gender-pay-gap

Hoy, que tenemos día de cruzada moral entre marxista bananera y feminista posmo, tal vez convenga recordar la brecha salarial de Uber. Este estudio reciente, completísimo, sobre lo que ganan los conductores de Uber en función de su sexo. Los hombres cobran un 7% más por hora trabajada. Pero resulta que no solo es un sistema en el que no hay discriminación por sexo, es que ni siquiera podría haberla. Por diseño. El sistema de pagos es muy automático y transparente, y el sexo no entra en la ecuación. Cobran por tiempo y distancia, y en algunos sitios / horas el precio es mayor dependiendo de la demanda.

El estudio:

Aquí convendría hacer una paradiña porque el asunto está mal pensado de entrada. Parte de la asunción de que al dividir una población laboral entre dos grupos, deberías no encontrar un diferencia de paga. Y parece una asunción bastante alegre. Imagina: gordos / flacos; asertivos / conformistas; activos / contemplativos; ordenados / caóticos; artistas / pragmáticos; y en ese plan. ¿Alguien se soprendería mucho si encuentra una pequeña “brecha de sueldo” entre esas divisiones de la población? O entre muchas otras posibles, en las que no sea difícil imaginar una ligera diferencia en la eficacia, que se acaba trasladando al sueldo.  Probablemente lo extraordinario sería una división que no produzca algo de brecha. Y eso es lo primero que necesitas saber cuando quieres digerir una observación; si es raro, o no. Pero raro respecto a la realidad, no respecto a lo que sea que lleves en la cabeza.

¿Y qué pasa con Uber y el sexo? Pues que entre conductores y conductoras hay unas pequeñas diferencias estadísticas de conducta que se traducen al sueldo final por hora. Los hombres conducen un poco más rápido, tanto en Uber como en el resto del universo. No es mucho, como un 2,2%. Y probablemente se debe a una mayor tolerancia al riesgo, algo que las compañías de seguros saben desde siempre. Y al ir algo más rápidos, consiguen más carreras por hora. Eso explica la mitad el 7% de “brecha de genero”.

Hay otros dos factores más que explican la otra mitad. La experiencia, y la selección de sitios u horas por los que conducir. Los hombres tienen más experiencia media en Uber, porque trabajan más horas al día y porque se mantienen más años en la ocupación. Y la estadística muestra que los conductores (o conductoras) con más de 2.500 viajes completados ganan un 14% más que los que han hecho menos de 100 carreras. Aprenden truquillos que les hacen más eficientes. Y en promedio los hombres trabajan más horas y con mayor flexibilidad de horarios, y eso les hace aprovechar más fácilmente los momentos y sitios en los que hay sobrepaga por demanda, cuando la hay.

Seguro que todo ello está muy relacionado con qué sexo tiene los hijos. Tanto la menor aversión al riesgo, como mayor dedicación al trabajo, como la flexibilidad en el horario. Y las diferencias  de conducta no son grandes; pero son suficientes para que, acumuladas, produzcan ese 7% de “brecha de salarial género”.

Es posible que se pudiera corregir. Puede que si les da a las conductoras un gin&tonic por hora, obligatorio, circulen a la misma velocidad que los hombres. Pero habría que cambiar la ley seca esa de la carretera. También se podría intentar, por ley, que los hombres se preocupen lo  mismo por los hijos que las mujeres. Pero no se puede descartar la posibilidad que desaparecieran los hijos.

Una curiosidad. Ese 7% de diferencia por sexo en Uber es una figura sorprendentemente parecida al 8% de brecha salarial de género que hay a nivel internacional (y en España), una vez ajustada por experiencia laboral,  por ocupar categorías profesionales más elevadas (probablemente por mayor dedicación masculina), y por los diferentes sectores económicos que eligen.

Pero que la cruzada moral siga, feliz, su curso. Nos hace sentir taaan bieeen.

Fuente de la brecha salarial ajustada por experiencia, categoría y sector, Rallo en El Confidencial: