dialogue – Broken Mirrors

La internacionalización del “procés”, esa jugada maestra del supremacismo étnico catalán, bien pudiera ser la mejor herramienta posible conta la payasada xenófoba. Nos negamos a la española. Con una soberbia que nos impide pensar. ¿Rebajarnos a dialogar con una región? ¿Vamos a premiar a los golpistas? ¡Habrase visto! Hasta los gatos quieren zapatos. Lo que pasa es que los gatos pueden dar un por saco bastante notable. Y si destrozan la economía catalana con sus monadas y locuras, nos va a hacer daño a todos. Más a ellos mismos, sí; pero eso no es un consuelo para quien no esté loco. Loco de soberbia y tal.

Y aquí nos puede servir una vez más la Clarity Act canadiense. No necesariamente para regular las condiciones de un referéndum de secesión, pero sí para guiarnos en los principios a aplicar en este tipo de problemas. Que esencialmente son los mismos que se supone que nosotros aplicamos también. Los principios del federalismo, democracia, constitucionalismo, el imperio de la ley, y la protección de las minorías. Es una cita literal de la ley de Canadá.

Se puede discutir que España no tiene que regirse por el principio de federalismo. Pero de hecho es con lo que estamos funcionando. Unos poderes reservados para el gobierno federal; y otros, más bien intocables en la práctica , para las regiones. Es el mismo principio que ya estamos usando, solo que no le llamamos federalismo.

Y sabiendo los principios que pueden guiar ese “hablar” tan urgente, convendría saber el asunto a tratar. No siempre es fácil. Los cantamañanas se hinchan de pedir “hablar”, sin decir nunca sobre qué. Asumen la negativa de la otra parte, y es es todo lo que quieren. Por eso lo que habría que hacer es lo contrario de lo que hacemos. ¡¡¡Claro que queremos hablar!!!! Venga, empecemos; dispara.

En El Español [–>] dicen que Puchi lo ha planteado así:

Puigdemont explicó este viernes cuál es su plan: esperar a que Mariano Rajoy acepte los resultados e iniciar un diálogo político sobre la independencia.

Hablar con esta gente tiene su arte. Parecen como del kindergarten de Podemos. Se han tirado dos meses sin parar de repetir lo de “aceptar los resultados”. Pero no hay cristiano que entienda lo que quieren decir con eso. Llevamos 40 años haciendo multitud elecciones en España, una verdadera pesadilla, y no ha habido nunca nadie que no acepte los resultados. Tal vez el máximo cantamañanas catalán quiera decir que “aceptar los resultados” es “aceptar lo que yo te diga, si gano”. Y eso es lo primero que habría que preguntarle. Cosa de saber si un diálogo es siquiera posible; si hay suficientes significados comunes como para entenderse. No se intenta negociar en chino, sin saber hablar en chino.

¿Por qué le ven tanto problema a hablar y a negociar, cuando está chupado?

– ¿Puchi, tienes algún precedente de “no aceptar el resultado de las eleciones”? ¿Cómo podríamos entender esa pregunta de forma que no fuera perfectamente imbécil, o canalla?

Hablar, negociar. Sólo hay que bajarse del pedestal de la soberbia. Eso sí, ya puestos, que sea internacional. Y con transcripción. Clarito y transparente para todo el mundo. El ideal sería a través de cartas públicas. Y una vez sabiendo lo que significa para Puchi “aceptar los resultados”, se pasaría al “diálogo político de la secesión”. Bien podría ser no menos apasionante que los de Platón. Pongamos:

  • Secesión; ¿derecho o capricho? Citas y ejemplos internacionales.
  • El derecho de autodeterminación de los pueblos. Descolonizaciones y democracias.
  • La voluntat d’un poble y los principios del federalismo y el constitucionalismo.
  • La protección de las lenguas y etnias minoritarias. ¿Hay alguna lengua minoritaria en el mundo más protegida que el catalán, o alguna etnia más privilegiada que el supremacismo xenófobo catalán? ¿En el caso de una secesión de Cataluña, estaríamos aumentando o disminuyendo los derechos lingüísticos, étnicos y culturales dentro de Cataluña? Los derechos de todos, se supone; no los de unos.

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No veo cuál es el problema de un “diálogo político de la secesión”. Tema apasionante. Pero ya estamos viendo el problema que resulta al hacer un tabú con ello. Y puede ser que Cataluña necesite “acomodo”. O más bien los separatas catalanes. Pero si una autonomía tiene “derecho de acomodo”, es de suponer que las demás también lo tendrán. O sea, que tendrán voz respecto del “acomodo” general del chiringuito, y de aquello que les afecte en el acomodarse particular de cada cual. Hablemos. Pero hablemos todos.

Además, en el contexto de la Unión Europea, y visto que este asunto también afecta a nuestros socios, no carecería de sentido sugerir que participen con aportaciones teóricas. No para el caso concreto de un Estado Miembro, en el que no es costumbre entrar; pero sí como filosofía política general de la Unión. Estableciendo ideales; principios generales. ¿Cómo queremos ser en la UE cuando seamos mayores?

Lectura imprescindible antes de empezar a hablar. Especialmente porque todo lo que se te ocurra pensar, ya está pensado. Y probalemente mucho mejor pensado. Sobre todo si eres Puchi.