El huracán Harvey ha provocado la estúpida discusión que no habría que tener, y con ello evitado la conversación que podría salvar vidas y paliar lo peor de esas bombas de la naturaleza. Imagina. ¿Qué infraestructuras y recursos deberíamos haber tenido que hubieran hecho más llevadero el diluvio? Pero en lugar de eso tenemos alarmistas desaprensivos aprovechando la tragedia para sus propios intereses.

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¿Has visto mucha preocupación sobre hasta qué tamaño de población merece la pena plantear una evacuación preventiva? ¿Análisis de infraestructuras, desagües, etcétera? ¿Análisis de urbanización en zonas de huracanes recurrentes? ¿Propuestas de recursos -tal vez móviles- de salvamento, tanto materiales como humanos? Neina. Nos ocupamos de problemas morales. Como fustigar a los malos, o subirnos al carro de la religión de moda.

Oh, sí; el kindergarten alegará que atacar a “los malos” es una buena solución que salvará vidas, porque una vez acabemos con ellos podremos dejar de emitir CO2. Y eso va a hacer los huracanes más suaves. Y dicen tamaña imbecilidad con ayuda de “la ciencia” por supuesto. Y si otros científicos dicen lo contrario, en este caso muchos, no son “la ciencia” sino “los negacionistas”. Hay que joderse.

Hay un artículo muy bueno en el Washington Post sobre la cuestión científica. Y no es bueno porque el meteorólogo Jason Samenow tenga una postura especialmente juiciosa. Se limita a ponerse en el centro de las dos opiniones contrarias. La monotemática y la racional. Y ese no es un centro muy virtuoso; solo es medio racional en vez de enteramente irracional. Pero hace un gran resumen de los argumentos de los científicos monotemáticos.

Hay básicamente cuatro formas por las que el “cambio climático” podría haber intensificado (no formado) los efectos del huracán Harvey. Los listo aquí, de gran confianza a poca confianza:

  1. Al subir el nivel del mar, el cambio climático incrementa la super-marea creada por el huracán.
  2. Al calentar las temperaturas en el Golfo de Méjico, el cambo climático intensifica la lluvia que produce.
  3. Al calentar las aguas del Golfo de Méjico, el cambio climático intensifica los vientos máximos.
  4. Al ralentizar el “jet sream”, el cambio climático incrementa la probabilidad de que la tormenta se parara, aumentando la cantidad de lluvia en algunas zonas.

Vamos por partes.

1) Al subir el nivel del mar, el cambio climático incrementa la super-marea creada por el huracán.

Ya dice Samenow que Harvey ha actuado sobre zonas costeras poco pobladas, con pocos daños. debidos al aumento de la marea. Casi todos han sido por lluvia y viento. Lo que no dice es que la subida del nivel del mar es la misma con y sin “cambio climático”. Usamos su gráfico de las estaciones costeras de Tejas. Y marcamos la separación con y sin “cambio climático” por el momento en el que las emisiones de CO2 empezaron a acelerarse con alegría.

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Es más realista marcar la separación cuando la temperatura del Cambio Climático Acojonante empezó a subir. Entre 1975 y 1980.

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En resumen, el punto (1) no existe. Y era el de mayor confianza.

2) Al calentar las temperaturas en el Golfo de Méjico, el cambo climático intensifica la lluvia que produce.

Es completamente teórico, y lo desactiva el mismo Samenow:

Nuestra mejor ciencia indica que hay un incremento del 3% en el contenido atmosférico de humedad por cada frado F de calentamiento en la zona del huracán. Según Harvey se movía por el Golfo de Méjico, la temperatura del agua era como 2º F  más caliente de lo normal (creo que se refiere a “preindustrial”), lo que significa que la lluvia puede haber sido aumentada en un 6% o por ahí; unas pocas pulgadas.

Pongamos que nos creemos esa historia completamente teórica y no soportada por medición alguna. Y en la zona de la casa de la abuela han caído 50” de agua, en vez de 47” que hubieran caído en ausencia de Cambio Climático Acojonante. Tres pulgadas no hubieran evitado que se tuviera que subir al tejado. Ni que le tuvieran que rescatar en una lancha. Ni hubiera hecho que le pudieran rescatar antes, ni ninguna otra diferencia. Pero como los cafres del clima consiguen que la discusión sea sobre “negacionistas” en vez de sobre lanchas, etc, el resultado es que lo que podría mejorar para los próximos huracanes, no mejorará. Por eso son un peligro público.

3) Al calentar las aguas del Golfo de Méjico, el cambio climático intensifica los vientos máximos.

Es también teoría. Pero esta vez hay mediciones, y las mediciones dicen que no. En rojo son los de categoría 5; naranja, 4.

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La relación propuesta no se ve en los datos. Es difícil ligar a ojo cada huracán con la temperatura que le corresponde. Y si los marco todos, queda muy sucio. Pero podemos hacerlo con los más fuertes; los puntos rojos de categoría 5.

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Ni de broma. Los tres de categoría 5 han sido con aguas normales (2) o más frías de lo normal (1).

4) Al ralentizar el “jet sream”, el cambio climático incrementa la probabilidad de que la tormenta se parara, aumentando la cantidad de lluvia en algunas zonas.

Samenow lo pone muy claro:

Los científicos están indecisos sobre esto.

“Hay algunas ideas en la literatura científica que sugieren que el calentamiento global puede hacer esta situación más probable,” escriben los climatólogos  Suzana Camargo y Adam Sobel de la Columbia University. “Sin embargo estas ideas son todavía especulativas y no son ampliamente aceptadas entre los científicos.”

En resumen. De cuatro puntos para imaginar que atacando a los negacionistas los huracanes se van a hacer más manejables, dos no existen, uno es especulativo y sin consenso, y otro es irrelevante si se cuantifica. Pero el efecto del alarmismo climático es discutir de pájaros y flores en vez de sobre desagues, urbanización, y lanchas de socorro. El alarmismo climático es un peligro público de primer orden.

Añadido. Otro dibujito de contexto. El anterior, pero solo los 25 huracanes más fuertes que han afectado a los EEUU — sin la temperatura del mar. Señalando la época de “calentamiento global acojonante”, por si se ve alguna diferencia. Y la hay. Menos huracanes entrando en EEUU en el período de 40 años de ese calentamiento, y extremos menos fuertes.

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Fuentes

WAPO:

Roy Spencer (temperatura del agua):

Philip Klotzbach (viento y presión de los 25 huracanes más fuertes en EEUU desde 1886)

Agradecimiento de la fuente:

Judith Curry (es un “retuit”):