Por Marod

TERCER ASALTO: LA NEGACIÓN DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Yo aquí no he dicho que tenga el conocimiento. He dicho que me gustaría ver los estudios. No tenía idea que se medía el número de imbéciles (por abreviar) y se les dividía entre izquierda y derecha (quien coño habrá pagado el estudio ese? Y para que lo querrá?).

Estudios a parte. Mi creencia (sin base objetiva) es que en cuanto a esos estudios habría mucho que mirar, incluso buscar si son aceptados pacíficamente, o hay estudios que los contradigan… antes de aceptarlos como conocimiento objetivo. No tengo tanto interés, me avengo a que los de izquierdas son más totalitarios.

Lo que pasa también es que saltamos con mucha alegría del pensamiento individual al colectivo. Lo que dice una mema en un programa de telebasura tertuliana es pensamiento individual (opinión), muy influido por su ideología, pero individual. Esa mema no está exponiendo el pensamiento de la izquierda. Exactamente igual que un memo en Twitter.

Eso lo determina mucho mejor la posición de los partidos políticos más representativos de cada corriente ideológica. El PSOE de hoy es hijo del socialismo, del marxismo y este del materialismo dialéctico de Hegel. Hay toda una tradición de pensamiento detrás. El PSOE no es un fulano. Como el PP es hijo del liberalismo clásico, de la democracia Cristiana y de la Monarquía. El PP tampoco es un fulano, ni siquiera el Pablo Casado.
Y no es lo mismo. Pues vale, hay más pequeños Mussolinis (ya es mala baba) en la izquierda. Enunciado el problema y demostrado con esos estudios, es hora de hacer qué?
No creo que se pueda hacer nada con ese conocimiento. Mientras sigamos en un Estado de Derecho, claro. Si esto supone una amenaza al Estado de Derecho…entonces tenemos un verdadero problema.

De momento, el PSOE no propone eliminar la libertad de expresión en su programa. Ni tampoco deportar a castellanoparlantes a ningún sitio.
Dales un tiempo, a ver 😉

Respuesta (pm)

Esto nos puede servir para generalizar un poco. Pero vamos a hacerlo a partir de un ejemplo muy gráfico. La visión de un reconocido “progresista” sobre ese problema. Pero detalle más interesante es lo démodé de su mentalidad. Se ve muy bien en que tanto su invitada, como su público, están en completo desacuerdo. Están encantados en que se suprima la libertad de expresión a los “malos”.

Te lo traduzco:

Porque Alex Jones, que no es mi amigo,  que dice mentiras absurdas sobre mi, ha sido expulsado de Twitter y Facebook, y otras plataformas, y creo que …

Aquí se produce una interrupción, con grandes apausos del público. Y pomposos gestos afirmativos, muy seguros, de la fanática que le acompaña. Que acaba en un ¡gracias a Dios! Ante lo que Bill Maher se ve obligado a impartir una lección moral para el progresismo. (Nota: traduzco liberal por progresista, del lenguaje polítio de EEUU).

bill-maher

Esto … bueno … si eres progresista se supone que estás por la libertad de expresión. Eso es: libertad de expresión para aquello que odias. Eso es lo que quiere decir libertad de expresión. Estamos perdiendo el significado de un concepto que es importante para este país. Si te preocupa la esencia real americana (the real american shit), o no. Y si te preocupa, se aplica a todas las partes. A mi no me gusta Alex Jones, pero Alex Jones tiene que poder hablar. Todo el mundo tiene que poder hablar.

Te recuerdo que en un asalto anterior asegurabas que no discutimos la libertad de expresión. Pues eso tiene gracia, porque como ese ejemplo de Bill Maher  te puedo poner multitud más de vídeos, y de artículos de prensa, de autores muy conocidos pero no suficientemente numerosos, que se ven frecuentemente obligados a defender una libertad de expresión que ven que se pierde. Que se pierde por un neo-totalitarismo que se ha instalado en la izquierda dominante. También te puedo mostrar artículos en medios tan poco marginales como el New York Times, donde sesudos progres de la corriente principal de la izquierda desmienten la existencia el problema … ¡asegurando que la libertad de expresión no se debe aplicar al mensaje que odiamos! Sumando todo, la idea de que no discutimos la libertad de expresión es bastante peregrina. Porque es una de las discusiones principales de este tiempo.

¿Tal vez te refieres a que en España no se discute, porque el PSOE no tiene nada en su programa sobre la eliminación de la libertad de expresión? En primer lugar, España no produce debates exportables. Se limita a importar el resultado de los debates que ocurren fuera. Si quieres saber lo que va a pasar en España, lo que tienes que mirar son los combates intelectuales que ocurren en los países que exportan ideas. Y en segundo lugar, tampoco hay en EEUU ningún candidato cuyo programa avance el recorte de la libertad de expresión. Solamente hay la práctica, cada vez mas extendida, claramente desde la izquierda, y que cuenta con la nada disimulada simpatía y apoyo de todo el establishment demócrata.

Seguimos con tu formidable despiste sobre cómo funciona el mundo. Si quieres saber si se va a imponer la minifalda o la sharía, es absurdo que mires la ley o los programas de los partidos políticos. Porque lo que estarías mirando es cuál opción ha triunfado ya. Y si quieres intervenir en esa lucha, leyes y programas es el último lugar sobre el que debes actuar. Esos elementos se cambian cuando ya ha habido una victoria o un fracaso. Cuando algo ya se ha convertido en moral dominante. Lo de “dales tiempo, a ver …” significa: espera a que ya hayan ganado.

De momento, el PSOE no propone eliminar la libertad de expresión en su programa. Ni tampoco deportar a castellanoparlantes a ningún sitio.

Que yo sepa, nadie propone deportar castellano-parlantes. Ni siquiera los más asquerosos y confesos racistas catalanes, como Torra o Pujol. Lo que pretenden, y practican, es convertirlos en vernáculo-parlantes. Y como tienen una idea de “identidad” ligada a la lengua, en la que queda perfectamente incrustado lo que cada “identidad” debe pensar, el resultado de la monada es un cambio forzado de la “identidad” de la mayor parte de la población de ciertas zonas. O sea, un auténtico “identicidio”. Y ahora dime si el PSOE está haciendo algo en contra de eso, o a favor.

 Pues vale, hay más pequeños Mussolinis (ya es mala baba) en la izquierda. Enunciado el problema y demostrado con esos estudios, es hora de hacer qué?

Te lo acaba de demostrar muy gráficamente Bill Maher. Los ataques generalizados contra la libertad de expresión son una lucha moral (una herramienta) de la izquierda neo-totalitaria. Y las guerras morales no se combaten con leyes ni programas, sino con moralidad. Leyes y programas se limitan a dar constancia de quién ha ganado. Y en este caso, y que se conozcan, sólo hay dos tipos de moralidad para combatir el neo-totalitarsimo de nuestra izquierda. Podríamos llamarles el estilo Bill Maher, y el estilo Trump.

Si te fijas, Maher ha hecho una operación moral de libro en el vídeo de arriba. Según la definición de moral que he venido haciendo en las entradas anteriores. No hay ningún razonamiento, ni medición, ni contexto, ni motivo, ni vainas. Establece un valor que pretende ser universal; obligado para todos los miembros del grupo. Progresistas y verdaderos americanos. Si no lo compartes, no puedes ser miembro del grupo. El valor establece: libertad de expresión es la libertad de la expresión que odias. Eso es la moralidad. Un triste coñazo para niños que debería restingirse mucho. Pero es necesaria hasta cierto punto. Y meter la libertad de expresión entre los puntos necesarios, hace la diferencia entre una democracia liberal y Venezuela. O entre una democracia liberal y Cataluña. Y ahora nos explicas lo que hace el PSOE por la libertad de expresión en Cataluña. De hecho hace mucho en contra. Pero ante una apisonadora moral, la mera inhibición es abrirle camino.

De Trump es mejor no hablar. Donde Maher intenta favorecer una moralidad mejor, más “vivible” para todos (si quieres te lo razono, pero espero que no haga falta), Trump impulsa la moralidad opuesta a la de apisonadora. Pero es igualmente apisonadora.

Así que tienes tres opciones, y todas vienen antes de la ley y de los programas de los partidos políticos.

  1. Dejas que el neo-totalitarismo de izquierda acabe con la libertad de expresión.
  2. Dejas que Trump acabe con la libertad de expresión, imponiendo la contraria.
  3. Copias lo que está haciendo Bill Maher en ese vídeo. Sin “esperar a ver” lo que acabe diciendo la ley o los programas, porque entonces ya será tarde.

La inhibición, por supuesto, es tomar -o favorecer- una postura. La que de momento va ganando de calle (la 1), o -eventualmente- la que muestra fuerza social para combatirla (la 2).