Sale de una conversación en Twitter. La gente del británico HadCrut adelanta su temperatura para 2017, a falta de los datos de diciembre.

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Y le pregunto por algo que me mosquea hace tiempo. Si separas la temperatura de tierra y mar en esa serie (y otras), ves que van muy de la mano hasta como 1990, y a partir de entonces se empiezan a separar espectacularmente.

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En ese gráfico, que creo para la ocasión en Woodfortrees.org, no se ve tan bién. Lo he elegido para que sepa cómo está hecho (lo dice arriba, a la izquierda). Pero sé que Tim Osborn tiene que saber de lo que hablo. Es más claro este otro dibujo, que pongo más adelante en la charla. Va con una media móvil de cinco años.

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Sigue la conversa. Si lo miras desde el punto de vista del mar, el calentamiento de principio de siglo XX y el reciente son iguales. ¿Por qué son tan distintos los de tierra?

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Pues cojonudo, porque a este problema, del que nunca han hablado, y que no existía, ya le han buscado un apaño. Parece que sí veían el elefante en el salón, aunque se lo callaran. Los de la serie de temparatura global de Berkeley han pensado … tachán … ¡en nuevos ajustes! Pero nuevos ajustes a la temperatura de mediados del siglo XX. Han tenido 70 años para pensar en ellos, pero sólo ahora se les ha ocurrido. El elefante y eso.

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Y no digo que estos ajustes, y todos los demás, no sean adecuados. Pero el problema es obvio, y ningún alarmista debería estar tan cegado como para negarlo. Si tienes un sistema de consenso, donde el consenso es una virtud, tienes que buscar consenso si quieres ser de los buenos. Y ser de la peña, vaya. Y si a eso unes que existe un aparenemente infinito número de ajustes posibles, es evidente que sólo vas a encontrar -o mayormente vas a encontrar- los ajustes que favorecen lo que diga el consenso.

Luego llega el escéptico, y plantea: si tienes un consenso, y un asunto muy delicado entre manos, ese es el mejor motivo que podrías darme para tomar cum grano salis lo que afirmas. Y lo que mides y ajustas.

Sirva la charleta tuitera de ejemplo gráfico de un problema que en todo caso era evidente hace mucho tiempo. Desde que empezaron a gritar ¡consenso!, exactamente.

Añadido (olvidado por despiste). La generación anterior del mismo instituto británico de Osborn también tenía el mismo problema. Y como era antes del Climategate lo resolvían de una forma un poco más burra.

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Nota: El problema del primer calentamiento del siglo XX, aparte del detalle que hemos señalado, es que los modelos climáticos no son capaces de reproducirlo. Por mucho que los tuneen por aquí y por allí. Y entonces sabes que hay algo que hace la naturaleza que los modelos no pueden repetir. Se trata de un incordio de los gordos que parecen muydispuestos a barrer bajo de la alfombra. Una vez más.

Fuente

Se puede llegar a la conversa por este enlace: