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Ciudadanos ha tenido una idea muy buena. Pero es muy posible que no sea muy buena ida plantearla a base de un “órgano independiente” que controle o impida “adoctrinamiento escolar”. Pongo ambos entre comillas, el órgano y el adoctrinamiento, porque es piar al viento. Todavía estamos por conocer en España un sólo organo independiente que sea independiente en algo más que en el nombre. ¿Y quién iba a formarlo; pedagogos, profesores, políticos? Una risa esa independencia. Sería como el CGPJ.

Peor es lo del adoctrinamiento. No existe educación sin adoctrinamiento. Lo que sí hay es adoctrinamiento doloroso o indoloro. Y todo depende que se adoctrine en lo que todo el mundo asume, o que se trate de encalomar a las criaturas los prejuicios de un parte de la población contra la otra. Pero en lo segundo el problema no es el adoctrinamiento, sino el sesgo.

A cada problema, su nombre. En caso contrario no vamos a poder entendernos. Si dices estar contra el adoctrinamiento, todo el mundo va a entender -con razón- que quieres tu adoctrinamiento en vez del que hay. Si dices que quieres luchar contra el sesgo y por el respeto de las minorías estás planteando algo muy distinto, y muy general. Vale para todos lo mismo.

¿Estamos todos de acuerdo en que la democracia es un sistema mejor que las dictaduras de uno u otro signo? ¡Si, señor! Al menos casi todos. ¿Estamos todos de acuerdo en que Dios creó el mundo y nos ha de guíar espiritualmente; o bien en que se trata de un una mentira podrida para el adocenamiento y el control de la población? ¡Ni de coña! Pues entonces no hay ningún problema en “adoctrinar” democracia, pero es un problema gordísimo en hacerlo en religión / anti-religión. O en nacionalismo, sin ir mas lejos. Un respeto para todos es lo que toca, y la posibilidad de elegir cada cual lo suyo. Pero eso es luchar contra el sesgo y por el respeto de las minorías, y no contra el adoctrinamiento en general.

Más graves son algunas de las Ideas para una reforma de la Constitución, expresadas en un documento firmado por varios constitucionlistas y un par de administrativistas. Francesc de Carreras entre ellos. Que se pueden resumir en dos ideas. Lo que llaman usar las herramientas del federalismo, que esencialmente quieren decir una cámara territorial (el senado) que permite intervenir a las Comunidades Autónomas en la política general, y acordar entre ellas las cuestiones territoriales. Competencias, financiación y tal. Evitando el bilateralismo Estado – Comunidad Autónoma. Y la segunda idea es la excepción de este principio. Las cuestiones identitarias, que para estos autores son un problema de cada Comunidad Autónoma, sin que interese a las demás.

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Es una locura pensar que las “singularidades” no afecten al conjunto de Comunidades Autónomas. Ese conjunto es un sistema. Y al igual que se ve en el caso de la UE, todo sistema implica unas estandarizaciones para que funcione como tal. Por ejemplo, una facilidad de movimiento laboral en un mercado laboral único. Si empiezas a dar por saco con las lenguas y singularidades puedes fastidiar el sistema. Y además, lo rompes más para unos que para otros. Los singulares se pueden trasladar con facilidad a las zonas no singulares, pero al revés no.

Tampoco vale que pongan como ejemplo las “herremientas de los federalismos” de países donde no tienen problemas lingüísticos, como Alemania o Austria. ¿Por qué no miran cómo se aplican las “singularidades” en Canadá? Y ni siquira es lo mismo si te obligan a aprender francés, (4,1% de páginas web del mundo) que catalán (0,1%). Del vascuence, ni hablemos.

Un mínimo de libertad, y de derechos de las minorías, son también parte del sistema. Y entre las “herramientas de los federalismos” está que si se decide que la constitución de EEUU protege el matrimonio arco iris, la “singularidad” de cada estado puede cantar una milonga, pero no vale.

– Oiga, pero es que en Oklahoma nuestra singularidad hace que el 90% estemos en contra del matrimonio arco iris. Ya, pues te jodes.

Tiene guasa lo de los catedráticos del documento. Eligen, entre todas las “singuaridades” posibles, una muy concreta.  Las lenguas. Y deciden que esa singularidad no concierne a las demás Comunidades Autónomas. Pero por mera afirmación sacada de la gorra, sin molestarse en mirar el efecto que pueda tener sobre el sistema. Pues no; habrá que ver si tiene efecto, y cuánto, para decidir si es cosa de todas las Comunidades Autónomas o no.

Decidir si quieres un sistema identitario (totalitario, tribal) o un sistema ciudadano (demócrata, liberal) es decidir sobre el sistema. Y las decisiones de sistema han de ser decisiones del sistema, no de cada uno de sus componentes.

Fuente, los fimantes de la cosa: