Por Luis, desde Florida

Parkland es un municipio a mitad de camino de donde vivo, entre West Palm Beach y Miami. A unos 40 minutos de ambos lados y al oeste de Fort Lauderdale, ciudad de mucho movimiento social, comercio diversificado, numerosas lanchas deportivas y con un puerto comercial y turístico de gran importancia. La comunidad de Parkland tiene 30,000 habitantes y es de la clase media alta (doctores, negociantes, abogados…) regada de hermosas residencias cuyo valor medio es de $600.000. La media de las casas de Florida es de $216.000. He pasado por esa comunidad tranquila y profesional numerosas veces por razones de negocio y es una zona tranquila donde el crimen, según las estadísticas, es una cuarta parte de la zona metropolitana adyacente. Un lugar espléndido para vivir.

Por lo que es muy difícil imaginarse lo ocurrido. Pero se puede afirmar, después de la información que se ha ido recogiendo a través de las investigaciones, que este crimen atroz ha sido totalmente evitable, si las autoridades hubiesen hecho su trabajo debidamente.

Que conste, que la situación del joven era compleja. Nikolas Cruz fue adoptado por una pareja. El padre adoptivo se murió hace un año y las madre adoptiva hacía un par de meses. Según el testimonio de varios estudiantes, el joven era muy problemático, rechazado también por las muchachas y en los recreos, se sentaba en la “zona de los aislados”. Fue despedido de la escuela por peleas y los vecinos han declarado que se veía numerosas veces un automóvil de la policía delante de la casa debido a las llamadas de la madre. Para lo que sirva, abajo hay un artículo de del Daily Mail (UK) que ofrece la teoría de que Nikolas tiene características de padecer el síndrome de alcoholismo fetal. Su madre natural pudo haber consumido alcohol de forma excesiva afectando el desarrollo cerebral del bebé.

La realidad es que Nikolas recibió por un tiempo tratamiento psicológico que abandonó hace un año. Según las autoridades, todas estas banderas rojas no fueron suficientemente graves para frenar legalmente al joven. Pero en septiembre, el FBI recibió un mensaje en su departamento de denuncias anónimas sobre las intenciones de Cruz colocadas en un video de youtube perteneciente a un blogger llamado Ben Bennight del estado de Mississippi: “Voy a ser un tirador profesional de escuelas” decía el comentario. Este mensaje fue comunicado inmediatamente a la agencia del FBI de Miami pero no se tomó ninguna medida para abortar la barbarie. Es lo que ha admitido el director de las oficinas de Florida ante las pantallas durante una conferencia de prensa. Me temo que su trabajo está colgando de un hilo, aunque profundizarán las razones.

El FBI no está en una situación para alardear diciendo que es la mejor entidad policial del mundo en estos momentos en el que los altos mandos están teñidos de corrupción política/partidista y los agentes han defraudado a la ciudadanía con este error muy básico. Por un lado, se han dedicado a escuchar e investigar a políticos de la oposición basados en un documento fabricado y por el otro no ponen atención a una seria amenaza que afecta directamente la vida de estudiantes jóvenes. No es que de repente sean inservibles, pero han de trabajar duro para ganarse otra vez el respeto y prestigio que han disfrutado por muchos años.

El tiroteo, como cada vez que ocurre, se vuelve en un balón político. Los demócratas claman por más control de armas y los republicanos se resisten diciendo que no se va a cambiar la segunda enmienda de la Constitución (derecho a posesión de armas) por el acto de un loco. Cada partido trae al plato los argumentos que la ocasión le da para justificar. No cabe duda que vender armas a uno como Nikolas Cruz es algo que se debería evitar totalmente. Pero el problema es que Nikolas Cruz no tenía registradas sus condiciones en ningún lugar. Su condición sicológica es casi seguro que sea confidencial entre doctor y paciente. Tenía la edad, no tenía ningún antecedente criminal y las leyes, como están, lo permite. El derecho a la posesión de armas es mucho más complejo de lo que los españoles piensan. Yo personalmente no tengo armas, pero he vivido en EEUU 54 años, estuve en contra de dicha ley y cuando que vi datos, escuché argumentos, en mi opinión no lo considero tan descalabrado. Sabemos que muchos tienen armas, pero sabemos mejor el vecindario donde caminamos. Los datos son claros indicando que el problema no radica en las armas, sino en el que las posee. Y algunos argumentos son que si el ciudadano decente entrega sus armas, el criminal, seguro que no. Si un criminal se percata de que un ciudadano tiene armas, seguro que se buscará otro objetivo. El intentar confiscar las armas sería imposible, ya que hay tantas como ciudadanos. Aunque muchos tengan dos o tres y un 40% ninguna. Y siempre existe el mercado negro y el criminal no las va a registrar.

Lo que no es tan controversial políticamente es el proporcionar más seguridad en las escuelas. Se está debatiendo la posibilidad de entrenar y armar a preparadores deportivos y aquellos maestros que estuvieran dispuestos. Cada estado efectuará las reformas que mejor les parezcan.

No hay palabras para menguar esta gran tragedia que nos toca sobrevivir en esta sociedad tan llena de problemas, siendo a la vez el lugar ideal para realizar los sueños. Sueños que las víctimas adolescentes no las van a vivir. Y las autoridades, en esta ocasión, han bajado la guardia de forma catastrófica.