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Imagina que un campeón estudia:

  • Cambio Cultural
  • Educación en Sostenibilidad
  • Consumismo
  • Decrecimiento
  • Ética Ecológica
  • Responsabilidad Corporativa
  • Religión
  • Comunidades Sostenibles

Hay algunas apuestas que puedes hacer con bastante confianza. Por ejemplo, que trabajará en el Worldwatch Institute, y en un puesto relevante. También puedes apostar que nunca en su vida habrá resuelto un problema o necesidad real de nadie, donde “problema o necesidad real” se mide en función de que alguien esté dispuesto a desprenderse de algo a cambio de lo que sea que hace Erik. No señor; Erik necesita la existencia de países muy ricos, con gobiernos sobrados de pasta y millonarios con complejo de curas dispuestos a pagar por sus ocurrencias teledirigidas. Como EEUU.

ElDiario.es nos presenta al prodigio.

El investigador del Worldwatch Institute, habla de la escuela como herramienta clave para combatir la amenaza del cambio climático.

El sistema educativo está empeorando porque crea estudiantes que son buenos consumidores.

La negación del cambio climático es un pensamiento continuo en una economía creciente. Este modelo de consumo no funciona.

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Todos los problemas que quiere resolver Erik, que se ven en lo que ha estudiado, son anteriores a que nadie pensara en ningún Calentamiento Global Acojonante. Es más, los pocos que se preocupaban por el clima cuando se inventaron esos “problemas”, estaban preocupados por el enfriamiento global. ¡Porque había (más o menos) enfriamiento entre 1945 y 1975! Y porque lo que a todo el mundo razonable le asustaba era la entrada en la próxima glaciación, que a juzgar por el pasado parece inevitable. Al punto que el padre de lo que podríamos llamar “climatología del CO2”, Guy Callendar, veía las emisiones de CO2 como una bendición tal vez capaz de retrasar esa glaciación.

En 1938, en su obra seminal sobre el CO2 y el clima, decía:

puede decirse que la quema de combustibles fósiles, ya sea turba de la superficie o petróleo de deiz mil pies abajo, probablemente se mostrará beneficiosa para la humanidad en varias formas, además de proporcionar calor y energía. Por ejemplo, los mencionados pequeños incrementos de temperatura serían importantes en el margen norte de los cultivos, y el cercimiento de las plantas adecuadamente situadas es directamente proporcional a la cantidad de dióxido de carbono. Y en cualquier caso, el retorno de los mortíferos glaciares podría ser retrasado indefinidamente.

A Erik Campeón no le preocupa el clima más de lo que les preocupaba -cuando se enfriaba- a sus abuelos del Club de Roma. Simplemente piensa que le sirve para promocionar sus políticas suicidas, dado que no es nada fácil inducir a la gente corriente a flagelarse sin un motivo muy poderoso. Imagina el problema: en toda la historia de la humanidad nunca ha fracasado un motivo como lo ha hecho el del Club de Roma. No es sólo que el apocalipsis no haya llegado, ni aun doblando el tiempo de la predicción. Es que desde entonces ha habido una mejoría espectacular, en cualquier índice con el que se  te ocurra medir el bienestar humano. Ni siquiera los más optimistas y contrarios al Club de Roma podían soñar una reducción de la pobreza, y un aumento de los alimentos, salud y educación, y calidad de vida en general, como los que se están viendo. Así que no funcionaba, y han tenido que recurrir al cuento del Calentamiento Global Acojonante como rescate de la moralina barata. El franciscanismo moderno, con Papa y todo.

Pero también es un cuento delicado, y por eso Erik no para de escribir libros terroríficos y de hacer informes no menos aterradores para el Worldwatch Institute. Porque resulta que el CO2 ya ha aumentado, y el mundo se ha calentado (mucho, dicen), sin que ninguno de los índices de nuestro bienestar dejen de subir como una moto. Y los inmorales, cada vez que oyen -¡record de temperatura!-, tienen la mala idea de consultar si no habrá habido también récord de cosecha, de esperanza de vida, y de todos esos inconvenientes matices.

Pero Erik se esfuerza. Mucho. Y por eso le otorgamos el premio de Campeón del Clima 2017.

Fuentes

El Diario:

Erik Assadourian

Guy Callendar 1938:

Our world in data (para los que no crean en la mejoría espectacular del mundo):

Agradecimientos

A Marc, por la noticia.