Luis (desde Florida)

Desde el inicio de la Administración de Trump han ocurrido unas cuantas dimisiones, más o menos forzadas, las cuales han sido utilizadas por los medios para calificar la Administración de ser un grupo desorganizado, con personalidades de un ego sin fronteras y manejados por un presidente sin ninguna experiencia política. Que conste que la experiencia administrativa de Obama era muchísimo menos extensa, aunque el de la “política” muy superior, ya que nunca desempeñó otro tipo de trabajo desde que se graduó de la universidad aparte del politiqueo. Los conservadores creemos que si Obama hubiese administrado por lo menos una heladería de barrio, quizás sabría mejor de lo que se trata una economía. Pero la prensa nunca acusó a Obama de novato, ni de transformador fundamental de EEUU, que es lo que prometió. Dudo mucho que el Real Madrid o Barcelona necesiten una transformación fundamental, y tampoco EEUU por imperfecta que sea. Transformación ¿a qué?. Obama nunca lo definió y después de lo visto, nos alegra que fracasara en su intento, aunque no se fue sin hacer un daño serio a esta democracia, aumentando la división.

Es verdad que en la administración de Trump hay muchos egos, porque ha seleccionado mentes capaces. Y éstos no tienden a ser pusilánimes. Además eso existe en todas las administraciones. Muchas mentes capaces difieren en los métodos, aunque no en el objetivo. Lo que ha ocurrido en esta Administración mucho más que en otras, ha sido la cantidad de filtraciones a la prensa por parte de lo ahora llamado Deep State (Estado Profundo), que son burócratas, empleados y asistentes de la Casa Blanca y de los servicios de inteligencia leales a Obama que no han podido ser reemplazados todavía. Pero peor aún, algunas filtraciones han sido falsas y Trump no ha titubeado en entrar en un duelo a escupitajos con los medios. No existe pelea que no le haya gustado a Trump, pero hay que admitir que tampoco es muy presidencial. A la vez, mi pregunta es ¿cómo pueden volver los medios a ser el Cuarto Poder responsable (libre pero responsable como todos los demás) cuando dedica casi todo su tiempo y tinta a ser el portavoz de los demócratas, de quienes no ve su corrupción, ni sus errores, ni las falsas acusaciones? Los demócratas llevan un año investigando la supuesta colusión de Trump con Rusia para arreglar las elecciones, cuando los que sí han tenido negocios con ellos, han sido la Hillary Clinton y el jefe de su campaña electoral John Podesta posee 75.000 acciones en una compañía energética conectada a Putin; cuando Bill Clinton recibió $500.000 por un discurso en Moscú, de lo cual nos enteramos por medios alternativos en la internet. La forma de no admitir su derrota con los votantes es culpar a una supuesta conspiración, de la cual no hay ninguna evidencia. Hubiese salido hace tiempo. Mucho humo y espejos.

Los primeros en salir de la Administración fueron los encargados en comunicaciones, cuya labor era imposible por la agresividad de los medios; su foco exclusivo en la controversia del momento, aunque insignificante para el bienestar del país; y las filtraciones. Mezclados con los más o menos justificados tuits de Trump, su mensaje a la nación no era precisamente controlado, bien ponderado y cabal. Más bien, totalmente lo opuesto. Encima, cualquier mensaje o actividad desfavorable, aunque legal y legítima, contra cualquier minoría se califica de racismo en los medios.

El personaje más notable de los que ya no está en la administración es Steve Bannon, que escuchando a los medios, uno se imagina a Darth Vader reencarnado. El promotor de “América Primero” y la “economía nacionalista” calificada de proteccionista por otros. No es que defienda per sé esta filosofía porque mucho tiene que ver con el grado, pero considerando la cantidad del superhabit de Alemania, China (sobretodo) y la UE con EEUU, los políticos de allí quedan mejor calificándola de proteccionista que diciendo que es normal que los americanos defiendan sus puestos de trabajo bien remunerados. ¿Acaso no están haciendo lo mismo Alemania y la UE al defender el status quo, o es que es una obligación moral el comprarles? De lo que yo sé, el comercio tiene dos caras. El vendedor y el comprador y ambos deben estar satisfechos.

Mientras que no voy a negar que la administración de Trump no funciona tan suave como un rodamiento de bolas bien engrasado, made in Suecia, los medios se concentran de forma obsesionada en los cambios de personal; hasta hace poco, en la supuesta colusión con Rusia; luego en el racismo y las simpatías de Trump hacia el KKK (absurdo de verdad); en el viaje de la primera dama a Houston, debido a la enorme tragedia causada por el huracán Harvey, se montó en el avión presidencial con tacones stiletto. Y los tacones han sido causa de horas de TV y muchas publicaciones. Nunca mencionaron que usó zapatillas de tenis en los lugares afectados; también recientemente, han validado y obsesionado sobre las acusaciones de políticos demócratas que exigen una evaluación mental del presidente. Lo bajo que hemos llegado en EEUU para justificar el impeachment (su destitución). Me hacen sospechar que fuman aquello que tanto quieren legalizar y les causa paranoia.

Que conste que tampoco soy un fan (lo mismo que la mayoría de los americanos) de las formas del presidente, pero sí apoyo totalmente su agenda, al igual que la mayoría. Los medios no te van a mencionar los éxitos, como el hecho de que el Congreso ha sido el más activo pasando leyes y modificando regulaciones en varias décadas. Se han eliminado 800 regulaciones que maniataban a las empresas y hasta aumentaban el costo al gobierno. Recientemente, en una presentación del presidente (eclipsado totalmente por otro de sus duelos a escupitajos con los medios sobre el dichoso KKK) mostró la reducción de los estudios y aprobación gubernamental requeridos para la construcción de autopistas, de 10 años a unos 2 o 3. Los medios tradicionales no nos van a contar que dichas eliminaciones han mejorado enormemente el ambiente de la inversión y apertura de negocios. Como los buenos deportistas, los negociantes anticipan y por ello la actividad económica (PIB) ha subido del 1.5% en la era de Obama, al 3%, número que acaba de ser corregido para arriba hace una semana del 2.6%. El DOW Jones (mercado de valores) ha subido de 19.000 a 22.000 en menos de un año. Y los puestos de trabajo creados ya llegan a ser 1.2 millones. Como es natural, la confianza de los consumidores en la economía, también ha aumentado de -11 en octubre del 2016 a +8 del presente, según Gallup Polls. No se puede omitir (como ejemplo) la inversión de FOXCONN de Taiwan en Wisconsin, EEUU de $10.000 millones y la creación de 3.000 puestos de trabajo en la compañía que suministra piezas electrónicas a la Apple, todo ello debido al clima favorable.

Sobre el fracaso no ficticio de esta administración y Congreso republicano, al no reemplazar el programa de sanidad Obamacare, tiene dos aspectos. Uno, del fracaso rotundo ante los votantes sobre una legislatura importante y el otro de responsabilizar a los republicanos del Congreso a trabajar en un programa de simplificación y reducción de impuestos para fomentar la economía, cosa que ya se ha anticipado por los inversionistas debido a las promesas hechas en la campaña y posteriormente. El senador conservador Mike Lee de Utah ya ha advertido que si no lo logran su control mayoritario morirá en las elecciones intermedias del 2018, en las que todavía lucen favorables. La agenda exige la reducción y simplificación de impuestos. Dudo mucho que los demócratas vayan a cooperar con el éxito de la agenda de los republicanos, de la mismo forma que Podemos podría ayudar al PP. Por el contrario, harán lo posible para cincelarlo y si pueden usarán una moto-sierra. La reducción de impuestos diseñada para fomentar la inversión y la creación de puestos de trabajo, sin duda será calificada como un regalo para los ricos.

No sabemos lo que saldrá del Congreso. En la Pratt & Whitney donde se fabrican motores para avión y cohetes se decía:  Cuando un congreso diseña un caballo de carreras, resulta en un camello. Y quién se hubiese imaginado que nuestro anhelo sobre los impuestos es el modelo de Putin o similar: Un par de porcentajes para el IRPF, del 10 y 15% y un IVA para todo el mundo, exceptuando donaciones a entidades caritativas legítimas. Fuera papeleos y todas las deducciones creadas para beneficio de intereses especiales y grupos de presión. Pero dudo mucho que ocurra, dada la disposición de la oposición y los medios, que se dedican a la revisión de la Historia y más recientemente, hasta la del diccionario Webster con todos los eufemismos requeridos en lo Políticamente Correcto. Tampoco les faltará el apoyo de algunos del partido republicano conocidos como RINO’s: republicanos sólo de nombre. Los que queremos el caballo de carreras, tendremos que conformarnos con el camello. Esperemos que camine.

El Congreso comienza a trabajar de vuelta de las vacaciones y lo importante es la reducción de los impuestos. Ligado a ello, puede venir otra vez la reforma a sanidad y toca aumentar el déficit por la tragedia del huracán Harvey y la inversión en infraestructuras, así como la construcción de la Pared. No hay duda que se alborotará el gallinero como si hubiese llegado el zorro, ya que las circunstancias y la agenda afectan a las dos ideologías por igual.

Me da aliento el hecho de que muchos republicanos y demócratas están mirando al abismo profesional si no cumplen con sus promesas o posición del partido, pero quedo sumamente cauteloso con el optimismo.