Todos sabemos que el kindergarten (progretariado posmoderno) es el colmo de la libertad de expresión, y de la racionalidad y las políticas basadas en evidencia científica. Más o menos como Franco, que también dejaba hablar libremente a todos los que estuvieran de acuerdo con él. Y adoraba la ciencia … cuando esta le daba la razón.

El problema es que Franco era una extravagancia marginal sin posible continuidad, y cuando hablamos del kindergarten hablamos de Google y los otros gigantes que actúan de cancerberos de internet. O sea, del mundo. A los que invariablemente siguen sus escuderos, y se cierra el círculo asfixiante.

Resulta indudable que en el País no saben leer, porque el ingeniero machista dice exactamente lo contrario:

google-memo-fig1

Tampoco entienden nada de estadística en El País. Una pequeña diferencia en la media de dos grupos distintos, que es irrelevante para la diferencia que hay dentro de cada grupo, puede producir una gran diferencia en los extremos. Especialmente en distribuciones normales.

Pero empresas como Google suelen (y deben) contratar precisamente a la gente de la cola derecha de la distribución. Y ahí sí hay mucho más porcentaje de un grupo que de otro.

Esto solo es un ejemplo (no real) para que se vea el fenómeno:

google-memo-ejemplo-selección

Y eso es todo lo que ha dicho el osado ingeniero machista, hoy afortunadamente expulsado de Google por atreverse a comunicar la realidad en un grupo interno de la empresa.

Ha sido Gizmodo (más kindergarten cancerbero) quien ha sacado la noticia desde un grupo interno de Google al resto del mundo. Pero de una forma bastante curiosa.

The text of the post is reproduced in full below, with some minor formatting modifications. Two charts and several hyperlinks are also omitted.

Acojonante. Gizmodo propone que “the author argues …”, pero quita los enlaces que muestran que el asunto no tiene nada que ver con un argumento peregrino del autor, sino que sale de un profundo conocimiento de la literatura científica al respecto. ¡El memorándum pone lo que dicen los estudios científicos más actuales y relevantes, no una ocurrencia del autor!

Y los gráficos, como el de arriba, es donde al autor deja muy claro que no puedes reducir a la gente a su identidad de grupo y asumir que la media es representativa, porque el solapamiento es enorme. O sea, que no puedes decir que las mujeres no son buenas programadoras, que es precisamente lo que concluyen los genios de El País.

El memorándum es muy bueno, y ha sido muy alabado por científicos del ramo. Que destacan su gran conocimiento sobre el estado de las investigaciones al respecto. Uno de ellos (Geoffrey Miller) señala además una contradicción preciosa. Alega que puede haber muchos motivos morales, estéticos, o políticos, para una política de diversidad racial o de género en una empresa. Pero que para buscar motivos empresariales (que es lo que dicen siempre) hay algún problemilla en forma de parajoda.

La idea de una ventaja empresarial en la política de diversidad se basa en dos asunciones contradictorias entre sí:

  1. Los sexos y razas humanas tienen exactamente la misma psicología, con la misma distribución de características. Por tanto, cualquier desigualdad en contratación y promoción tiene que venir de un sexismo y racismo sistémico.
  2. Los sexos y razas humanas tienen mentes y perspectivas tan diferentes, que las empresas deben incrementar la diversidad para ser competitivas. So pena de tener miras más cortas debidas al pensamiento de grupo.

¿Se entiende el problema? O semos iguales, o semos diferentes. Si somos iguales, la diversidad no puede cambiar nada — desde el punto de vista del éxito empresarial. Y si somos diferentes, entonces puedes apostar que aparecerán diferencias notables en las colas de las distribuciones de las características de cada grupo. Y en distintas actividades habrá naturalmente diferentes porcentajes. En este caso, forzar artificialmente la igualdad sólo puede ir en detrimento de la eficacia.

google-memo-ejemplo-porcentajes

Por si no queda claro lo que dice James Damore en su memo:

james-damore

Pero hablamos del kindergarten, y es como es. Como Franco. Libertad de expresión, si te conformas a lo que debe ser. Y si no, expulsión. Y ciencia y hechos, siempre que sean de la cuerda. Y si no, borramos los enlaces y ya no hay ni ciencia ni hechos.

Google ha contestado por vía de su (agárrate que vienen curvas) Vice President of Diversity, Integrity & Governance. Por supuesto, con manzanas traigo. No contestan a ninguno de los puntos del escrito machista; se limita a reconvertirlos en lo que no son. Como El País, vaya.

Actualización. La revista Quillette atacada tras publicar el artículo de los cuatro científicos defendiendo el memorándum de Dalmore:

Fuentes (con diferencia, lo realmente interesante de esta humilde entrada)

El llamado Google Memo (íntegro, sin eliminar los enlaces ni gráficos):

La versión Gizmodo, que lleva al final la respuesta de la Vice de Google:

Tiene guasa. Lo que ponen no es completo (están capados gráficos y enlaces), y es difícil encontrar algo más alejado de una diatriba. Por ejemplo:

Geoffrey Miller, profesor de psicología evolucionista en la universidad de Nuevo México:

Graded fairly, his memo would get at least an A- in any masters’ level psychology course.

Quillette (científicos que responden):

Ruta alternativa (la web está caída):

El Saco del Coco (versión del memo en español)

Entrada posterior:

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