Viene de lo de ayer (Dastis y los nervios).

Con perdón, lo de Luis del Pino es una chorrada como la copa de un pino. Valga la redundancia. Porque no se trata de que “ellos” tengan un problema, sino de que tengan la capacidad de plantearte un buen problema a ti. Y la tienen. Y la van a seguir teniendo. Y la ley ya ha demostrado que no puede evitarlo.

La ley ha demostrado que puede evitar la independencia. De momento. Con más partidarios y más “entusiasmo” … vete a saber.

Pero la ley ha demostrado también que no puede impedir un referéndum. Si en las elecciones 21D salen unos números parecidos a las anteriores, y vuelven a organizar un referéndum, vas a tener referéndum. Y el estado no va a poner ni porras ni vainas en contra. Ni siquiera va a perseguir las urnas o las papeletas antes de la votación. Ni va a plantear otro 155 para impedirlo. O sea, ya tienes un referéndum delante de la nariz. Será en estas elecciones, será en las siguientes, pero tiene toda la pinta de que será. O al menos, de que hay muchas probabilidades. Y si hay muchas probabilidades, tienes que tener una estrategia al respecto. Una estrategia que pueda funcionar. Pero decir que “es su problema”, o que se aplique la ley que ya ha demostrado no poder impedirlo, es de género subni. Total.

Vale, ¿y ahora qué haces?

– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.

– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.

– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).

En realidad ahora estamos en la misma situación de Canadá cuando hizo su Clarity Act. Hasta ahora, la diferencia era que en España “no era legal”. Ahora sabemos que la ley no puede impedirlo. Para el caso, viene a ser lo mismo.

Y ese es todo el problema. Elegir entre una de las tres opciones de arriba, o apostar a que nunca van a volver a ganar unas elecciones (sumando los votos de Potemos, que es partidaria de un referéndum lo más cafre posible). Una apuesta absurda. Y entonces quedan las tres opciones mencionadas. Elige:

– Que hagan libremente su referendum, y los botiflers no participan. Porque como “no es legal”, nos la suda.

– Que hagan libremente su referéndum, y los botiflers participan. Nos sigue dando igual, porque “no es legal”.

– Planteamos nosotros nuestro referéndum (por ejemplo Clarity Act).

A mi me parece un problema bastante sencillo, la verdad. No es más que elegir qué referéndum prefieres; el feo, el malo, o el bueno. Y las consecuencias previsibles dan una pista bastante razonable.

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Documentación al caso: