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Macron ha puesto a Camille en órbita. Todo el mundo habla hoy de ella. Es una de los 18 “científicos refugiados” que se ha traído Macron de EEUU, para protegerlos de los furiosos ataques de Trump. Según The Guardian, Camille Parmesan está entre los más influyentes científicos del cambio climático, porque ha mostrado cómo las mariposas y otras especies están siendo “afectadas” en todos los continentes. Wikipedia, de momento, no se ha dado cuenta de la importancia de esta chica Macron en el mundo. No sale.

Probablemente sí es una figura muy relevante para comprender el cuento del clima. Antes de refugiarse en Francia, o sea hasta ayer, trabajaba en las universidades de Texas y Plymouth. Y no se entiende cómo podría Trump “atacarle” si trabaja en universidades. ¡Una de ellas británica! Ella misma dice que son los científicos de las agencias gubernamentales los que tienen ese problema (WUWT). O sea que Macron está refugiando a los que no necesitan refugio. Muy como de cambio climático. A cambio, Parmesan sí puede ser una buena jugada publicitaria. Estudia (ejem, vende) los “impactos” del cambio climático en los pobrecitos e indefensos animales. Asunto sumamente conveniente, porque siendo muy difícil mostrar algún perjuicio del Calentamiento Global Acojonante en los humanos, siempre será más fácil inventar cosas en alguna especie de las que nadie se entera.

Camille parece tener dos temas favoritos. Una huella globalmente coherente de los impactos del cambio climático en la naturaleza. Es el título de uno de sus trabajos más importantes. Y también se dedica a achacar al “cambio climático global” la desaparición de especies de algunas zonas en las que no ha habido ningún cambio climático, y en las que todo el mundo sabe que la causa de la desaparición son cambios humanos sobre el terreno — pero no el clima.

Lo de los “impactos” es genial. Encuentra una gran confianza en que los sistemas vivos están siendo “afectados”. Por ejemplo, 279 de 1.700 especies estudiadas han trasladado su frontera hacia los polos una media de 6,1 Km. por década. Eso querría decir 24 Km. en las cuatro décadas que llevamos de calentamiento, y 60 en un siglo si se mantuviera la tendencia — y si el estudio no fuera, a su vez, un cuento. También ocurren -según Camille- cambios en las fechas de sus eventos clave. Por ejemplo empezar a hacer el nido en primavera, ese tipo de cosas. De 677 especies, el 53% ha tenido el “impacto” previsto. Un adelantamiento de la conducta de primavera. El resto, un 47%, o no ha tenido “impacto”, o lo ha tenido en el sentido contrario de lo que debería. Y la media de los que se han comportado como se esperaba, da un adelantamiento de la primavera de 2,3 días por década.

¿Impactos? ¿En serio? ¿Cuál es el problema si una especie desplaza su rango 60 Km. en un siglo, o adelanta “su primavera” 20 días en el mismo tiempo? Sugeriría que hay un cierto calentamiento, pero eso ya lo sabíamos. Se mide directamente. Lo que no puede sugerir nada es respecto a la causa del calentamiento; respecto al futuro del calentamiento; ni respecto a su anormalidad. Tampoco es, por sí mismo, ningún “problema”. Por mucho que le quieran llamar “impacto”, no están mostrando cadáveres. Por ejemplo, la frontera norte de los árboles en Eurasia está todavía más al sur que durante el Período Cálido Medieval.

Pero muchos de esos supuestos “impactos del clima” son un artefacto estadístico. En California hay algunas mariposas que desaparecieron tanto del sur, como de las altitudes más bajas. ¡El cambio climático! Pero no colonizaron territorios más al norte, o más altos, como esperarías del “cambio climático”. Y para más inri, posteriormente re-colonizaron muchos de los territorios que habían perdido, gracias a la acción de conservacionistas de los de verdad. También en Inglaterra nuestra heroína del día achaca al “cambio climático” la recolonización del rango norte, de una mariposa azul, que en realidad se debe al esfuerzo de consevracionistas de la zona.

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Al parecer la especialidad de Camille son los grandes meta-estudios en los que prescinde de toda información de las condiciones locales, que sustituye por modelos probabilísticos. Y tiene mucho éxito. En el caso de la mariposa azul hay 3.500 estudios que citan su interpretación de una evidencia de disrupción climática, y sólo 17 que mencionan la evidencia del éxito de los conservacionistas al cambiar los hábitos de los granjeros.

Muy bueno lo de Macron, con sus “científicos refugiados” escapando de las garras de Trump. Vamos a tener “impactos climáticos” por un tubo. En lo que Camille es buena de verdad es en …

The intensification of global warming as an international issue led Professor Parmesan into the interface of policy and science.

¡Eso es lo suyo de verdad! Ahí es donde está la chicha. Y donde está Macron.

Fuentes, y más info

The Guardian:

Wikipedia:

WUWT:

Camille:

Jim Steele:

Jim Steele en WUWT

Universidad de Plymouth: