Las redes sociales han creado un sistema nuevo. Y todavía lo estamos digiriendo; no tenemos unos “usos y costumbres” que nos sirvan de guía. Lo malo es que no se trata de un mundo cerrado, y a veces tiene consecuencias en la vida real. Y el caso de Inés Arrimadas de ayer es un ejemplo espectacular.

Clic para verlo en Twitter. Esta imagen está “tocada”. Arrimadas no borró el nombre de la bestia.

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A partir de ahí ocurrió lo previsible. Arrimadas no es un usuario desconocido más allá de su grupo marginal de cafres. Y el mundo esta lleno de justicieros; el linchamiento en Twitter y Facebook tenía todas las garantías. Y no sólo en las jaulas de grillos, también en la prensa. Y para que no ocurra que el entorno de la criatura angelical vaya a no enterarse, siempre va a haber muchos que se lo comuniquen a la empresa en la que trabaja.

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Observación: Tinsa no ha puesto el nombre de su empleada. Algún periódico nos relata toda su vida y milagros, bien surtida de fotos, para que nadie se pierda.

Todos contentos. Todos somos muy buenos, y aporreamos con gran entusiasmo el mal. Sale relativamente barato sentirse bien. Pero salta Pepito Grillo y nos da una ducha fría:

Pues resulta que todo el mundo pone a parir al periodista Juan Soto Ivars, porque es la bestia la que ha empezado, porque se lo merece, porque blablabla. Bastante acojonante. El argumento es simplísimo. Puedes preferir el sistema de justicia, y entonces lo denuncias, y en Twitter ocultas el nombre de la bestia. Y tendrás una condena donde se sopesan todas las circunstancias que haya que sopesar, y se apliquen las leyes. O puedes preferir el sistema linchamiento, y dejas el nombre y milagros bien a la vista. Y la condena puede ser literalmente cualquier cosa, incluyendo una vida arruinada. Por lo que veo, prácticamente todo el mundo está defendiendo el sistema linchamiento.

Ojo. Las mismas disculpas que puede tener la bestia, como estar loca, tener un mal día, estar enajenada por una ideologia sociopática, etcétera, las puede tener Arrimadas. No se trata de ponerle a parir por este caso. Aunque lo de meter por medio a “todas las mujeres que han sido violadas” canta a moralina barata desde lejos. Pero sí se trata de ir eligiendo sistema. En frío, como idea general. ¿Preferimos sistema justicia o preferimos sistema linchamiento? Si preferimos sistema de ley-justicia, tachamos el nombre de la bestia. Y lo ponemos si preferimos linchamiento.

Graicano también prefiere linchamiento

Yo me quedo con Borges. No nos comemos a los caníbales.

Nota. Juan Soto no parece precisamente un turista con una con una ocurrencia. Ha escrito un libro sobre este asunto, y se puede suponer que le habrá dado más vueltas a la cazuela que el común de los mortales.