Sean Stevens y Jonathan Haidt han decidido ponerse manos a la obra, en vez de tirar de memoria, para juzgar la siguiente afirmación que se oye en boca de especialistas a cuenta de la bronca de Google y la expulsión de James Damore:

El documento llamado Google Memo esta apoyado / está en contra del grueso de la literatura científica, en el punto en que señala que hay una diferencia sexual en la distribución de la población.

O sea, el famoso gráfico:

No aseguran que sea completo, sino todo lo que han encontrado en una primera investigación. Analizan los estudios que se centran en intereses, características, y habilidades que pueden estar relacionadas con la programación. No entran en la cuestión del liderazgo. Ni entran en el motivo de la diferencia (biológico, o no), porque los meta-análisis que examinan no pueden discriminarlo. Se limitan a la cuestión de si existe una diferencia en la distribución de la población, con la premisa de que una compañía como Google tiene que elegir de entre  lo que hay en la población.

Resumen de la revisión de 18 meta-análisis y estudios empíricos tras-nacionales de muestra amplia (N>15.000). El conjunto suma varios centenares de estudios, decenas de países de distintas culturas, y una muestra de varios millones de personas.

Concluyen:

1. Las diferencias de género en habilidad y desempeño en matemáticas / ciencia son pequeñas o inexistentes. La única excepción parecen ser las habilidades espaciales, como la capacidad de rotar mentalmente objetos tridimensionales. Esta habilidad puede ser relevante en algunas áreas de ingeniería, pero no esta claro cómo puede afectar a la programación. Y así, la gran brecha en programación (y en tecnología en general) no puede ser explicada como resultado de ningún grado de diferencia en la habilidad entre mujeres y hombres.

2. Las diferencias en el interés y disfrute de matemáticas, programación, y actividades muy “sistematizadoras” son grandes. La diferencia en características relacionadas con preferencias por “personas / cosas” se encuentra consistentemente en el abanico de estudios. Y es muy grande, con algunos efectos excediendo 1.0.

3. La cultura y el contexto importan, por vías complicadas. Algunas diferencias de género han disminuido según las mujeres en conseguido mayor igualdad, mostrando que esas diferencias responden a cambios en la cultura y el ambiente. Pero los hallazgos tras-nacionales muestran a veces efectos “paradójicos”: el progreso hacia la igualdad de género en derechos y oportunidades conduce a mayores diferencias de género en algunas características y elección de carreras. No obstante, parece que acciones tomadas hoy por los padres, profesores, políticos, y diseñadores de productos tecnológicos, pueden incrementar la probabilidad de que las mujeres acaben dedicándose a carreras de tecnología, y esto es cierto tanto si la biología juega un papel, o no, en producir una diferencia particular en la población.

Del veredicto:

Darmore tiene razón en que hay diferencias en la distribución de la población que pueden ayudar a explicar la brecha. Independientemente del motivo, permanece el hecho de que hay diferencias (sobre todo respecto al interés – más que la habilidad) en la población entre la que reclutan Google y otras firmas de tecnología.

Si nuestras tres conclusiones son ciertas (y aceptamos que están abiertas a debate), entonces Damore estaba llamando la atención a hallazgos empíricos que parecen haber sido ignorados o desconocidos por Google, y que pueden resultar de ayuda según la compañía mejora sus políticas de diversidad.

La próxima semana trataremos sobre la tercera frase de Damore: “Si no podemos tener una discusión honrada al respecto, nunca podremos resolver el problema”.

Añado un par de detalles que creo que vienen muy al caso.

El interés de las chicas por las ciencias de la computación ha cambiado notablemente en las últimas décadas en EEUU. Especialmente si se compara con otros estudios.

woman-and-cs

Pueden haber cambiado las chicas, pero también puede haber cambiado el trabajo. Lo que parece improbable es que la sociedad de EEUU sea hoy más “machista” o menos igualitaria que en los 1980s.

Y una descripción personal, encontrada en Twitter, que llama la atención porque es un calco exacto de las conclusiones de Stevens y Haidt.

woman-it

Fuente, Heterodox Academy:

Entrada anterior (con discusión marodiana):