Ha habido estos días una curiosa movida que no hemos comentado. No ha sido única, pero sí la guinda de un pastel novedoso. La crítica por parte de los científicos alarmistas del clima … ¡a los artículos alarmistas! Digamos a aquello que ahora (y no antes) consideran alarmismo excesivo. Judith Curry señala muy bien la diferencia a este respecto entre la era Obama y la era Trump.

Ha habido varias situaciones, incluyendo una del -hasta ahora- vaca sagrada Stephen Hawking. Pero la más llamativa ha sido un artículo en el New York Times, en el que la tierra se hace inhabitable de aquí a fin de siglo.

Tomemos la respuesta del dr. Michael E Mann, el más característico (el más desvergonzado y activista) de entre los alarmistas. Es en el Washington Post. El título lo dice todo.

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Pero tal vez lo más interesante es lo que no dice. Por ejemplo, cómo enfocar el análisis de los distintos “peor caso” posibles. ¿Hasta dónde nos puede llegar a hacer daño el clima; sea por causas naturales, antropogénicas, o por una malhadada conjugación de ambas? ¿En qué tipo de plazos se pueden esperar escenarios más o menos apocalípticos? Obviamente, una entrada a pico en la siguiente glaciación debería ser uno de los principales temas de estudio de una ciencia del clima digna de ese nombre. Es algo que sabemos que pasa, y que -al menos a primera vista- tiene pinta de estar en capilla. Y un termagedón por calentamiento antropogénico parece digno de estudio. Puede que no llegues a nada, o a concluir que no es posible, pero habrás aprendido cosas por el camino.

Así plantea Curry lo de estos artículos alarmistas extremos. ¿Por qué no lo estudiamos?

Basada en todo lo que he visto, es difícil concluir que un cambio climático antropogénico es un problema de “ruina” en la escala temporal del siglo XXI. Pero el cambio climático es interesante e importante, independientemente de si la humanidad es el factor dominante o no.

Para progresar en esto necesitamos entender mejor los bandazos y cambios abruptos en el clima.

Buena diferencia, porque eso es justamente lo que no necesita la “ciencia del clima” digamos “no-negacionista” (los alarmistas). Lo que sí les interesa lo deja muy muy claro Mickey Mann.

Algunos parecen creer que la gente necesita ser impactada y asustada para conseguir que se impliquen con el cambo climático. Pero la investigación muestra que las emociones más motivadoras son la preocupación, el interés y la esperanza.

Acojonante. ¿Esto qué es? ¿Un científico … o un psicólogo, un político, y un fanático al mismo tiempo? Acaba de describir las herramientas de la demagogia. Sólo le falta la ira, que aunque no propone en público sí se dedica a provocar con todo el tesón.

Y ojo, que esta gente tiene muchísima costumbre de llamar la atención y presionar a los periodistas, tratando de dirigir la orquesta.

Ahora están apareciendo en la prensa respetable narrativas de terror, aunque de una variedad más sutil y equilibrada, escritas por periodistas por lo demás capaces y razonables.

No te salgas del redil, que te meto en la lista negra de The Team y no vuelves a tener una entrevista ni a jamarte un colín.

Curry sí tiene un enfoque científico:

Para entender el riesgo del cambio climático y decidir “si” y “qué” acción, necesitamos aceptar que no sabemos cómo va a ser el clima del siglo XXI (Incertidumbre Profunda, muchachos). Cuatro posibilidades:

  1. Es posible que el cambio antropogénico sea engullido por una variabilidad natural mucho mayor.
  2. Es posible / verosímil que la sensibilidad del clima esté en la parte baja del margen del IPCC (1-1,5ºC), con un ligero deslizamiento de calentamiento antropogénico sobreimpuesto en una variabilidad natural mucho mayor.
  3. Es posible / verosímil que las proyecciones del ICCP sean realmente correctas (acertadas por las razones equivocadas; hay demasiado desastre en los modelos para que tengan credibilidad, IMO)
  4. Es posible que el CGA y la variabilidad natural puedan conspirar para causar resultados catastróficos.

No podemos poner probabilidades a estos posibles escenarios, las incertidumbres son demasiado profundas. Podemos especular sobre las posibilidades relativas, pero no lo sabemos y habrá un amplio desacuerdo.  A pesar del IPCC negociado, yo no considero ni una gota más probable #3 que 2#. Hay algunos que consideran #1 lo más probable. Aparte de grupos de activismo dando bombo a la alarma, no ha habido mucha atención seria a #4.

Yo creo que es obvio que no les interesa. Algunos alarmistas sostienen que la incertidumbre es mayor motivo de precaución. Taleb se sube a ese carro. Pero olvidan que la incertidumbre circula lo mismo hacia el futuro que hacia el pasado, e incertidumbre en el pasado implica incertidumbre en la atribución del calentamiento a las emisiones de gases invernadero. Por eso los Mickey Mann, que son fanáticos pero no son tontos, no quieren saber nada de incertidumbre en los modelos, si esa incertidumbre puede venir por el lado de la variabilidad natural. Porque se iría a tomar por flai la historia de que estamos seguros al 95% de que la mayor parte del calentamiento observado desde mitad del siglo XX se debe a las emisiones de CO2 (IPCC).

Por eso estamos ante un cuento. Una virguería perfectamente montada y encadenada para conducir a una acción predeterminada. Y todo lo que no encaje en la narrativa queda automáticamente descartado. ¡Incluso el alarmismo extremo! Bueno, ahora; cuando Obama era distinto. Pero siempre es política. Tiene que ver con impulsar acción, no con adquirir conocimiento.

Muy recomendable el artículo de Curry:

Fuentes

Judith Cury:

New York Times:

Washington Post (el falso Premio Nobel Michael E Mann):