Hay muchos que dicen que Twitter no sirve para discutir. No estoy de acuerdo. Sirve para quitar las chorradas de en medio. Y el 90% de las discusiones, si no más, son sobre las chorradas, no sobre lo “profundo”. Asunciones incompatibles, saltos tramposos; las chorradas. Y Twitter con su formato concentrado es perfecto para barrerlas. Solo hay que fijarse en los puntos sobre los que pivota el castillo de naipes. Pero los que se engañan a si mismos no suelen verlo muy claro.

El caso de hoy es una de las mayores vergüenzas de eso a lo que algunos llaman “ciencia”. Un trabajo de ataque, y acoso, contra una zoóloga que critica la película que tienen montada con los osos polars y el cambio climático. Y para darle un aspecto “cientififorme” adoptan la apariencia de un estudio “científico” sobre la desinformación producida por los blogs escépticos del cuento del clima. Vuestra humilde plaza podría ser un ejemplo.

Descubren que el 80% de la información de esos blogs sobre osos polares viene de una sola autora. Desmontando lo que dice esa autora, desmontamos lo que sale de esos blogs perversos. El problema es que la malvada dice algo bien simple y fácil de comprobar. Que, en contra de las predicciones, la disminución  del hielo en el Ártico no ha producido de momento ninguna disminución de la población de osos polares. O sea que la relación entre la extensión del hielo -es sobre todo de verano, cuando no comen- y la pobación de osos no es tan crítica como pensaban los especialistas.

Lo hace citando, claro. Citando las predicciones de los especialistas, y citando la evolución sobre sus estimaciones de la población. Desde antes de la pérdida de hielo hasta ahora.

En dibujito:

  1. ¿Qué predijiste?
  2. ¿Cómo ha resultado esa predicción?
  3. ¿Vas a corregir algo en lo que sea que te llevara a hacer una predicción tan escandalosamente equivocada? (¡Cambia hasta el signo!)

Por supuesto, en el trabajo de ataque y acoso no citan ni una sola vez a la dra. Susan Crockford. Sólo citan adjetivos suyos sobre algunos estudios, como “pobre”, “falso” o “peligroso”. Por no decir, ni dicen que sea zooóloga, ni doctora, ni especialista de biología del Ártico y evolución de osos polares. Le llaman experta sedicente. Y dicen que está contra la opinión (conclusiones sobre el futuro sacadas de la gorra) de la literatura científica. ¡Gran problema! Pero pasan completamente por encima del dibujito, como si no existiera:

  • ¿Qué predijiste?
  • ¿Cómo ha resultado esa predicción?
  • ¿Vas a corregir algo en lo que sea que te llevara a hacer una predicción tan escandalosamente equivocada?

Judith Curry lo dejó muy claro:

Vayamos ahora a Twitter. Con un campeón que aplaude. De los que se llaman “la ciencia”. Mark Bradford.

mark-bradford

Discutimos.

bradford

Se acabó la discusión. Bradford no puede decir que sí ha leído el trabajo de Crockford. No lo ha hecho. Pero algo después aparece uno de los autores del “estudio” payaso contra Corckford. Thomas Crowther. Todavía mejora. Super campeón.

thomas-c

crowther

Acojonante. El argumento de Crockford es que el hielo ha disminuido mucho, y a pesar de eso los osos están fetén. Pero el cantamañanas de “la ciencia” responde que si todos “aceptamos” que el hielo ha disminuido, la discusión no tiene sentido. ¿Mande? ¿Ataca y acosa a Crockford sin conocer el argumento que usa? (Clic)

crockford-hypothesis-testing

Hay algún otro interviniente, con la misma obviedad.

matthews

Los alarmistas climáticos en acción, sólo para tus ojos. Y Twitter lo deja claro en diez minutos. ¡Vaya si sirve! Pero en realidad bastaba saber que entre los coautores están Michael Mann y Stepah Lewandowsky. Una vergüenza científica.

Actualización (12 horas después). Crockford escribe a la revista que ha publicado la payasada pidiendo que retracten el “estudio”. Donde señala detalladamente un buen montón de las falsedades y errores en que incurren al atacarle. Algunas de ellas, descaradas mentiras. Que demuestra con emails de los “expertos” en osos polares, conseguidos mediante demandas FOIA.  Por ejemplo, discusiones de los chicos de los osos con los que hacen las listas de animales en peligro, en las que queda claro que el modelo en el que basan las predicciones sobre la población de osos es perfectamente impresentable para los generalistas. O sea, lo sabían. Sabían que las críticas de Crockford estaban más que justificadas, y que no está diciendo nada nuevo.

Estos emails los acaba de recibir Crockford del periodista que puso la demanda FOIA.

Fuentes y más:

Crockford (su argumento):

Bio Science (el ataque de los payasos que no desmiente nada)

Crockford (respuesta):