La prensa está reflejando el último comunicado etarra. Todos destacan lo del perdón a las víctimas y el reconocimiento del daño causado.

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Supongo que están hablando para la gente que cree que las sociedades se pueden organizar con los sentimientos. El kindergarten. Y la prensa en general parece contentarse con eso, en lugar de mirar los principios con los que los asesinos de inocentes encajan esos sentimientos. Y es relativamente fácil. Los etarras, ahora, retrospectivamente, pueden elegir una de dos posturas. O bien comprender que nunca debieron dedicarse a asesinar inocentes; o decidir que el asesinato de inocentes era inevitable, y que lo sentimos mucho y blablabla, pero eso era lo que teníamos que hacer. El comunicado deja claro que se trata de la segunda opción, por mucho que la esconda dentro de una ensalada de lágrimas que avergonzaría a cualquiera que responda a la idea que se solía tener de un vasco.

(ETA) desea manifestar que nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo, pues hace ya mucho que este conflicto político e histórico debía contar con una solución democrática justa.

obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada, nuestra actuación ha perjudicado a ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad alguna

Estupendo, porque la necesidad básica de “la lucha armada” (lo que comunmente se conoce por terrorismo) es, precisamente, asesinar -de forma más o menos aleatoria- a gente sin otra responsabilidad que discrepar de sus ideales, para así aterrorizar a todos los discrepantes.  Resulta alucinante la pretensión de que “perjudicar a ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad alguna” fueran “errores o decisiones erróneas”. No, no eran errores; era el esquema. Los aterrorizados en Vasquilandia Tremebunda no lo estaban por la posibilidad de un error, sino por la seguridad de que apartarse de la jauría les daba una papeleta en la lotería del terror. Además, son matemáticas. Todos los “errores” eran de la misma cuadra. Y eso se llama genocidio. Tal vez en vascuence sí se llame “error”, pero estamos hablando en cristiano.

¿Merece la pena hablar de la ensalada mental del terrorismo vasco? Si se tratara sólo de ellos, probablemente no. Pero ese no es el caso. Se trata de una sociedad que de una forma más o menos mayoritaria va a comprar la macedonia de frutas imposibles. No queda otra, si queremos digerir el aplauso y la comprensión, cuando no la ayuda directa del asesinato de inocentes en el que nunca había el error de equivocarse de cuadra. Con lo que quedamos al albur de que en cualquier futuro posible volvamos a vernos obligados por las necesidades. Con mucha pena y mucha lágrima, pero siempre obligados por las necesidades.

Buen futuro estamos eligiendo.