Por Luis, desde Florida

En política, dialogo es una palabra que sugiere cierto positivismo. Implica comprensión, empatía y sobre todo, deseo de llegar a un acuerdo de mutuo beneficio. Hoy día, ese es el mensaje que pretende emitir el que lo sugiere. Pero la realidad es otra bien diferente. Una vez concedido el diálogo, el que lo pide procede a exigir posicionamientos muy fuera de los parámetros a un acuerdo de mutuo beneficio. Como es el caso de un referéndum local para la independencia de Cataluña, cuando la Constitución la prohíbe. ¿Cómo puede haber referéndum y cumplir con la ley a la vez? Imposible! Pero indignados, lo exigen. Y en este caso, la palabra diálogo no es otra cosa que una herramienta para aparentar razonable ante la base, no serlo y después culpar al lado opuesto de ser fascista. Y desafortunadamente, para manipular el sector de la población que ha tragado el anzuelo, funciona. Ya que en EEUU ocurre lo mismo, me figuro que es algo muy humano y por lo tanto global, a mayor o menor escala, dependiendo de la civilidad de los ciudadanos. Vivimos una era, en la que la definición de las palabras descritas por la RAE y las que nos dice un político e interpretan las masas están a una distancia cósmica. Y me figuro que habrá sido influyente para la creación de la doble vara.

El diálogo entre demócratas y republicanos es hoy día, una fantasía digna de cuentos de hadas. En EEUU hemos pasado hace tiempo del posible diálogo a la descalificación, los insultos y escraches. Todavía hay un 40% de americanos que no aceptan a Trump como presidente. Y de ellos, hay un sector importante que grita la necesidad de destituirle sin presentar ningún crimen o ilegalidad necesarios para enjuiciarle. Eso sí, lo hacen vehementemente y su supuesta moralidad superior, justifican un comportamiento quasi-revolucionario lleno insultos injustificados y de acoso personal muy poco civil. Peor, con ausencia total de políticas alternativas sensatas.

Aquí estamos iniciando las campañas electorales intermedias (Congreso y Senado) que se celebrarán en noviembre y lo que se olvidan los demócratas es que Trump, como se ha escrito anteriormente, ha logrado triunfos serios en el aspecto económico, creando muchos puestos de trabajo, incrementando la inversión, repatriando capitales de gran magnitud, consiguiendo un aumento notable de los salarios…. El sector racional del pueblo, incluyendo bastantes independientes, está viendo el aspecto positivo de la administración de Trump. Su popularidad está subiendo a niveles algo superiores a los de Obama (48% vs 46%) durante el mismo tiempo y el 42% dice que la dirección del país es positiva, mientras que con Obama era del 31%, factor que está en el punto más alto en 12 años según Gallup. Uno pensaría que los demócratas se dedicarían a diseñar programas que podrían captar la mente de los votantes, pero no. La posición general de la izquierda es reclamar algo que está a 180º de lo que dice o hace Trump. Y en EEUU no tienen que pelear sobre quién va a poseer la dirección de RTVE, porque todos los medios del Sistema ya se lo han concedido voluntariamente a los progresistas.

Entre los eventos que influyen la política, hay casos que les motiva reclamar, algo que los medios felizmente se encargan de echar gasolina al fuego. El más reciente es el caso de los niños ilegales que han llegado con adultos (el 80% de los cuales no lo hacen con sus padres), han sido separados para el proceso legal y ha creado una gran controversia. No es que fuera algo nuevo, ni mucho menos, ya que el problema existió hasta en el 2014. Para tener una idea más amplia de la situación, lo primero que se debe tener en cuenta que a EEUU entran cada año entre 500.000 y 800.000 de forma ilegal. En los últimos años ha incrementado enormemente la cantidad de ilegales que llegan con niños, aunque no sean suyos. Hoy es el día que no he oído a ninguno de los preocupadísimos demócratas preguntar por qué los padres de estos adolescentes han permitido que sus hijos crucen México y el desierto, gasten miles de dólares pagando a los traficantes de humanos (coyotes), se arriesguen a una muerte horrible abandonados en el desierto, cosa que ocurre más de lo que se cuenta, o sean violadas o forzados a cargar droga. El artículo de abajo nos dice que se han encontrado los restos de casi 3.000 ilegales en el desierto desde el año 2001. Indica que debe haber bastantes más que no se han encontrado.

Los que vienen con niños, como es natural, esperan un trato diferente. Cuentan con la posibilidad (aunque sea remota) de que los hijos se queden y puedan aplicar para el programa de los DREAMERS, el cual les concedería residencia y quizás ciudadanía. El problema es que todo está en manos del Congreso que lleva años sin llegar a un acuerdo y se está usando el problema por intereses políticos. Seamos honestos. Los guarda-fronteras deben cumplir siempre la ley y respetar los derechos humanos, de lo contrario son despedidos y pueden pagar con la cárcel. Pero eso no significa que los ilegales vayan a ser como unas monjitas de la caridad. Utilizan todo tipo de trucos que han aprendido de los numerosos intentos. Hasta vienen con escritos que les indican lo que deben decir a las autoridades. Y es bajo la ilusión de entrar que se acumulan en la frontera, la mayoría pidiendo asilo político, lo cual es falso en el 99% de los casos. Aunque tampoco deja de crear un serio problema de alojamiento para las decenas de miles que entran mes tras mes teniendo en cuenta encima que las cortes de inmigración tienen unos 600.000 casos pendientes. Solo el verificar la paternidad es en muchos casos algo que lleva su tiempo. Habiendo “descubierto” (precisamente ahora que Trump es presidente) la crueldad de la separación de los padres e hijos para procesarlos debidamente y determinar si se debe conceder asilo o deportarlos, los demócratas han puesto el grito en el cielo, llamando a Trump, Hitler y a los guarda-fronteras (ICE) que aplica la ley existente por décadas, nazis. Lo gracioso es que si fuera verdad no dirían ni pio por obvias razones.

De forma temporal, el Pentágono ha ayudado a los guarda-fronteras con bases militares para poder acomodar a los ilegales con niños. Mientras que se reconoce que habrá habido situaciones inaceptables, las declaraciones y videos que han ofrecido los guarda-fronteras (muchos de ellos hispanos) indican que el trato ha sido muy humano mayormente: alojamiento, tres comidas, clases de educación, deportes…. cosas que carecen en su propio país. Aquí hemos visto videos de la BBC sobre los alojamientos mientras que los interlocutores y los niños hablaban en español, sin que se les viera a éstos y en ningún caso hemos visto fotos panorámicas, sino close-ups que me hacen sospechar de la autenticidad. Cuando uno que escribía discursos para Obama envía una foto por twitter alegando que la situación de los centros de inmigración es inaceptable y dicha foto data al 2014….. está claro que los demócratas recurren a cualquier método sin tener en cuenta que hasta para mentir uno debe acatarse a un mínimo standard de calidad como el que nos enseñaban a los 14 años. Y es que la administración de Obama ha sido tan corrupta y arrogante, que es obvio que han mentido pensando que somos incapaces de discernir.

El punto al que voy es, que debido a este incidente, los demócratas están exigiendo ahora que se disuelva ICE (servicio guarda-fronteras) sin tener en cuenta todo lo que hacen, ni proponer algo que lo reemplace para controlar las fronteras, el trafico de drogas, de humanos, reclutamiento de adolescentes por las gangas…. en zonas donde los carteles de México tienen actividades abundantes.

El señor de la foto, Keith Ellison (musulmán) fue jefe nacional del Partido Demócrata y muestra su apoyo a fronteras abiertas. También apoya las políticas del socialista Bernie Sanders. Y lo que está ocurriendo es que los demócratas se están radicalizando tanto que los eligen allí, donde dominan marginando a los independientes. Por ejemplo, el caso de Alexandria Ocasio-Cortez que representa al Bronx y Queens de NY, es indicativo del giro hacia la izquierda que está dando el partido demócrata. Ocasio-Cortez es una joven de 28 años que apoyó al socialista Bernie Sanders. Está a favor de fronteras abiertas, universidad gratuita, sanidad socializada (algo que ha fracasado totalmente por el alto coste) y cómo no, la destitución de Trump. Lo impactante de la noticia es que le ganó en las primarias al veterano congresista Joe Crawley que estaba en línea para tomar las riendas del liderazgo de los congresistas demócratas. Una joven plebeya radical sin experiencia derrota al príncipe heredero del Congreso. Y el director nacional del Partido Demócrata, Tom Pérez la señala como el futuro del partido. Al grito de fronteras abiertas se han unido senadores demócratas influyentes como Kristen Gillibrand, Kamala Harris y Elizabeth Warren. Sin duda son una minoría pero muy vocal en intensa. Estridente, más bien.

Y para “mejorar” el diálogo entre ciudadanos, la representante de California, Maxine Waters, ha lanzado un llamamiento para que en cualquier lugar público que encuentren a cualquiera de la administración de Trump, les hagan un escrache y los incomoden al máximo. Hay que apuntar también que Maxine ha sido reconocida con el premio del congresista con menos ética en los años 2005, 2006, 2009, 2011 y 2017. Pero eso sí, invoca a Dios para lanzar una cruzada contra la administración de Trump.

Por estas actitudes, hemos visto que a la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, le rehusaron servir una cena en un restaurante cuando fue con toda su familia y salió educadamente. Un año antes, un periodista no tuvo pelos en la pluma y escribió que Sarah era una drag queen. Curiosamente, ni la izquierda, ni la LGBT criticaron el falso insulto. Si hubiese sido al revés….!!

A la secretaria del Departamento de Seguridad de la Patria, Kristen Nielsen, le hicieron otro escrache en un restaurante. Mientras comía en un restaurantre el director de la Agencia del Medio Ambiente, Scott Pruitt, se le aproximó una mujer con uno niño en los brazos y le pidió que dimitiera de su puesto. No les falta dramatismo a los demócratas!!!

En una hamburguesería, un cliente, Kino Jimenez, le tira la cocacola de su vaso a la cara de un adolescente Hunter Richard porque llevaba una gorra de Make América Great Again.

El actor de Hollywood, James Wood, que ha perdido muchas ocasiones de trabajo por ser conservador, acaba de ser abandonado por su agente Ken Kaplan. En el email declarando que no le seguiría representando, Kaplan le dice que lo hacia el 4 de julio (dia de la independencia) porque se sentía patriótico (???) Joe McCarthy sigue vivito y coleando en Hollywood con ínfulas de justos y virtuosos.

Estaremos llegando a un punto de inflexión???