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Los catalanes Chis Torra están como locos con lo de “sin condiciones”. Con lo que quieren decir que se pueda hablar de todo en la próxima reunión entre Chis y Tóntez. Bueno, que se pueda hablar de todo lo que ellos quieren hablar, pero no de las farmacias y otros problemas sociales. Artadi lo plantea así en La Vanguardia (clic).

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¿Y por qué no? ¿Qué inconvenente podría haber? Por ejemplo, solucionar políticamente la situación que hay en Cataluña, donde más de dos millones de personas quieren dejar de ser españoles; al mismo tiempo que solucionar políticamente la situación que hay en Cataluña, donde más de dos millones de personas no quieren ser Yupuliña. Ni hacer el imbécil. O en España, donde más de 46 millones de personas no quieren que España deje de ser. ¿No decían “sin cortapisas”? ¡Pues eso es “sin cortapisas”!

En realidad esta es una ventaja heredada de la Marianidad, tan parca de diálogo y de cintura, y tan sobrada de “no es legal”. Ventaja que probablemente Tóntez no sepa ni quiera aprovechar. Pero estar, ahí está. ¡Claro que se puede hablar de todo! Incluso de lo que “no es legal”; hablar no es hacer, ni pecar. Y un diálogo claro es justamente lo que menos les interesa a los Chis Torra.

Pues venga, hablemos. Hablemos de precedentes. ¿Por dónde empezamos? Por EEUU; por Italia; por Francia; por Alemania. ¿Quieren que hablemos de Canadá y su Clarity Act? Incluso podemos hablar del Reino Unido, donde su glorioso referendum en Escocia no ha solucionado políticamente nada. Pero nada de nada. Están exactamente igual que estaban.

También sería estupendo hablar de “presos políticos”. Tú te descojonas de las resoluciones del Constitucional, y te sacas fotos haciendo risas junto a cinco de ellas, y te meten en la cárcel. Pero no se llama “presos políticos”; se llama democracia. ¡Hablemos de democracia! Todo lo que quieras. Es muy estimulante y aleccionador.

Hasta de franquismo podemos hablar. Por ejemplo, de su idea favorita: Un poble, una llengua, un cap. ¿Que no? Y siempre quedará Tabarnia, para joder un poco. “Sin cortapisas” quiere decir eso: tú me jodes a mi, pero yo también te lo hago a ti.

En realidad un diálogo “sin cortapisas” es exactamente lo que más conviene. Pero no lo que más le conviene a Chis Torra, sino a los contrarios. Esos catalanes aplastados por el supremacismo kindergarten, que hasta ahora no han tenido arte ni parte. ¿Alguien duda que tienen muchísimas ganas de hablar “sin cortapisas”? ¡Leña al mono! Sin cortapisas.

¡Ah, y sin cortapisas simbólicas también! Tú vas con tu estúpido lacito amarillo, y los otros se ponen algo que represente una Chis Torrita. Y así todos muy entretenidos.