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Peter Ridd es un profesor e investigador australiano que se ha pasado toda su vida estudiando la Gran Barrera de Coral. También desarrolla instrumentos para medir el estado de ecosistemas marinos. Y los resultados de sus estudios no coinciden con lo que quiere oír el alarmismo climático.

Básicamente dice que al coral no le pasa nada con esto del “cambio climático”. Que hay más coral ahora que hace cien años, y crece más rápido. Precisamente por el calentamiento. De hecho, en el mundo, hay más coral donde el agua es más caliente; y no hay ningún lugar con el agua tan caliente como para perjudicar al coral. Lo que sí ocurre es que al calentarse algo el agua de latitudes más altas (aguas más frías), el coral ocupa zonas en las que antes no podía vivir … ¡porque eran demasiado frías! Si quieres buscarle problemas a un calentamiento global, puedes imaginar que a los osos polares no les guste, pero el coral es exactamente lo menos indicado para suponer que el calor le haga mal.

Pone un ejemplo muy bueno, comparando con los árboles. Las semillas de estos se van a desarrollar en un lugar del mismo clima del árbol que las ha producido. Porque caen alrdededor del árbol, o no muy lejos. Pero las esporas por las que se reproduce el coral viajan con al agua cientos e incluso miles de kilómetros. Y la temperatura y otras condiciones van a ser muy distintas casi con seguridad. Por tanto necesita poder gestionar un rango muy amplio de climas, y eso es justo lo que hace. Pero siempre con el esquema de que más temperatura es mejor.

Ridd también ha publicado trabajos sobre la falta de calidad de la mayor parte de estudios sobre el coral. En general, y especialmente sobre el caso del blanqueamiento, y el de la acidificación. Las investigaciones no se chequean, ni contrastan, ni replican. Para empezar, no existen estudios de áreas marinas grandes antes de la década de 1970. Así que no hay con qué comparar. Y el blanqueamiento, que ocurre con El Niño y no con el “cambio climático”, lo compara con los incendios de los bosques australianos. El incendio regenera los bosques, y el blanqueamiento regenera el coral. Es la hipótesis del blanqueamiento adapativo, que ya hemos comentado.

Bien, todo esto debería dar lugar a una interesante discusión académica. Pero alarmismo y discusión no casan. El alarmismo, al fin una postura moral, lo que hace es silenciar al discrepante. Y es lo que intenta hacer con Peter Ridd. Primero le cascaron una orden de silencio. Su universidad, James Cook University, le prohibió expresar sus críticas en público. Porque la crítica supone actuar … ¡de forma no colegiada! Imagina; ciencia colegiada, sin crítica. Pero esa es la ciencia del cambio climático. ¡Incluso le prohibieron decirle a su mujer que tenía la orden de silencio!

Ridd les puso una demanda por atentar contra su libertad de expresión, y académica. Y ahora le han expusado de la universidad por no quedarse callado.

On 2 May, 2018, I received a letter from James Cook University (JCU) terminating my employment. JCU have sacked me because I dared to fight the university and speak the truth about science and the Great Barrier Reef.

Estaría bien que esto acabe en una nueva demanda contra la universidad. Vaya, es imprescindible para tratar de mantener algo de cordura contra el cuento del clima. El problema es la disparidad de armas. De cañones. Para la primera demanda Peter tuvo que recaudar AU $95.000, que son como unos 70.000 US $. No es nada para la universidad, que vive de los impuesos; pero es más de lo que podía Ridd. Así que Jennifer Marohasy le organizó una colecta pública, que con la ayuda publicitaria / bloguera de la misma Marohasy, WUWT, Jo Nova, Willie Sonn y Benny Peiser (GWPF), consiguó el objetivo. Y en un pispás.

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Tiene guasa. En la expulsión de ahora le acusan de haber hablado de su caso. Que es precisamente lo que se está viendo en sede judicial: la legalidad de esa orden de silencio. Y si no hubiera hablado, nunca hubiera podido alcanzar los fondos necesarios para plantear la demanda. El perfecto silenciamiento diabólico del crítico, en el que no le dejan salida.

El caso es que los gastos legales aumentan mucho si quiere actuar legalmente contra la expulsión. Hacen falta otros 159.000 AU $. Y parece un muy buen caso para poder ayudar y hacer una diferencia. Y darle en los morros a la recua de alarmistas tarados que pretenden gobernar la academia mediante el silenciamiento de toda crítica.

La página de GoFundMe para las donaciones a la causa legal de Ridd:

Cualquier cantidad suma; nada es demasiado poco. Y Ridd es de las pocas voces críticas con el cuento del coral que puedes escuchar de un científico de prestigio y especialista en la materia. Para mi que merece la pena. Mucho. Peter Ridd es clave.

Por cierto, la JCU ha borrado toda referencia a Ridd en su web, incluidos sus trabajos científicos y un vídeo con una conferencia interesantísima que tenía enlazado en la plaza – y ya no funciona. Hay que acabar con esta gentuza.

Fuentes

WUWT:

Peter Ridd:

Esta plaza: