena alarma. ¡Desaparecen los osos polares por culpa del cambio climático! Y ese es el mensaje que emiten, aunque no sea eso lo que sale en la letra pequeña de los estudios que ellos mismos publican. Y ahora llegan los inuit, y dicen: -oigan, que ese mensaje suyo está completamente equivocado; y la ciencia occidental es caca de vaca hecha por unos racistas que se atreven a decir que los inuit no sabemos de lo que hablamos-. Y sí, es verdad. Las predicciones fueron una mierda, y el mensaje (prejuicio) está completamente equivocado. Pero en realidad los números de la letra pequeña no son tan malos. Incluso hay algunos científicos que ponen las cosas bastante claras. Pero lamentablemente no son los científicos (y los estudios) de los que sueles oír hablar en tu prensa favorita.

york-poblaciones-osos-polares-canada

Siempre ha tenido pinta de que la cosa esta del “cambio climático” va a suponer un deprestigio brutal para la industria de la ciencia. Pero lo que es nuevo es esta especie de “choque cultural” entre lo que ven los inuit y lo que dicen los científicos, con esa explícita acusación de racismo por medio. Y en realidad no es racismo, es costumbre. Probablemente los inuit no han apreciado que estos idiotas insultan a todos los que se atreven a criticarles, y han tomado por racismo el insulto generalizado a su cultura. Pero aunque no sea racismo de verdad, es divertido.

Añadido, para los comentarios (Fernández-Cotta).

fotosintesis-y-co2

Fuentes:

Nunavut News:

Susan Crockford: