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De Mangerud & Svendsen 2017 Fig. 8

El gráfico está digitalizado de la figura 8 de Mangerud & Svendsen 2017, y el último punto de la derecha debe ser 2015 aproximadamente.

La reconstrucción de temperatura está hecha a partir de moluscos de los fiordos de las islas Svalbard, cuya edad calibran con radiocarbono. Dependiendo del tipo de temperatura en la que viven distintos moluscos, y ya que encuentran unos tipos de moluscos u otros, o ninguno, deducen la temperatura de distintas épocas del Holoceno.

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El resultado coincide con otros estudios de la zona pero con métodos completamente distintos (alkenones), y el mensaje principal es un agua 6 grados más caliente a 25 metros de profundidad, al principio del Holoceno. Y no es una reconstrucción de temperatura global (sea eso lo que sea), pero se trata de la entrada de agua del Atlántico al Ártico; del hielo que se derrite; y de que se acaba el mundo. Para hacerse una idea ecológica del asunto, los moluscos que había entonces hoy viven 1.000 kilómetros más al sur, en las costas de Noruega.

También es bonito este gráfico, donde señala el hielo que todavía había hace 11.000 años, cuando en Svalbard la temperatura ya era 2º superior a la de ahora. La flecha señala las islas Svalbard.

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¿Cómo se compara con otras reconstrucciones de la zona? Pues más o menos, o de aquella manera. Pongamos por ejemplo Alley 2000 (GISP2) y Kobashi 2010, ambas en Summit, en lo alto de la capa de hielo Groenlandia.

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Unas temperaturas son razonablemente coincidentes; otras no tanto. El Período Cálido Medieval sí se ve en ambas, así como el (mini) calentamiento moderno y el enfriamiento a pico de hace 8.000 años – con sus dos momentos cálidos antes y después. Y la variabilidad es sensiblemente mayor en la línea verde de temperatura del agua en Svalbard. Por ejemplo, el enfriamiento espectacular mencionado es de 3º en la línea azul de lo alto de Groenlandia, y de 5,5º en la verde del agua en Svalbard.

Luego dirán que negamos el cambio climático, cuando nos pasamos todo el día señalando cambios climáticos. Los autores apuntan que lo que se ve en su reconstrucción coincide con la insolación extra en altas latitudes por lo de los ciclos de Milankovitch, pero que hay detalles que muestran que hay otros procesos envueltos. Esos procesos de los que no quieren saber nada los negacionistas del cambio climático natural.

Por supuesto, el trabajo también afirma que, vistos esos datos, el hielo de verano tenía que ser muchísimo menor que ahora. Las temperaturas que reconstruyen me he olvidado de señalar que son de agosto. O sea, perfectas para hacerse una idea del hielo de verano.

Fuente

Sage Journals (Mangerud & Sevendsen 2017):