Imagina que ves esta noticia. El Huffington Post, alabando que una conocida presentadora de TV haya encontrado la paz interior al hacerse monja.

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Pensarías que es el día de los Santos Inocentes. O que el editor del periódico se ha pasado de vueltas con lo que sea que fume o beba. O que tal vez eres tú el que está perdidamente borracho, y no entiendes lo que lees. Pensarías cualquier cosas menos que se trata de una noticia real en un día real.

Sin embargo, si cambiamos un mínimo detalle en el titular, ni siquiera levantarías una ceja. ¡Ah, el Kindergarten Post! -pensarías.

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Y acertarías; es una noticia real de ese medio [clic –>]

Pongamos ejemplos. Esto sería un pecado laico:

Leí un montón de libros, y lo que descubrí fue emocionante. Era como todo un univeroso nuevo. Comprendí … que hay un Dios … y que somos responsables de nuestros actos.

También aprendí cómo los versículos de la Biblia pueden ayudarme en la vida diaria. Me convenció. Me convertí porque quería traer a Dios a mi vida, y quería purificarme y saborear los frutos espirituales sobre los que estaba leyendo.

Y ahora estoy aprendiendo el concepto de modestia. Ya sabes, cómo es más dignificante para la mujer cubrir sus valores y no enseñárselos a todo el mundo.

Un pecado gordísimo. Expulsarían del Huffington Post a cualquier periodista indocumentado que presentara algo así. Vaya, del periódico, y del kindergarten entero.  Por propagandista de la religión, y por cerdo machista. Le perseguirían por apóstata laico.

Pero si cambias Biblia por Corán, dejando todo el resto del texto tal cual, se convierte en completamente digno del Mester de Progresía. Nihil Obstat. A los altares asciende si se trata del Corán y del Alá inventados por los follacabras del desierto que impulsaron su religión a golpe de cimitarra.

Ahora la neo-maometana tiene como objetivo cambiar la visión torcida que se da desde la prensa europea de la realidad del islam. Y no me refiero a las noticias del tipo de: “camión arrolla a viandantes durante kilómetros, por un motivo desconocido, conducido por un fulano de cuya etnicidad no hablaremos, y cantando unas consignas que nos negamos a especificar”. No, ella asegura que:

La mayoría de los musulmanes de hecho son normales, miembros sanos y productivos de su sociedad.

Mantra kindergarten por excelencia, que a pesar de ser completamente cierto no deja de tener algún problema:

– La mayoría de los alemanes de los años 30 de hecho eran normales, miembros sanos y productivos de su sociedad.

– La mayoría de los vascos de las últimas décadas eran de hecho normales, miembros sanos y productivos de su sociedad.

Que hay ideologías sociopáticas y aberrantes no lo puede discutir nadie que esté dispuesto a aborrecer el nazismo. Y en Alemania, que es la tierra de la neo-musulmana, está prohibido.

Es cierto que la existencia de ideologías aberrantes no hace automáticamente que el islam sea una de ellas. Pero sí hace que no valga el argumento “la mayoría son normales”. Las mayoría son normales en todas las sociedades, pero no en todas las sociedades pasan los mismos horrores. Y si quieres explicar la diferencia, o aceptas que la diferencia está en las personas, o aceptas que está en la ideología.

Tiene coña. Si la diferencia está en las personas, ¿cómo ha llegado allí? ¿Herencia genética? ¿En serio? Pero si no es herencia, será ambiente, ¿no es cierto? ¿Y cuál es el ambiente común de toda la geografía musulmana?

Pero todavía es mayor la payasada. El kindergarten está embarcado en una prohibición industrial de pensamiento. Todos esos cuentos de los discursos de odio, el sexismo, el machismo, la islamofobia, el privilegio blanco, la masculinidad tóxica, el heteropatriarcado, la transobia, y lo que se me escape. Berkeley prohibiendo conferencias como pasatiempo favorito. El kidnergarten tiene todo un zoco completo lleno de ideas prohibidas. Pero dos de las ideas más notablemente asesinas, subyugadoras, feminicidas  y liberticidas que se conocen -el comunismo y el islam- están exentas de toda posibilidad de que se examine su perniciosidad social. Vaya, hacerlo es una fobia, un pecado laico.

Aquí solo caben dos salidas. O nos hacemos todos subnormales, o abandonamos todos el kindergarten. Si no, nos vamos a volver locos.

Fuente, Huffington Post:

Orígenes

La siempre recomendable Quillete: