La última vuelta de tuerca, desde Alemania. Nada raro (y esto es un delito de odio).

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Una lógica teutónica (ojo, “delito de odio”) aplastante. Parece que hay un incremento de comentarios racistas y anti-inmigración desde 2015, después de la llegada de más de un millón de inmigrantes, predominantemente desde países musulmanes. O sea, de inmigrantes predominantemente musulmanes — por expresarlo en la forma de antes de las leyes de los delitos de odio. Y Heiko Maas, ministro alemán de Justicia, alega que se trata de que las leyes en curso para fuera de internet se cumplan también en internet.

El pequeño detalle de que las leyes alemanas no nos afectan a los que vivimos fuera del Merkelgarten queda más allá del alcance de la lógica teutónica (delito de odio). Y también el detalle no menos secundario de que las leyes las aplican los jueces, pero la censura teutónica va a cargo de las denuncias snowflake y de la reacción obligadamante inmediata de un becario de Twitter.

La ley, que entrará en vigor en octubre, requiere a compañías como Facebook, Twitter y Google a eliminar todo contenido que sea ilegal en Alemania -como símbolos nazis y negacionismo del holocausto- dentro de las 24 de que se les haya señalado.

La ley permite hasta siete días para decidir sobre el contenido que que ha sido denunciado como ofensivo, pero que puede no ser claramente difamatorio o incitador de violencia.

Agarra esta mosca por el rabo, y ponte en el lugar de Twitter y su becario. Ni siquiera aunque fuera un eminente abogado internacional podría saber qué es ilegal en algún país del mundo. Y mucho menos distinguir qué no es claramente difamatorio, ni incitador de la violencia, pero que aun así puede no parecerle bien al Merkelgarten – tú ya me entiendes. Solución becario: si me suena remotamente mal, borrar.

¿Y qué es lo que le suena mal al becario? A huevo: lo que la moribunda prensa de papel dice que está mal. O sea, lo que digan Hillary Clinton o Bernie Sanders que está mal. O sea, Trump y sus deplorables. Merkel quiere erigir internet en un safe space kindergarten de escala universal.

Nota: su fuera al revés (imponer a Trump y silenciar a Hillary) sería lo mismo. Pero hoy es como es.

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Sigue explicando Seiko Maas:

Con esta ley ponemos fin a la ley de la jungla verbal en internet, y protejemos la libertad de expresión de todos.

No, querido lógica teutónica (delito de odio); con esta ley protejes la capacidad de eliminar la liberad de expresión a los que no te gustan. Libertad de expresión no es que no se diga lo que no quieres; sino, precisamente, que se diga lo que no quieres.

Estamos protegiendo que cualquiera pueda expresar su opinión libremente, sin ser insultado ni amenazado.

Y yo te llamo tontolculo por lo que acabas de decir (¿delito de odio?). Porque tu maldita ley no habla de insultos ni de amenazas, para los que ya hay otras leyes, sino de algo muy distinto. Silenciar la opinión que te parezca “de odio”. Por ejemplo, los que critiquen la política migratoria de tu jefa. O los que critiquen el islam, como los que en su día criticaron el cristianismo y crearon la Europa civilizada que conocemos hoy. Y que pronto dejaremos de conocer.

Esto no es una limitación, sino un pre-requisito para la libertad de opinión.

Tontolculo, no; lo siguente (delito de odio superlativo). Cree que cambiando la palabra cambia la cosa.

En realidad habría una solución. Pero Tontolculo (delito de odio reincidente) no la quiere, y por eso no la propone. Pedir a las redes sociales que dejen claro a la entrada si funcionan en modo kindergarten (safe space) o en modo adulto (la gente dice cosas que no te gustan). Y que empresa y cada usuario elijan su sitio. O que pongan dos secciones; como lo vean mejor. Pero se puede apostar con total seguridad que una propuesta en esa línea sería rechazada sin siquiera contemplarla. Porque estamos hablando de imponer una moral. La moral kindergarten en concreto.

Nota: Marod, no seas vago. Esta es como para ti.

Fuente, New York Times: