Un caso kindergarten arquetípico. Canadá tiene un organismo, Canada Research Chairs, que canaliza fondos públicos para la financiación de sus investigadores principales. Unos dos mil profesores investigadores que reciben 265 millones de dólares al año. Pero ahora tienen el gobierno de Trudeau, una especie de Macron local. Y la ministra de turno ha estado buscando igualdad en ese sistema de financiación, y no la ha encontrado.

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Kirsty Duncan

Cuando me nombraron Ministra de Ciencia, dejé claro que esperaba que las universidades alcanzaran los objetivos de igualdad y diversidad que habían aceptado hace diez años.

En gran medida han fracasado. Ya han pasado diez años, y simplemente no habido suficiente progreso.

Ahora amenaza al Consejo y a las universidades con retirar esos fondos si no consiguen la igualdad a la que obliga la moralidad vigente. Les ha dado un plazo de 18 a 24 meses para corregirlo. Y si no, se suspenderán los fondos hasta que las universidades presenten un número igual de candidatos de ambos sexos. En este caso sí hay dos sexos, en vez de quinientos, pero vale.

¿Y cuál ha sido el drama? Que sólo había un 30% de nominados para la financiación que fueran mujeres. Lo cual es una desigualdad, sin duda ninguna. Pero lo interesante es el motivo de la misma. Y el motivo no es una selección negativa de mujeres, sino una auto-selección por sus propias preferencias. De los candidatos que se presentaban sólo eran mujeres un 31%. Parece que la ministra está pidiendo a las universidades que les cambie el cerebro, o las ganas, a las mujeres. O tal vez una cuota. Pero el objetivo de haber instituido el Canada Research Chairs era mantener en Canadá a la flor y nata de sus investigadores. Y cuota no casa mucho con flor y nata. Tenemos un problema.

Que sí, que ya sabemos que partimos de unas asunciones peculiares. Mujeres y hombres son iguales, salvo en algunas cosillas. Que no incluyen lo que les apetece hacer a las mujeres y a los hombres. Y si se observan diferencias al respecto, tiene que ser por el efecto nefasto de una sociedad malparida. Una construcción social.

El problema es que hay sociedades distintas en referencia a la igualdad, y se podría observar esa linda teoría si fuera cierta. Pero se comprueba exactamente lo contrario. A mayor índice de igualdad de género de un país, la diferencia en las apetencias no disminuye, sino que aumenta.

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Probablemente esa diferencia no la hace el índice de igualdad, sino la libertad que da la riqueza. Suele corresponderse riqueza con igualdad, y la riqueza lo que da es libertad.

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Y la libertad es el obvio estorbo para el kindergarten. La guasa es que el feminismo quiere cambiar lo que prefieren las mujeres cuando son más libres para elegir. Con las políticas de igualdad han intentado que quieran lo mismo que quieren los hombres, pero han conseguido lo contrario. Así que ahora lo intentan por la vía del dinero. Imposible explicarle al kindergarten que siempre existe la posibilidad de que haya un problema con las asunciones. Y luego gana Trump … también entre las mujeres.

Lectura recomendada (y origen de la entrada):

En el que citan otro estudio de diferencias distinto. No por preferencias sino por características psicológicas clave.

With improved national wealth and equality of the sexes, it seems differences between men and women in personality traits do not diminish. On the contrary, the differences become conspicuously larger. 

In this study, a collection of eight different gender equality indicators provided a comprehensive set of measures that assess disparity between male and female roles in society. In every case, significant findings suggest that greater nation-level gender equality leads to psychological dissimilarity in men’s and women’s personality traits.

Con la Iglesia hemos topado. De nuevo.

Añadido posterior (12h +). Para el que tenga curiosidad del efecto de la riqueza (en lugar del índice de igualdad de género) sobre la diferencia de apetencias por sexos.

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Fuentes

Quillette / Aaron Neil:

Canada Research Chairs:

The Globe and Mail:

Huffington Post:

Guardian:

En la plaza (el gráfico):

The Rose Project (fuente de lo anterior):

Índice de Igualdad de Género (para el gráfico que lo usa):

Agradecimiento