Nacho García Alonso es Catedrático de Química Analítica en la Universidad de Oviedo, según Público.es. También es un caradura intelectual de primera magnitud. La alternativa sería tontolculo, que parece más improbable. Pero nos sirve de ejemplo de la deficiencia intelectual con la que se vende el cuento del cambio climático (quieren decir Calentamiento Global Acojonante).

El campeón afirma que lo importante no es saber quién tiene razón, sino quién se está equivocando. Y con una pincelada de lo que llama teoría de errores, establece.

Si aplicamos la teoría de errores al cambio climático podemos definir dos escenarios de error:

1. Los que NO se creen un cambio climático que  estaría ocurriendo.
2. Los que  se creen un cambio climático que, en realidad, NO está ocurriendo.

¿Pero qué pasa si se equivocan? Si se equivocan los negacionistas (el campeón no lo entrecomilla) habrá un termagedón, un desastre universal; si se equivocan los creyentes (también sin comillas) … “lo más grave que podría pasar es una breve crisis energética y una reducción del crecimiento económico a corto plazo”.

En realidad se ha limitado a comparar falso negativo con falso positivo.

falso-positivo-negativo

Pero lo hace muy mal. Ha creado un mundo mágico donde las cosas son verdaderas o falsas, sin cuantificar; y son pecado o no pecado, también sin cuantificar. En la naturaleza, la mayor parte de las vecesel esquema binario de las religiones no es de mucha utilidad. Por ejemplo, el esquema lloverá / no lloverá puede ser totalmente inútil. Si vas a ir a la playa te interesa saber si habrá nubes o sol. Si te preocupa la sequía y el estado de los pantanos, un sirimiri te la suda. Por mucho que sea lloverá. Incluso para sacar el paraguas, el sirimiri te afecta, o no, dependiendo de la distancia que tengas que andar. Pero el catedrático sobrecalentado lo plantearía así:

Si aplicamos la teoría de errores a la lluvia podemos definir dos escenarios de error:

1. Los que NO creen que lloverá cuando lloverá.
2. Los que  creen que lloverá, cuando en realidad NO va a llover.

Respuesta: Nacho, campeón; si la lluvia es un sirimiri, los pantanos no lo van a notar, tanto si llueve como si no llueve. Pero los creyentes (es su expresión) habrán empleado en vano parte de sus recursos en grandes danzas de la lluvia, y serán más pobres que los negacionistas (su expresión) para encarar la misma sequía. Lluvia, sin cuantificar, no significa nada de cara a los pantanos. Exactamente igual que calentamiento.

Y lo mismo le pasa al coste. Has olvidado que calentamiento + emisiones de CO2 puede tener un coste negativo -o sea, un beneficio- en ciertos niveles de calentamiento. Que es lo que estamos observando en este momento; más vegetación y mayor crecimiento de los cultivos, y mejor uso del agua por parte de las plantas. No has dicho ni aprendido nada si no puedes comparar el coste / beneficio de no hacer nada, con el coste / beneficio de tu “breve crisis energética y reducción del crecimiento económico a corto plazo”.

Por resumir. El catedrático sobrecalentado está engañando al kindergarten con un planteamiento que es propio de las religiones, pero no de la ciencia. El “problema” del calentamiento no es del tipo de problema del embarazo, ni del tipo de problema del pecado.

Fuente, Público: