Declaración posmoderna de independencia:

Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república.

Ojo: que se convierta. ¿Cuándo, cómo? No se sabe.

posmolunya

Suspensión de la declaración posmo de independencia:

Y con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada

Y ahora, atención a la jugada.

La ley:

Si el recompte dels vots vàlidament emesos dóna com a resultat que n’hi ha més d’afirmatius que de negatius, implica la independència de Catalunya. A tal efecte el Parlament de Catalunya dins els dos dies següents a la proclamació dels resultats per part de la Sindicatura electoral celebrarà una sessió ordinària per a efectuar la declaració formal de la independència de Catalunya, els seus efectes i acordar l’inici del procés constituent.

Problema: La Sindicatura Electoral no ha proclamado nada (de hecho no existía). Ha sido Putsch-demón el que ha proclamado los resultados. ¿Proclamado? Eh, no corras, que no los ha proclamado. No podría; no le toca. Los ha “asumido”. Y dudo que una afirmación de Putsch-demón sea una declaración formal del parlamento.

Y tampoco se ha suspendido, porque el parlamento no lo ha votado, ni ha hecho nada. Hoy no había votación.

Resumiendo. Ha sido una “decalaración posmoderna”, donde la ley no cuenta (ni siquiera las leyes propias suspendidas por el TC) sino que lo que cuenta es la voluntad. Lo mismo que todos somos del sexo que queremos, las declaraciones son lo que nos dé la gana. Por ejemplo, para el pueblo sí (si se lo traga), pero para el juez no.

El circo:

Actualización. Acabado el acto parlamentario parece que los diputados secesionistas sí han firmado algo a lo que están llamando declaración de independencia. Pero sin registrarla en el parlamento ni nada, al modo de una partida de dominó en el bar.

Lo ponen difícil, porque suena feo contestar demasiado en serio a unos payasos integrales, sin contemplar el atenuante de locura. O de regresión a la infancia, o como se llame técnicamente.

El documento:

repucat

Yo no me entero de nada. Que hablen los letrados.

Y por si faltaba poco, está el documento que se hizo público ayer con los planes secesionistas, en el que confiesan que no tienen la mayoría social pero la pretenden conseguir a base de montar un pollo social de cojones.

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Otro ejemplo del alucine extranjero: