Por Luis, desde Florida

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Para los que vivimos en EEUU, el artículo (arriba) de Pablo Pardo es confuso y contiene numerosas falsedades. Encima nos atribuye un racismo sin fronteras, que ni se aproxima a la realidad que vivimos. Sin duda, he visto racismo y muy duro en los 1960’s, pero el que veo hoy no es muy diferente al que pueda existir en otros países.

Para rebatir el escrito, voy a empezar diciendo, que siendo los negros unos atletas excelentes (el 68% de los que juegan al futbol americano, el 75% que juegan al baloncesto y siendo sólo el 13% de la población) no hay más que un jugador profesional negro en el golf: Tiger Woods. El golf es mi hobby y es muy raro que vea jugar a un negro. Primero porque es bastante más caro que los demás deportes y segundo porque les gusta más acción, según he leído. Por lo tanto, no van a acudir a un country club. Aunque, Michael Jordan está construyendo un campo de golf tan exclusivo como el de Trump a unos 40 minutos de donde vivo. Jordan vive en la exclusiva isla de Jupiter, al norte de Palm Beach y juega numerosas veces con profesionales que también viven en la zona, incluyendo su vecino Tiger Woods. Jordan es un enamorado del golf y los miembros no serán de menos “clase” que los de Trump. Pero el golf en EEUU y sobre todo aquí en el condado de Palm Beach, no es nada especial. Muchísimo más caro es tener un lancha e ir a pescar o esquiar. En este condado tenemos unos 150 campos de golf públicos, semi-públicos y privados. Lo que dice el no tan señor Pardo, que nos tilda a todos de racistas, es que los clubs de golf son exclusivos para ciertas etnias: judios, italianos, irlandeses…. tremenda exageración! Precisamente, yo vivo en una comunidad con dos campos de golf para 1.600 viviendas nada lujosas, valoradas por debajo de la media de West Palm Beach y con unos 3.000 habitantes. Es verdad que la mayoría de este club en los 1970’s eran judíos de Nueva York que venían a su segunda casa en el invierno: doctores, abogados, contables, negociantes…. Éstos han ido muriéndose poco a poco, de 1.100 miembros quedan unos 350 y lo han tenido que vender. Insuficiencia de miembros, porque la membrecía era cara en relación a lo que ofrecían y hay mucha competencia. Hubiesen aceptado latinos, negros y asiáticos. ¿Será como nos dice P Pardo que los doctores, abogados, negociantes pequeños retirados somos aristocracia? WOW! Ya me siento mejor. Es a lo que siempre aspiré jajaja. Aquí hay country clubs como restaurantes en España. Comenzando con 3 estrellas Michelín, a los que dan menú del día por 10 euros. Un trabajador retirado juega al golf por $20.00 incluyendo carrito eléctrico. Claro que se puede pagar $125.00 por salida.

Los negros no tendrán sus propios country clubs al estilo de los blancos por varias razones que no tienen nada que ver con racismo, ni discriminación. Primero, sólo el 37% de las familias tienen padres. Segundo, sólo el 59% se gradúa de bachillerato. Tercero, son el 13% de la población. Entre el crimen, la drogadicción y la falta de educación, así como el hecho de que no les gusta, hacen muy complicado el que puedan organizar un country club sólo para ellos. Los que prosperan y se vuelven afluentes, tienen sus organizaciones sociales como The Links Inc, que está compuesta de 15.000 mujeres en 288 clubs localizados en 41 estados, las Bahamas e Inglaterra. Otra organización social de negros afluentes es el Urban League. Son exclusivamente para negros y se dedican a cuestiones de asistencia social a los suyos, lo cual es MUY admirable. En los 1970, un grupo de deportistas negros famosos iniciaron un club de golf exclusivo y se fueron a la bancarrota en un par de años. No lograron suficientes miembros.

En el artículo no he podido distinguir lo referente al club Mar A Lago y el country club de Bedminster, New Jersey. El country club de Bedminster, NJ está bien lejos de la playa. Y Mar a Lago sí tiene una playa privada, pero no es un country club, sino un club social. El country club de Trump en Palm Beach está a 3 o 4 kms de la playa y Mar A Lago. Tuve un negocio pequeño y ya son 9 años que no he trabajado en Mar A Lago, pero sí en su club de Golf Trump International of Palm Beach. Aún voy a ofrecer mis servicios en el club de golf 3 veces al año. Entre los beneficios, me dejan jugar en él. El campo es sin duda 3 estrellas Michelín y una verdadera gozada. Los amigos que llevo no son aristocráticos, pero tampoco damos la nota, Quizás uno pueda ser miembro de uno o del otro y quizás de los dos a la vez. No lo sé. De todas formas, Trump juega al golf en él siempre que viene a Palm Beach y llega a almorzar al club de golf. Un miembro del club de golf es Paul Fireman, ex-dueño de Reebok, para quien trabajo una vez al año, podría ser miembro de los dos tranquilamente. Paul Fireman no es WASP, sino judío. Y como él hay bastantes en Palm Beach.

He trabajado para el club desde el 2009 y lo conozco a la perfección.

Sobre los empleados del club de golf: El chef ejecutivo es colombiano. Lleva 15 años trabajando allí, cosa inusual para un chef. Y le quieren una barbaridad. Se lo merece también. Tiene ahora tres chefs que le ayudan: un negro, una negra y un blanco. El que monta y desmonta las mesas y coloca los buffets para el auto-servicio en las fiestas grandes es argentino. Las dos camareras que sirven normalmente, una es argentina (Maria) y la otra colombiana (Rosita) y llevan trabajando allí mucho tiempo. Rosita es la camarera favorita de Trump. Eso que escribe de las propinas es una media verdad. Claro que los miembros, mayormente no dan propinas porque van incluidas con la membrecía y van al salario que es el triple de lo normal para camareras. Para comodidad del miembro, este firma a su cuenta y punto. Así y todo, hay ocasiones que les dan, y los invitados como yo, les damos propinas generosas. El trato de los empleados es excelente. Cuando contratan para eventos grandes, yo veo que hay camareras negras. Los caddies de golf son mayormente blancos, porque apenas hay golfistas negros. Pero nuestro grupo siempre exige que venga Pócono (apodo). Imposible ser más amable, alegre, atento y profesional. Negro de Jamaica. El verano se va para el campo de Trump en New Jersey. El jefe de seguridad, que coordina con el sheriff y el Servicio Secreto es otro negro. Sus asistentes, uno latino y el otro negro. O sea, es muy fácil que la mitad de los empleados sean minoría. No te digo nada, los que se dedican a cortar el pasto, la mayoría mejicanos, como en todos los lugares. Lo de los celulares también es falso en el campo de golf porque sacamos fotos con ellos.

Como no he estado en Mar A Lago en años, para cerciorarme, acabo de llamarle al asistente del chef Ruben, Jonas y me ha corroborado que Mar A Lago es más de lo mismo: haitianos, jamaiquinos, latinos….. Trump puede ser de todo menos racista, ya que muchas veces pasa por la cocina saluda a todos los empleados y les da un billete de $100 a cada uno. Eso sí, si haces el trabajo mal, te llamará de todo.

Abajo Pardo nos dice:

Es una institución casi aristocrática en un país que se precia de no serlo. Cada verano, la élite anglosajona y protestante de la Costa Este se refugia en el club de campo. Son los únicos establecimientos con camareros blancos

Vamos a ser claros: en Estados Unidos, los camareros son negros. Y el personal de la limpieza, latino. Al que no le guste eso, puede dejar de seguir leyendo.

Parece no saber que en EEUU el 20% de las familias ganan $100.000 anuales y les da para jugar al golf los quieren. Los que jugamos al golf somos la gran mayoría jubilados y/o asentados económicamente y con tiempo. Los que tienen hijos menores apenas juegan hoy día. Una salida del golf son 6 horas. Por eso y los gustos de los millennials, el golf está perdiendo popularidad y se están cerrando unos 150 por año. Aunque quedan más de 15.000 campos en EEUU. Dudo mucho que estos negocios estén esperando a los anglosajones vengan el verano para cubrir los gastos con su membresía. Otro posible error de Pardo. El verano no vienen a Florida por el calor y la humedad. Vienen en el invierno. Y con ellos vienen numerosos canadienses, la mayoría franco-parlantes que inundan los campos y me hacen sentir que estoy en Francia. Bastantes apenas hablan el inglés, cosa que me extrañó.

En EEUU la gran mayoría son camareras y no camareros. Aquí se come mucho en restaurantes porque ambos trabajan, por lo que parece que no hay suficientes negros para tantos restaurantes, porque no los veo. Y si hay camareros americanos de cualquier color, es muy probable que sea un restaurante bueno, donde las propinas pueden ser de hasta $1.000 por semana o más.

La pregunta es ¿Qué clase de persona va a una universidad para aprender a informar y llega a mentir con tanto descaro?