Jaume Fàbrega es un profe de la Universidad de Barcelona que tiene frecuentes problemas de contención en Twitter. Además es de esos catalanes que no están llenos de mierda etno-maníaca, según ellos mismos afirman. Y cuando juntas los dos problemas, pasan cosas. Curiosas.

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El asunto circuló con generosidad por la red social,  y la universidad se tuvo que dar por aludida.

Y el profesor borró el “tuit”. Y pidió disculpas. A su manera.

Es bastante acojonante, al menos en dos sentidos. Primero, por proponer que llamarle cáncer a alguien, y añadir que es propenso a la violencia y que odia su país (de “acogida”), tiene alguna posibilidad de no ofender. Y que el problema viene de no citar fuentes. ¡Cuando la única fuente es él mismo! Hay que estar totalmente borracho para pensar algo así. Pero es muchísimo más preocupante ser tan xenófobo como para pensar, en serio, en una “tercera generación de migrantes” refiriéndose a población interna española. Ni siquiera nadie le llamaría tercera generación de migrante al nieto de un alemán o un italiano en España. Pero a la Universidad Autónoma de Barcelona le parece una disculpa estupenda, en lugar de una nueva ofensa sobre la original.

Cataluña. Hoy. Mierda etno-maníaca por doquier.