15 julio 2017


Ha habido estos días una curiosa movida que no hemos comentado. No ha sido única, pero sí la guinda de un pastel novedoso. La crítica por parte de los científicos alarmistas del clima … ¡a los artículos alarmistas! Digamos a aquello que ahora (y no antes) consideran alarmismo excesivo. Judith Curry señala muy bien la diferencia a este respecto entre la era Obama y la era Trump.

Ha habido varias situaciones, incluyendo una del -hasta ahora- vaca sagrada Stephen Hawking. Pero la más llamativa ha sido un artículo en el New York Times, en el que la tierra se hace inhabitable de aquí a fin de siglo.

Tomemos la respuesta del dr. Michael E Mann, el más característico (el más desvergonzado y activista) de entre los alarmistas. Es en el Washington Post. El título lo dice todo.

michael-e-mann

Pero tal vez lo más interesante es lo que no dice. Por ejemplo, cómo enfocar el análisis de los distintos “peor caso” posibles. ¿Hasta dónde nos puede llegar a hacer daño el clima; sea por causas naturales, antropogénicas, o por una malhadada conjugación de ambas? ¿En qué tipo de plazos se pueden esperar escenarios más o menos apocalípticos? Obviamente, una entrada a pico en la siguiente glaciación debería ser uno de los principales temas de estudio de una ciencia del clima digna de ese nombre. Es algo que sabemos que pasa, y que -al menos a primera vista- tiene pinta de estar en capilla. Y un termagedón por calentamiento antropogénico parece digno de estudio. Puede que no llegues a nada, o a concluir que no es posible, pero habrás aprendido cosas por el camino.

Así plantea Curry lo de estos artículos alarmistas extremos. ¿Por qué no lo estudiamos?

Basada en todo lo que he visto, es difícil concluir que un cambio climático antropogénico es un problema de “ruina” en la escala temporal del siglo XXI. Pero el cambio climático es interesante e importante, independientemente de si la humanidad es el factor dominante o no.

Para progresar en esto necesitamos entender mejor los bandazos y cambios abruptos en el clima.

Buena diferencia, porque eso es justamente lo que no necesita la “ciencia del clima” digamos “no-negacionista” (los alarmistas). Lo que sí les interesa lo deja muy muy claro Mickey Mann.

Algunos parecen creer que la gente necesita ser impactada y asustada para conseguir que se impliquen con el cambo climático. Pero la investigación muestra que las emociones más motivadoras son la preocupación, el interés y la esperanza.

Acojonante. ¿Esto qué es? ¿Un científico … o un psicólogo, un político, y un fanático al mismo tiempo? Acaba de describir las herramientas de la demagogia. Sólo le falta la ira, que aunque no propone en público sí se dedica a provocar con todo el tesón.

Y ojo, que esta gente tiene muchísima costumbre de llamar la atención y presionar a los periodistas, tratando de dirigir la orquesta.

Ahora están apareciendo en la prensa respetable narrativas de terror, aunque de una variedad más sutil y equilibrada, escritas por periodistas por lo demás capaces y razonables.

No te salgas del redil, que te meto en la lista negra de The Team y no vuelves a tener una entrevista ni a jamarte un colín.

Curry sí tiene un enfoque científico:

Para entender el riesgo del cambio climático y decidir “si” y “qué” acción, necesitamos aceptar que no sabemos cómo va a ser el clima del siglo XXI (Incertidumbre Profunda, muchachos). Cuatro posibilidades:

  1. Es posible que el cambio antropogénico sea engullido por una variabilidad natural mucho mayor.
  2. Es posible / verosímil que la sensibilidad del clima esté en la parte baja del margen del IPCC (1-1,5ºC), con un ligero deslizamiento de calentamiento antropogénico sobreimpuesto en una variabilidad natural mucho mayor.
  3. Es posible / verosímil que las proyecciones del ICCP sean realmente correctas (acertadas por las razones equivocadas; hay demasiado desastre en los modelos para que tengan credibilidad, IMO)
  4. Es posible que el CGA y la variabilidad natural puedan conspirar para causar resultados catastróficos.

No podemos poner probabilidades a estos posibles escenarios, las incertidumbres son demasiado profundas. Podemos especular sobre las posibilidades relativas, pero no lo sabemos y habrá un amplio desacuerdo.  A pesar del IPCC negociado, yo no considero ni una gota más probable #3 que 2#. Hay algunos que consideran #1 lo más probable. Aparte de grupos de activismo dando bombo a la alarma, no ha habido mucha atención seria a #4.

Yo creo que es obvio que no les interesa. Algunos alarmistas sostienen que la incertidumbre es mayor motivo de precaución. Taleb se sube a ese carro. Pero olvidan que la incertidumbre circula lo mismo hacia el futuro que hacia el pasado, e incertidumbre en el pasado implica incertidumbre en la atribución del calentamiento a las emisiones de gases invernadero. Por eso los Mickey Mann, que son fanáticos pero no son tontos, no quieren saber nada de incertidumbre en los modelos, si esa incertidumbre puede venir por el lado de la variabilidad natural. Porque se iría a tomar por flai la historia de que estamos seguros al 95% de que la mayor parte del calentamiento observado desde mitad del siglo XX se debe a las emisiones de CO2 (IPCC).

Por eso estamos ante un cuento. Una virguería perfectamente montada y encadenada para conducir a una acción predeterminada. Y todo lo que no encaje en la narrativa queda automáticamente descartado. ¡Incluso el alarmismo extremo! Bueno, ahora; cuando Obama era distinto. Pero siempre es política. Tiene que ver con impulsar acción, no con adquirir conocimiento.

Muy recomendable el artículo de Curry:

Fuentes

Judith Cury:

New York Times:

Washington Post (el falso Premio Nobel Michael E Mann):

Hay un ejercicio que se enseña muy poco, y se practica casi nada. Pero es la base de la racionalidad. Trasladar tu esquema favorito del momento a otras circunstancias comparables, para ver si tiene una validez general o es un capricho para un caso. Pongamos un ejemplo. El cuento del clima lo tiene todo.

Los alarmistas se hartan de decir que se trata de leyes físicas elementales, conocidas desde el siglo XIX. Y es verdad, nadie lo niega. Arrhenius planteó correctamente el efecto de calentamiento del CO2 en la atmósfera en 1894. Su fórmula y su idea se sigue usando, aunque no el factor multiplicador (la cantidad precisa que calienta el CO2). Pero ya desde entonces prácticamente ningún científico dudaba del asunto. Un consenso como el de ahora. En ese sentido la circunstancia es la misma; se sabe que el CO2 calienta; no se sabe cuánto.

Arrhenius pensaba que la temperatura del aire aumentaría unos 5 ó 6 grados por doblar la cantidad de CO2. En 1938, Callendar hizo unas mediciones y cálculos mucho más finos, y llegó a la conclusión de que la temperatura aumentaría en unos 1,7ºC en la misma circunstancia de doblar el CO2. Y pensaba que era un efecto muy bueno, y que hacíamos muy bien tirando CO2 al aire. Porque las plantas (y la vida entera) lo agradecen; y porque un poco más de calor es mejor que un poco más de frío. Siempre hay el mosqueo de la glaciación pendiente, o de otra Pequeña Edad de Hielo como la que hubo entre (más o menos) 1600 y 1850.

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Támesis, hacia los años citados de Arrhenius.

¿Sorprendido? ¡La discusión no ha cambiado nada en cien años! Los alarmistas piensan que es posible la cifra de Arrhenius (aunque no la más probable), y los llamados “negacionistas” creen que la cifra de Callendar era la razonablemente correcta.

Hagamos la operación propuesta; el ejercicio racional saludable. Imaginemos que el kindergarten posmoderno imperara en la época de Arrhenius tal como lo hace hoy. ¿Qué ocurriría? Habría un consenso en que el CO2 calienta, y un disenso sobre cuánto calienta. ¡Como hoy! Y la eterna infancia diría que el principio de precaución obliga a dejar de emitir CO2 urgentemente. Calentamiento es pecado, como todo el mundo puede comprender.

La relación entre el CO2 y la temperatura es muy debatible, pero su relación con la riqueza no lo es en absoluto. Y no por esta correlación que se muestra, sino porque entendemos el efecto de la disponibilidad y el precio de la energía en la riqueza.

gdp-co2-arrhenius

Si en la época entre Arrhenius y Callendar hubiera habido una mentalidad de kindergarten posmoderno, hubieran montado un IPCC y un cuento aterrador, pretendiendo cortar las emisiones de CO2 lo más rápidamente posible. Podrían decir exactamente las mismas cosas que dicen ahora.

  • ¡Nunca ha habido tanto CO2 durante la existencia de la humanidad!
  • ¡Tiene un crecimiento absolutamente sin precedentes!
  • ¡El calentamiento es inevitable, y así lo dice el formidable consenso científico que tenemos!
  • ¡El nivel del mar va a subir!
  • ¡Es necesario dejar de emitir CO2 de inmediato!
  • ¡Llega el fin del mundo!

Todo eso se podía pensar con tanta propiedad entonces como ahora. La diferencia es que ahora hay más kindergarten, y  por tanto menos gente que se atreva a soltar una carcajada.

Si hubieran tenido éxito -y es muy dudoso que incluso ahora lo vayan a tener- hubiera ocurrido lo de este gráfico. Imaginemos que hubieran empezado la campaña cuando Arrhenius, y lograran cortar las emisiones cuando Callendar.

gdp-co2-arrhenius-2

¿Qué le hubiera pasado a la riqueza per capita (la línea azul)? Pues que hoy, en vez de una riqueza de siete mil, tendríamos una pobreza de dos mil. Y nos hubiéramos ahorrado medio o tres cuartos de grado — y en el caso de que el calentamiento sea todo por el CO2, y nada por causas naturales. Pero lo de ahorrase esas décimas de grado es una idea absurda. Porque el clima es mejor hoy, con un poquito más de calor, y porque el CO2 está haciendo mucho bien. El que no se haya enterado, clic en la imagen.

reverdecimiento-del-planeta-2.png

No; no sería empobrecerse para evitar algo malo, sino para evitar algo bueno. El colmo.

¿Y el nivel del mar? Sí, ha subido. A una tasa como la actual, desde entonces. ¿Cuántos se han ahogado? ¿Cuántas islas han desparecido?

callendar-nivel-del-mar

islas-pacifico-desaparecen-absoluto

(Clic en el gráfico para fuentes, etc.)

Nota obvia. Un kindergarten igual que el de ahora, en 1890 hubiera asegurado que todo cambio producido por el hombre pecador en la naturaleza ha de ser necesariamente malo. Y seguro que hoy hay menos rinocerontes. Pero tú, querido alarmista, ¿quieres cambiarte por la España de 1890 para que haya más rinocerontes? No contestes, es una pregunta retórica. Porque lo de tres veces más pobre es una media global. En el caso de España u otros países europeos debe andar cerca de diez veces más pobre.

Cierto; aunque los casos son comparables en sus parámetros generales, nadie puede saber que lo que ocurrió en el pasado se vaya a repetir en el futuro. Ni de forma igual, ni siquiera parecida. Pero la comparación sí nos muestra perfectamente que las niñerías tienen consecuencias, y precio. Y si nos ponemos a largar principios de precaución a discreción, espero que valga tanto la precaución por los humanos como la precaución por los osos polares. A los que por otra parte les va de cine.