Una confesion indirecta, claro.  En el mundo de Orwell no se puede permitir que la clara verdad circule. Pero la cagada sólo se puede entender como el reconocimiento de que, donde creíamos que estaban timando al público, resulta que no hay nada.

trudeau

Imagina la jugada. Trudeau, ese niño del kindergarten con cara de no haber roto jamás un plato, establece un organismo público para vigilar en buen comportamiento de los negocios, especialmente de cara a la competencia. Es de lo que va; de sancionar comportamientos contrarios a la Competition Act. Una ley que abarca un campo amplísimo y, dentro de él, las falsedades y prácticas engañosas.

Muy bonito. Y en el mundo Trudeau, o kindergarten, unos “ecojusticieros” (es literal) acusan a cuatro microgrupos canadienses (vaya, cuatro webs) ante el Competition Bureau. Con este esquema:

En general, la estrategia “negacionista”:

  • Los negacionistas usan una estrategia creada por la industria de tabaco – atacar la ciencia con tergiversaciones para inducir una duda sobre el consenso científico.
  • Las tergiversaciones han afectado la opinión pública y su aceptación del cambio climático en Canadá.
  • Las tergiversaciones distorsionan los mercados en Canadá.

En concreto, los cuatro grupos acusados:

  • Disposiciones de la ley.
  • Identificación de las trolas.
  • Aplicación de la ley:
  • I) Se han hecho tergiversaciones al público
  • II) Las tergiversaciones han sido con el propósito de promover intereses económicos.
  • III) Las tergiversaciones son engañosas de una forma material.
  • IV) Las tergiversaciones son con conocimiento o imprudencia.

Un asunto muy bonito, en el que podría estarse jugando el futuro de Canadá como mundo adulto, o como jardín de la infancia para siempre. El Competition Bureau admite la demanda, e inicia una investigación. Explicándola como:

representations to the public in promotion of a business interest that are false or misleading in a material respect regarding climate change

El Competition Bureau advirtió a los acusados:

If the results of an investigation disclose evidence that, in the opinion of the Commissioner, provides the basis for a criminal prosecution, the matter may be referred to the Attorney General of Canada, who determines whether a prosecution should be undertaken.

No parece un asunto muy difícil. No están hablando de una conspiración secreta con documentos ocultos. O engañan al público para favorecer unos intereses, o no; pero el engaño sólo puede ser público. A la vista. Y a una vista tan fácil como las webs de los cuatro grupitos. Es ahí donde están todas las “tergiversaciones” que distorsionan los mercados. Y eso es lo que presentó la acusación como pruebas; el contenido de sus webs.

El resultado es de coña. Los acusados preguntaron cuáles eran las tergiversaciones. Y no les contestaron, porque la ley establece que esa oficina investiga en secreto. Dos de los acusados respondieron con un documento de 37 páginas, en el que citaban literatura científica en apoyo de sus “tergiversaciones”. Los otros dos pasaron olímpicamente. Y tras dieciocho meses de investigación el Competition Bureau les anuncia que interrumpe el caso. Lo manda al limbo. De momento no va a investigar más (supongo que va a dejar de leer las webs tergiversadoras después de haberlas leído enteras varias veces), pero no han tomado una determinación. Pueden seguir investigando en el futuro, tanto lo ya investigado como cualquier cosilla que surja.

Traduzcamos la jugada. El Competition Bureau quiere hincarles el cuerno, como sea. Pero no tiene cuerno, no hay tergiversaciones. Al menos aprovechemos para meterles el miedo en el cuerpo, y sobre todo no confesemos la obviedad de que no había tergiversaciones. Lo malo es que lo ve hasta el más tonto. Las webs están en su sitio, y tienen o no tienen tergiversaciones.

Hay que dar las gracias a los ecojusticieros cantamañanas. Demostrar no tergiversación en una cuestión científica tan farragosa y oscura no es un asunto fácil. Ahora está a huevo. No tienes mas que proporcionarles estos enlaces, escritos en un lenguaje perfectamente apto para el común de los motales.

Pero para la prensa kindergarten la jugada es redonda. En vez de explicar que tras 18 meses no han encontrado unas tergiversaciones a la vista de todo el mundo, lo que dicen es que Canadá podría reabrir una investigació a los “negacionistas climáticos” por “actividad criminal”

lifesite

Todos contentos. Ni fake news, ni paparruchas; vivimos en el puto circo.

Fuentes

WUWT (Tom Harris, uno de los acusados):

Toronto Sun:

EcoJustice (los justicieros cantamañanas):

Competition Bureau (sobre lo que persiguen):

Live Site (las fake news):