heredia

— … todas las mentiras que hay en TV3. Ustedes son un aparato de propaganda del independentismo.

– ¿Me lo está usted diciendo a mi? Aquí la tele la hacemos las personas, ¿no? Los periodistas. ¿Me está diciendo que yo hago aquí propaganda?

Bueno, no, listilla. Rivera te había dicho “en TV3”. Y puede haber montones de mentiras en TV3, y una cantidad industrial -y exclusiva- de propaganda independentista, sin que un programa concreto participe necesariamente en el asunto.

 – Cada día. La línea editorial de esta casa …

Bueno, no, listillo. La línea editorial de esa casa puede ser la que sea, y puede ocurrir que esa periodista se abstraiga de ella.

Y así tenemos un buen rato a Rivera hablando de “esta casa”, y a la periodista Heredia hablando de la periodista Heredia. Que viene a ser como el ejemplo perfecto del diálogo de besugos, aparentemente muy habitual en Yupilunya y en TV3.

Y sigue la estrategia.

– En esta casa han dicho que una manifestación de un millón de personas era de la extrema derecha.

– No, TV3 cubrió aquella manifestación …

Pues tampoco, listilla. No te ha acusado de no haberla cubierto, sino de haberla etiquetado “de extrema derecha”. Y así todo.

Y en el circo de los payasos, todos los espectadores se han quedado encantados. Los secesionistas – etnicistas porque la periodista Heredia ha “demostrado” muy contundentemente que TV3 no es una máquina de propaganda secesionista. Según la idea que tienen en la República Imaginaria de Yupilunya acerca de “demostrar”. Y los contrarios al etnicismo – secesionsmo están encantados porque por fin alguien le canta las cuarenta a TV3, ¡en TV3! Cosa que parece bastante cierta; las cuarenta han sido cantadas. Distinto asunto es que haya servido para algo. Los totalitarios se han quedado más convencidos aun, si cabe, de que Rivera es … tachán … ¡fascista! Porque hay que ser fascista, o por lo menos Trump, para criticar a la prensa.

Pues tampoco, listillo. Criticar a TV3, o a cualquier medio, no es criticar a “la prensa”.

Y así estamos; entretenidos. Telebasura al poder. Lo que sea para que el ganado no pueda pensar.