Es el típico falso argumento de los alarmistas del clima.

¡El cambio climático (quieren decir calentamiento global) es incuestionable!

¿Y qué? Por eso nadie lo cuestiona.

¡Es culpa del CO2 (o la mayor parte, según el IPCC)!

¿Y qué? La cuestión es el calentamiento que puedes esperar. El que ha habido hasta el momento es muy bueno. Compara con el Támesis congelándose con frecuencia.

Y si le añades el efecto fertilizador del CO2 sobre la vegetación (reverdecimiento global), más que bueno es buenísimo.

¿Y en adelante? Depende de dos cosas. De cuánto efecto de calentamiento tiene el CO2, y de cuánto CO2 haya en el aire. La primera, la cuantificación de ese efecto de calentamiento, es la clave. Le llaman sensibilidad climática, y la métrica que usan es lo que se calentaría el clima al doblar el CO2 – y esperar que el sistema llegue al equilibrio. Por “clave” quiero decir que se pueden -tal vez- tomar medidas que afecten a la cantidad de CO2 en el aire futuro, pero su efecto viene dado.

Hay dos formas principales de calcular esa sensibilidad climática. Con los modelos climáticos, en los que varía en el rango de 2º – 4,5º; y con balances de energía, a traves del cambio de temperatura observado y asumiendo las entradas y salidas de energía del sistema (los “forzamientos”) del IPCC. Cálculos que vienen dando -los más recientes- entre 1,6º y 2º. Por mencionar dos destacados, Lewis y Curry 2014 (1,6º) y Otto et al 2013 (2º). Y por eso el IPCC (2013) dice que la sensibilidad climática más probable está entre 1,5º y 4,5º. También dice que no puede señalar una cifra concreta como de mayor probabilidad, como habían hecho hasta entonces, por la incompatibilidad de “las distintas líneas de evidencia”. Y es obvio; los resultados con los dos tipos de cálculo son poco compatibles.

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Pero no hay ningún motivo de peso para pensar que la respuesta a lo que calienta el CO2 esté dentro de ese rango (1,5 – 4,5) sumando ambos tipos de “evidencia”. (Pasemos por alto llamar “evidencia” a los modelos). Por muy amplio que sea el margen. Porque incluso los cálculos a partir de observaciones llevan dentro asunciones del IPCC que no están en absoluto garantizadas. La principal, que no hay variabilidad climática interna (no forzada) en plazos superiores a la década, o década y poco. Por explicarlo fácil: que sin volcanes y sin “guarradas antropogénicas” el clima no variaría en un plazo de varias décadas a siglos. Y eso es mucho asumir, y tiene mucha evidencia en contra. Aunque tampoco sea una evidencia muy fina.

Pero esta es una cuestión muy interesante que despeja Roy Spencer en su blog. ¿Cómo variaría ese cálculo de la sensibilidad climática con observaciones, usando otras asunciones? Por ejemplo, que del calentamiento observado, una parte sea antropogénica y la otra sea natural.

Usa, de los estudios con observaciones, el más prestigioso. Son 17 autores, todos muy renombrados, y la mayoría de ellos han hecho estudios similares. Solos, o con equipos diferentes. Incluso tiene un “negacionista” entre ellos. Nic Lewis, el del otro estudio mencionado con Curry.

La respuesta viene clara en este gráfico, que expresa la sensibilidad climática en función del porcentaje de calentamiento natural.

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Si todo el calentamiento es antropogénico (la columna del 1.0), la sensibilidad climática sería 2.1º. Quiere decir que la tierra se calentaría 2,1º por pasar de 300 a 600 ppm de CO2. Y puedes hacer mucha gimnasia para plantear que eso eso es un gran problema, pero requiere mucho esfuerzo e insistencia. Y aun así no te va a creer mucha gente.

En cambio, si solamente el 60% del calentamiento observado es “antropogénico”, la sensibilidad climática sería de 1,1º con el cálculo de Otto et al. Y ni el más lacrimógeno de los alarmistas podría convencer a nadie de que eso sea un problema, y no una bendición.

Volvamos al principio, al argumento clásico de esta gente. Todos esos “papers” que miden lo del consenso. Basan el consenso en esta afirmación del IPCC (2013): La mayor parte del calentamiento desde la mitad del siglo XX es de origen antropogénico. Estos números de Spencer explican con clariad por qué la respuesta que merecen es: ¿Y qué? Ni siquiera con un 70% antropogénico presentarías algo que la persona sensata media pueda considerar un problema, ni de lejos.

Menos lobos, Caperucita.