5 octubre 2017


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El gráfico marca la diferencia en porcentaje de voto, sobre censo, entre los partidos etnicistas (ahora secesionistas) y los partidos españoles más o menos normales. Así, por ejemplo, en las “plebiscitarias” de 2015, los partidos etnicistas tuvieron un 36% del voto sobre el censo, y los más o menos normales un 39%. La diferencia sale -3%.

Los puntos por encima de la raya rosa (el cero) significan mayoría etnicista, y por debajo están en minoría. Y se ve una gran estabilidad desde 1999. Casi veinte años ya, que no se mueve de entre -4% y -2%. El que quiera imaginar un gran cataclismo por la sentencia del “estatut”, el robo de la patria y su puta madre en el trampolín de la muerte, es porque tiene más imaginación que ojos. Los trés últimos puntos son posteriores a esa sentencia “genocida”.

Pongo también los datos completos, de los que sale el resultado de la resta, pero se lía un poco. Aquí la raya verde está invertida respecto al anterior, así que más arriba significa mayoría no etnicista. Desde el “estatut” varía más la participación que la diferencia entre supremacistas (azul) y normales (rojo).

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Y por curiosidad, lo mismo en elecciones generales. Igual que el anterior, verde más alta es más mayoría de los no supremacistas. En este caso no hay ningún punto con mayoría por la raza y la sardana, y el cero que lo separaría queda abajo.

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Entrada dedicada a Zuga, y a sus etiquetas floridas. Prefiero números. 😉

Los datos están pillados en Twitter. He comprobado dos de los años en Wikipedia, y estaban bien. Supongo que el resto también. Y se ve de otra forma, que también está bien.

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Luisa Delgado y Marod, en choque de trenes

Luisa Delgado

El diálogo “chupi guay”

Una de las cosas que nos hace sufrir este golpe de estado son los buenistas políticamente correctos que siempre hablan de la manida y vomitiva palabra mágica “diálogo”.
Digo vomitiva porque cuando lo dice un nacionalista significa cesión. Es un eufemismo torticero y que ha calado muy bien en la sociedad española.

Lo dicen ciertos famosos catalanes como Ristro Mejide y Corbacho, tratando de ser equidistante y políticamente correcto pero sin que se note su cobardía.

Otra cosa con la que alucino en este tema es que lo dicen todos los políticos y periodistas progres como Iñaki Gabilondo o Xabier Sardá. Da igual que sea cualquier miembro del PSOE o cualquier periodista chupy-guay(perdón, txupi-guai que así soy más enrollada y chachi-vasca). Todos hablan del “diálogo”. ¿Pero es que no hay nadie del PSOE o prensa afín que discrepe del diálogo? Todos piensan igual como zombis. ¡Es alucinante!

A mí me gustaría saber que entienden éstos por diálogo aparte de bajarse los pantalones. Yo creo que su diálogo es:

– Ceder las policías autonómicas la lo nacionalistas para que tengan una policía pretoriana y politizada a su servicio como se ha visto ahora con los mossos o la Ertzaintza hace años.

– Ceder la educación a los nacionalistas para que inoculen odio a los niños como se ha visto ahora o en las ikastolas hablando de la fictica Euskal Herria.

– Que los nacionalistas catalanes hablen en la prensa en catalán siendo conscientes de que el resto no lo entendemos.

– Unas instituciones donde te sientes excluído si no sabes catalán.

– La exigencia de idiomas vernáculos para acceder a plazas públicas valorando más que otros méritos.

– La red clientelar de estómagos agradecidos.

– Unas tv públicas al servicio del nacionalismo y con el objetivo de adoctrinar.

– Unas fiestas en el País Vasco donde se homenajean a los asesinos y nadie haga nada como si nada.

– Una sociedad como la vasca que está muy acomplejada y hay que demostrar la vasquidad y hacerse perdonar bautizando a los hijos con nombres sabinianos, hablándoles en euskera, escribir con tx, los agures que me dan asco, etc. Una forma de racismo sutil.

– Una sociedad donde se acosa a la Policía Nacional y la Guardia Civil y se les trata peor que ratas. Podría haber pasado una desgracia humana con estos cuerpos y esperemos que no pase en estos días.

– Nombres de asociaciones en euskera, comercios “xxx Berria”, rotulaciones en euskera, todo para ser políticamente correcto con el entorno racista.

– Etc, etc.

Las cesiones se pueden entender al principio de la democracia española cuando todavía no conocíamos a los nacionalistas y éramos inocentes. Ya no cabe la cesión a los nacionalistas porque ya se sabe que solo sirve para calmarles a corto plazo pero sirve para darle más fuerzas y que sigan extorsionando. Es que además es de pura lógica porque si amenazando consiguen concesiones, normal que sigan por el camino que les da frutos. De forma que si con este golpe de estado los nacionalistas consiguen cesiones, estaría más que garantizado otro golpe de estado dentro de pocos años y así sucesivamente.

Otra cosa que a mí me molesta del “diálogo” es que a los no nacionalistas se nos ningunea, parece que no existimos y que toda la sociedad vasca y la catalana fuesen totalmente homogéneas. El “diálogo” siempre ha sido cediendo a favor de los nacionalistas pero en perjuicio de los no nacionalistas, haciéndonos sentir cada vez más extranjeros, a base de permitir a los nacionalistas controlar cada vez más la sociedad vasca y catalana, dándoles cada vez más poder y mayor capacidad de presión.
¿Y por qué a éstos buenistas guays no entieden por “diálogo” cesiones pero de los nacionalistas a los constitucionalistas? ¿Por qué no “dialogar” con los nacionalistas sobre como revertir los puntos que he mencionado?

No hay nada más tonto que cometer una y otra vez el mismo error y no aprender y eso es lo que le pasa al PSOE cuando habla de “diálogo” con los nacionalistas. Es como si entran a robar en la casa de un progre-guay- buenista y dicen “tenemos que dialogar, tú sigue robando que me caes bien y no voy a llamar a la policía”. O como si alguien de la CUP les fuese a agredir y dijeran “no me voy a defender, tenemos que dialogar y luego me sigues pagando”. Evidentemente esta banda de hipócritas no actuarían así.

Me gustaría ser si estos buenistas han tenido que padecer el nacionalismo para saber de lo que hablan. Si realmente muchos de éstos viven en el País Vasco y Cataluña para saber de lo que hablan. O si realmente han tenido que hacer ellos cesiones al nacionalismo, o sea “dialogar” y sufrir las imposiciones nacionalistas. Es que es muy fácil pedir “diálogo” cuando lo sufren otros.

Doctora Luisa Delgado.

Marod

Prefiero un cuento alucinógeno

Yo leo estas cosas y me deprimo mucho 😦

Y conste que entiendo a la Doctora. Porque lo de los sucesivos gobiernos democráticos para con los vascos y catalanes ha sido más una compraventa de favores políticos que una relación política.

Es cierto que no se deberían haber dejado ciertos desmanes, pero desde el principio claro. Pero era muy jugoso “comprar” escaños metiendo dinero y cediendo espacio, discurso y sociedad.

Es la tristeza de haber creado una fractura social donde no la había (o había empezado a superarse). Una fractura social creada, impulsada y fomentada por políticos miserables y serviles o chantajistas y desleales. Y ahora viene el Taimado a poner los cojones encima de la mesa… ¿Ahora? esto es como permitir al nene todos los desplantes y caprichos desde su cuna, y ponerte a darle una hostia a los 18 años… No, hombre no. Haberle educao bien, ahora te jodes.

No, Doctora. La culpa no es de los que usan la Tx, ni de los Mossos, ni de los que hablan euskera o catalán. Ni siquiera es de un sólo partido político.

La culpa es de todos. Y la responsabilidad, esa es sólo nuestra. Del pueblo que secunda el odio bidireccional y jamás hace el menor esfuerzo en comprender al otro.

Esto es España. Un país incapaz de superar sus complejos y de dejar de mirarse el ombligo.

Me he dado cuenta que de la depresión, estoy más favor de los independentistas que de los otros. Prefiero un país roto y cada uno por su lado, que convivir con este odio perenne que deprime a un muerto.

Que les den! Bienvenido a la república independiente de mi casa.

Viva Suecia! Viva Ikea!

Y yo soy un buenista de esos. Creo que si todos cedemos un poco, podríamos llegar a una convivencia razonable. Incluso fructífera. Pero es imposible. No hay Dios. Unos quieren que se hable euskera por decreto y los otros que “los políticos hablen en castellano a la prensa”… y los argumentos de ambos bandos son… bueno, son básicamente insultos.

Vivo en Cataluña desde hace 4 meses. Y he vivido en País Vasco. Y en Cataluña antes más veces. Y jamás me he sentido extranjero, jamás nadie me ha hecho un feo por ser español o por no saber catalán. Me he renovado el carné de conducir en Tarragona y no he tenido ningún problema, he ido a urgencias por una picadura de abeja (soy alérgico) y nadie me ha obligado a hablar en catalán y la doctora que me atendió cambió al castellano desde el momento en que me oyó decir “buenos días” . Supongo que he tenido suerte, una experiencia personal no puede elevarse a argumento, ni mucho menos a norma… pero me niego a creer que la gente normal es así en su día a día.

Y si lo es, y yo soy un buenista Alicia gilipollas… bueno, pues me da mucha pena… pero no creo que sea un problema de buenismo, sino de interés material. De haber cambiado recursos y moral por escaños… y eso no lo hace un buenista, eso lo hace un puñetero miserable (empezando por Felipe y terminando por Mariano) y dejando que la mitad de los catalanes odie a la otra mitad, y a su vez al resto de españoles. Si España es la madre, y las CCAA sus hijas… yo soy juez y le quito la custodia, por inepta.

Así que supongo que no se puede hacer más. Esperar a que esto se derrumbe y rezar para que no nos hagamos mucho daño en el delicado proceso.

No creo en naciones ni en fronteras, ni en credos ni en cuentos. Creo que los creamos (los humanos) para poder cooperar a escala millonaria, que los creamos para que nos sirvieran a nosotros. Ahora pienso que los mitos nos han fagotizado y hemos pasado de servirnos de ellos a servirlos a ellos (bueno a esa élite aprovechada que sabe emplearlos para sacarnos el hígado y enfrentarnos al vecino y al amigo)

Me bajo de este rollo. Lo que es por mi, ya no soy ni ovetense, ni asturiano, ni español, ni europeo… Yo soy del País de las maravillas… puestos a creer en cuentos, prefiero uno alucinógeno.