Por Marod

 

Vamos a ver, tú dices que la izquierda emplea criterios morales y la derecha de funciona o no funciona. (Cito: “Hoy la izquierda funciona esencialmente en términos morales (lo bueno, lo malo) y la derecha -y sobre todo el centro- en términos prácticos (lo que funciona, lo que no funciona”).

Y creí haber visto (debí fliparlo) que alguien me decía que estaba haciendo lo mismo que Al al poner cuatro ejemplos del aborto y el matrimonio gay.

Pues ni parecido. Mi argumento es que la política y la moral están íntimamente relacionadas, especialmente en las cuestiones importantes.

Y para una mejor comprensión del mismo, pongo algún ejemplo. Jamás he dicho que sean hechos probados, es mi opinión argumentada.

Mi opinión se basa en la observación del contrato social. La derecha y la izquierda son entidades políticas. Las que legislan y gobiernan. Y si pillas la Constitución, desde el título preliminar, pasando a los derechos y libertades públicos, siguiendo por la ordenación territorial y terminando por la Corona…es esencialmente moral.

Es el mínimo moral reflejado en el contrato social. En el que tenemos, el que está en vigor y funcionando.

¿Cuál cojones es el criterio de eficacia de que haya libertad de expresión? Las sociedades sin ella funcionaron en el pasado tan ricamente. Una sociedad puede funcionar sin libertad de expresión. Es más, vemos una sería amenaza a nuestra propia supervivencia en el creciente empuje de sociedades totalitarias que miran a la Meca y empuñan ametralladoras o conducen furgonetas.

Sí, sí que fomenta la competencia de ideas. Muy bien. Y tiene otros inconvenientes que nunca medimos. Porque no discutimos la libertad de expresión. Es moral. La nuestra.

Este es el soporte del argumento, uso ejemplos por abreviar y por facilitar su comprensión. Nunca con la intención de negar discusiones. Nada de lo que digo son HECHOS PROBADOS. Son hechos objetivos, comprobables y rebatibles. Incluso erróneos. Mira la Constitución y argumenta otra cosa.

Yo hablo de materia observable, y vosotros me habláis de “ambientes”. Claro, por eso no lo entiendo. Debo ser de otro ambiente.

Respuesta (pm)

Es ligeramente distinto “emplea criterios morales” que “funciona en términos morales”. Cuando digo “funciona en términos X” quiero decir que utiliza la herramienta X. Si quieres “emplear criterios X” necesitas un criterio en primer lugar. Que no creo que sea el caso. Un criterio es un juicio o discernimiento, pero el uso político de la moral es una simple memorización. Por ejemplo, Inés Arrimadas (O Ciudadanos) es fascista. ¿Cuál es el “criterio”, dónde está? Nadie lo sabe. ¡Es fascista porque es fascista! Porque los jefes de la tribu la han marcado como tal. Pero el “criterio” (definición -> correspondencia) es notablemente ausente. Un agujero negro.

En cambio sí es funcionar en términos morales, aunque sin ningún “criterio”. Una vez le has puesto el cromo en la frente a Arrimadas, toda la tribu sabe que es algo (1) universal (lo debe creer toda la tribu); (2) obligado (si no lo crees, te explulsan de la tribu); (3) confiere identidad (separa a los que son de la tribu de “los otros”); (4) absoluto (no hay medición, ni contexto, ni zarandajas); y (5) tabú (no se discute, ni se piensa: se “sabe”).

Te acabo de cascar una definición dinámica de la moral. Con ella no sabemos lo que “es”, pero sabemos algo mucho más interesante: lo que hace. Siempre que encuentres algo que hace lo mismo, sabrás que es moral. Y cuando se trate de algo que no hace lo mismo, no será moral. Por ejemplo, una Constitución. O las leyes. Que pueden y suelen recoger elementos de la moral, pero no hacen lo que hace la moral. Tienes que cumplir las leyes, pero no tienes que creerlas. Ni no discutirlas. Y es por eso por lo que las leyes contemplan su propio cambio, cosa que no hace ninguna moral. Las leyes son obligatorias, pero no son tabú.

Podrías alegar que -para ti- moral es otra cosa. Pero no harías nada; mi argumento se basa en esta definción de moral. Que por otra parte es algo que obviamente existe, le llames como le llames.

Mi argumento es que la política y la moral están íntimamente relacionadas, especialmente en las cuestiones importantes.

Ni idea de lo que son para ti las “cuestiones importantes”. Seguramente cuestiones morales. Pero la cuestión política más importante, y el motivo de que se inventaran los parlamentos, es el presupuesto. Y sí, el presupuesto se puede entender como una cuestión moral, o como una cuestión práctica. Por ejemplo, en términos de “igualdad”, “derechos sociales”, o “justicia social”, es una indudable cuestión moral. Nadie puede no creer en la igualdad, los derechos sociales, o la justicia social, sin ser un perfecto pecador. Y esto es tan absoluto como cualquier otro planteamiento moral. Pero también puedes plantear el presupuesto en términos de eficacia. Lo que ya se ha visto funcionar (conseguir) en términos de crecimiento, o del objetivo que sea. O lo que, por los argumentos que sea, se puede presumir que funcionará. Y ahora dime cuál de los dos planteamientos es más propio de la izquierda, y cuál de la derecha.

Es indudable que también hay elementos políticos morales en la derecha. En el centro, muy poco. Y están ligados, o a la religión, o a la libertad entendida como cuestión moral (los libertarios). Algo bastante minoritario dentro del grupo. Pero no confundas la religión con la tradición. La primera es moral. La segunda es eminentemente práctica: se sabe lo que resulta de ella, y desde hace siglos — no jodamos la marrana. Esta es la clásica postura conservadora, siempre muy ligada al principio de realidad. Y el ejemplo más claro que tienes es aquello que discutimos sobre la sentencia del Supremo de EEUU, a cuenta del matrimonio arco iris. Aquel voto particular que empleaba la religión, no como moral, sino como tradición – y universal. Si todas las sociedades que conocemos (y por lo tanto estables y funcionales) hacen lo mismo, es muy de sospechar que haya un motivo funcional para el asunto. Y que las que no han seguido el mismo camino, han desaparecido en la niebla de la historia sin dejar huella.  No cabe un planteamieno más de funciona / no funciona que ese. Y ese planteamiento, hoy, es prácticamente exclusivo de la no-izquierda.

Este es mi argumento. Ahora podemos ir a la casuística. Por ejemplo esta foto.

talibancinhos

Digamos que es una “lucha” de opinión. Criaturas angelicales que se sienten “agredidas” porque otros expresen su opinión, y reaccionan así. Es en España. ¿Tienes alguna duda de que son de izquierdas? ¿Te atreverías a apostar lo contrario teniendo sólo esa información? No creo.

Sigamos. ¿Es -para ellos- una cuestión moral? Sin duda alguna. Se trata del silenciamiento de Galicia Bilingüe. Algo que es (1) universal (lo debe creer toda la tribu); (2) obligado (si no lo crees, te explulsan de la tribu); (3) confiere identidad (separa a los que son de la tribu de “los otros”); (4) absoluto (no hay medición, ni contexto, ni zarandajas); y (5) tabú (no se discute, ni se piensa: se “sabe”).

Y ahora ya sabes otra cosa sobre la moral. Al contrario que las leyes, genera violencia en cuanto hay más de una en el mismo sitio. Porque la moral te obliga a odiar lo inmoral, y al inmoral; y a acabar con ello — si puedes. Por eso mezclar moral y política es una estrategia poco recomendable, salvo que seas un político que lo quiere usar como herramienta para alcanzar el poder. ¿Y quién es el especialista en este segundo aspecto? ¡Pues la izquierda! Con todas esas políticas de identidad, de victimología, de malvados opresores, y el resto de tiernos cuentos que no son otra cosa que moralina barata para mentes infantiles. 

No sé por qué te cuesta entenderlo.

¿Cuál cojones es el criterio de eficacia de que haya libertad de expresión?

¿Es una pregunta real? ¿Quieres echar un vistazo a las sociedades que tienen libertad de expresión como norma fundamental desde hace tiempo, y compararlas con las que no? Pues ya tienes otro funciona / no funciona, de libro. Pero es muy distinto mirar la libertad de expresión como asunto moral, que como asunto funcional. Por eso tú consideras, con la izquierda, que la libertad de expresión incluye el deber de que te escuchen (escraches y tal), y yo no. Valga como otro caso de la visión moral o funcional de la política. Y en el tuyo, seguramente cabe que los parlamentos se conviertan en circos llenos de disfraces y carteles. Pero en ninguno de los países fundacionales de la libertad de expresión, que suelen coincidir con los que más tienen, como EEUU, Gran Bretaña, o Francia, permiten hacer del parlamento una payasada. Porque la libertad de expresión, siendo fundamental, no es tampoco un absoluto. Y tiene sus formas.

Apuesta: Grupo impide que Fulano dé una charla en la Universidad X. ¿Tienes algún problema para apostar si ese grupo es de derechas o de izquierdas? Pista: siempre que no puedes soportar que otro hable, así sea a su propia gente y en un sitio reservado para ellos, se trata de un problema moral. Y nadie duda de tu apuesta sobre la afiliación política del grupo silenciador. Ni siquiera tú mismo.

Porque no discutimos la libertad de expresión

¿No? Probablemente es la principal discusión política en EEUU en este momento. Hasta el punto de que si alguien menciona la primera enmienda en una universidad, automáticamente es tildado de “extrema derecha”. Y se debe, según mi argumento, a la aberrante “moralización” de la izquierda. Si algo es moral, no hay nada de lo que hablar. Ni cabe libertad de expresión. ¿Admitirías un curso sobre las distintas y suculentas formas de cocinar cada parte del cuerpo humano? ¿O sobre el estimulante romanticismo y otras ventajas espirituales de la pederastia? Bueno, pues eso es moral. Y circula completamente al margen de las leyes. A ver si nos vamos centrando en lo que estamos hablando. Cuando la política, por ejemplo la política lingüística, se convierte en moral, lo que ocurre es esto. Siempre:

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Y espero que no vayas a intentar colar que igualmente el bilingüísmo es una cuestión moral para Galicia Bilingüe. En absoluto; no le pegan a nadie, y no tratan de callar a nadie. Pista: los “talibanciños” no necesitan escolta.

Para GB es una cuestión eminentemente práctica, salvo el pequeño detalle de que no pegar a los demás también entra dentro de la moral. Dos motivos prácticos. Tengamos la fiesta en paz, y tradición: sociedades bilingües es lo más común a lo largo de la historia y geografía humanas. Y saben resolver sus cuestiones lingüíticas y sus cambios de lengua sin ninguna necesidad de moral (o de política) por medio. Claro que ahora puedes alegar la necesidad de “salvar” (algunas) lenguas. Pero eso, Marod, sería de nuevo una cuestión moral. O sea, la mierda perniciosa de la que estamos hablando, que no ves porque estás inmerso en ella. Lo mismo que los peces no pueden ver el agua, o nosotros el aire.

Para la discusión:

intolerancia-por-politica