Por Luis, desde Florida

En la administración de Trump ha habido una gran cantidad de dimisiones y despidos, cosa que los medios no han dejado de observar constantemente caracterizando a la vez de ser una Casa Blanca caótica comandada por un enfermo mental. Es verdad que ha habido el doble de salidas y entradas comparado con Reagan y 4 veces más que con Obama. Y es obviamente de “mala óptica” pero de ningún modo algo preocupante porque las dimisiones y despidos no han sido de personal que pueda afectar a la agenda del presidente. Hasta esta dimisión de Gary Cohn, aparte de tres miembros del gabinete (son 23 en total) solo ha habido una significativa, que es la dimisión de Reince Priebus, primer secretario de la Casa Blanca, cuya labor primordial es la de dar prioridad a la agenda del día. Obama tuvo 5 secretarios de la  Casa Blanca en 8 años y nadie se preocupó. Y si a Priebus le abrieron la puerta educadamente, no fue por su incapacidad en condiciones normales, sino por las siguientes razones que los medios no te van a indicar de ésta forma. Durante el primer año de Trump hubo por lo menos una filtración ilegal diaria a los medios (NY Times, Washington Post, CNN…) por empleados de la Casa Blanca, o el FBI, o el Dept de Justicia (el Profundo Estado) que podría ser verdad o falsa, pero siempre contraproducente para la Administración. Todo esto en medio de una investigación Trump/Rusia que se está pareciendo cada vez más a una del Inspector Clouseau de la Pantera Rosa. Priebus fue incapaz de detectar y/o frenar y pues sí, en esos momentos la Casa Blanca se parecía a la familia Simpson’s. Y es así como llegó el Gen John Kelly, que ha puesto un orden y una disciplina admirables. Frenaron enormemente las filtraciones, pero también hubo limpieza. Uno de los filtradores era precisamente Steve Bannon. Sabemos ahora que es un ego maníaco y filtraba información conveniente a su agenda personal siendo sólo otro asesor más del Presidente. Hay que apuntar también, que a este presidente le encanta la confrontación de los miembros de su administración para observar el debate y sacar su conclusión. Esta faceta poco usual, que también ocurrió con Bush (Chaney y Rumsfeld vs Condoleeza Rice y Colin Powell) es por diseño. Por lo que el sector más afectado, empezando por los controvertidos tuits del presidente, las filtraciones, el mensaje contradictorio y el enorme atraso por parte de los que investigan al personal de la Casa Blanca (burócratas del Profundo Estado), donde faltan puestos por rellenar, ha sido el de comunicaciones: Mike Dubke, Sean Spicer, Anthony Scaramucci, Omarosa Manigault, Hope Hicks. Un par resultaron ser incompetentes y los otros no pudieron aguantar el calor de la cocina. Y la dimisión/despido de Rob Porter fue precisamente porque empezó a trabajar sin ser investigado en su totalidad.

Pero teniendo en cuenta los logros de la administración Trump trabajando con el Congreso, los cuales se consideran bastante superiores a los de Reagan durante el mismo tiempo, la pregunta es ¿cuál es el problema? Tres de los cuatro objetivos económicos (crecimiento económico) se han logrado: Reducción record de regulaciones; permisos para perforar en el mar, ampliar el fracking y explotar los hidrocarburos; reducción de impuestos. Todo esto se logró el primer año, causando un crecimiento económico y una subida de la bolsa espectacular, así como un bajón del paro, bonos y aumentos de salario, por ahora modestos, pero aumento así y todo. Hay que añadir la reducción del ISIS y nombramiento record de jueces.  Y los medios enfocándose en el caos de la Casa Blanca liderado por un demente. Bueno… podría ser peor….. ¿no? Lo fue con el intelectual Obama.

Dicho ésto, la dimisión del asesor económico principal Gary Cohn, enormemente admirado por los conservadores que han apoyado sin reservas a la Adminstración, ha cambiado el panorama. Que se fuera el ministro de salud Tom Price por usar vuelos charter en vez de aviones del gobierno para sus viajes a Asia, África y Europa es algo insignificante, ya que para su reemplazo hay docenas. Pero Gary Cohn era el único y principal economista que estaba en contra de los aranceles o la economía nacionalista de Peter Navarro, asesor de la Casa Blanca sobre Exportación/Importación.

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El Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin fue entrevistado ayer por Maria Bartiromo, de FOX Business. Maria le pregunta por qué razón quiere favorecer a 600.000 trabajadores de la producción de acero cuando puede perjudicar a 6 millones que trabajan en la industria que usa el acero. Mnuchin respondió con una frase no muy concreta, diciendo que puestos de trabajo ha sido siempre el objetivo de Trump y que tendrán muy en cuenta los trabajos afectados.

Al Secretario de Comercio Wilbur Ross le oí comentar que el impacto de las tarifas no era significante comparado con los $700.000 millones de déficit en comercio externo.

Por lo que se puede deducir, que después de haber logrado los tres pilares del plan crecimiento económico, en el que todos estaban de acuerdo, en el cuarto pilar exportación/importación, ha quedado el economista nacionalista Peter Navarro, sin la oposición de Mnuchin y Ross. Por cierto, las teorías de Navarro no son más que una extensión de las creencias expresadas por Trump hace muchos años, según he leído. Peter Navarro es profesor de economía, pero no es de los renombrados, ni de los convencionales. Escribió el libro “Muerte por China” y destaca la importancia del déficit comercial en la pérdida de puestos de trabajo. Aquí unas declaraciones al respecto en CNBC.

Los críticos aseguran que las tarifas son en realidad un impuesto y que encarecerán el producto, afectando así sus ventas y después los puestos de trabajo. Y que sería el comienzo de una guerra de tarifas afectando la economía mundial. A continuación, para los entendidos, el plan económico de Trump según Navarro, donde explica al detalle los efectos del déficit comercial, entre otras cosas. Escribe, que el déficit no afecta a las empresas, debido que pueden ubicar sus plantas en el extranjero. Pero afecta al trabajador americano y encima reduce el PIB de la nación.

Los del MarketWatch, no creen que todo esto llegue a una guerra total, debido a que según antecedentes, el costo es casi siempre superior a lo que se gana imponiendo tarifas. Y el crecimiento de la bolsa que Trump tanto a apuntado con orgullo, caerá considerablemente, cosa que la oposición y lo medios aprovecharán.

Aunque también hay otros factores a considerar, que no se refieren a la economía únicamente. Trump ha admitido que China está cooperando más con Corea del Norte, aunque ha indicado que podría hacer más. Parte de esta amenaza de incremento de aranceles puede estar dirigido como advertencia. Como China ha estado violando las sanciones a Corea del Norte (¿hay algún sorprendido?) EEUU ha situado fuerzas navales para controlar el comercio con la dictadura del “Hombre Cohete”.

Además, en estados que votaron por Obama (Michigan, Pensilvania, Wisconsin, zonas de Ohio…) llamados el “cinturon de la roña” por las pérdidas de sus industrias de acero y manufactura, quedaron decepcionados con el liderazgo demócrata y cambiaron su voto para Trump. Trump les prometió trabajo y es probable que quiera cumplir con la promesa. Lo ha hecho hasta ahora con otras.

Pero la realidad del momento es que hasta el líder del Congreso republicano le ha pedido prudencia, limitaciones y que reconsidere. Tiene muy, muy pocos apoyando esta idea. Está por saber si:

1.- Cuanta prudencia y limitaciones va a usar o si es otro posicionamiento para la negociación.

2.- Si no es posicionamiento, hasta qué punto llegará la guerra y qué efectos tendrá.

3.- ¿Será consecuente y pragmático si las consecuencias son negativas? Como no es un ideólogo como Obama, estoy seguro que sí. Pero también se dice que seguros son sólo la muerte y los impuestos.