Violar es el acceso carnal con alguien en contra de su voluntad. Y está muy mal visto.  De hecho hay una cruzada moral en curso contra los “famosos” que, abusando de su posición de poder, han torcido voluntades ajenas con ese propósito. Pero las noticias traen una patente excepción. ¡Una exigencia de la violación de una mujer, propiciada por el buenismo!

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¿Que no? August Ames. Nombre artístico de una actriz porno canadiense que se acaba de suicidar. Justo antes, había sufrido un acoso brutal en Twitter por decir que se retiraba de una peli en la que le ponían con un actor que también hace cine gay. Su último “tuit”, presumiblemente dirigido a los acosadores.

Al día siguiente la encontraron ahorcada en su casa. Pero no se puede saber que ese sea el motivo.

El ataque era por su supuesta discriminación. Homofóbica y tal. Y tiene lógica desde el punto de vista de las leyes contra la discriminación.  El pastelero de Colorado no puede negarse a hacer un pastel de boda arco iris alegando el componente artístico, y de expresividad y motivación, de su oficio. ¡Pasteles para todos! Consecuentemente, Ames no debe poder elegir con quién follar ante la cámara. ¡Pussy para todos!

Hmmm … ¿seguro que esa es la idea?

En realidad los motivos no deberían importar. Es verosímil que a pesar de los tests, la presumible vida privada del actor aumente mucho el riesgo. Y que Ames no quiera arriesgar. Pero daría igual aun si fuera un mero capricho. O puede elegir con quién no, o establecemos que la violación está muy mal … menos en la industria. Porque forzar a alguien a acostarse con quien no quiere es, exactamente, violación. Y los campeones contra la discriminación estaban defendiendo, precisamente, la violación de August Ames. ¡Joooder con las plañideras!

Tampoco la puta podría elegir con quién no, según ese criterio. Y acabamos de establecer el principio de que hay mujeres, con las que básicamente no se puede ni intentar ligar (Your Choice, Boys: A Lifetime Of Masturbation Or A Prison Sentence); y luego hay putas, con las que … en fin, tú ya sabes. Lo que tal vez le abra la puerta a los violadores de Hollywood, muy progres y anti-disciminación todos ellos. Porque, ¿quién dice que la reglas no escritas de esa otra “industria” también apunataban a la violabilidad de las August que participan en ella? A ver, ¿por qué vas a follar a placer con todo cristo y decirle que no a Weinstein? ¿Cómo no va a ser discriminación eso? Discriminación de feos y gordos sebosos, por ejemplo. Una minoría francamente puteada en el mercado sexual. ¡Pussy para todos!

Esta ñoñería posmo no puede conducir a nada bueno. Ames no puede elegir con quién no hacerlo, pero no se te ocurra robar un beso con todas las señales a favor … y sin una instancia firmada por triplicado previamente.

Si nos ponemos así, lo único que cabe es Mahomalandia. Igual esa era la idea.