Marod

Estimadísimo Anónimo Jerónimo.

Lo cierto es que tu misiva me ha conmovido hasta el punto de sentirme concernido a salir de mi retiro temporal. Eso sí, he de confesar que al leer los comentarios de los lectores, sentí cierta punzada en el orgullo al ver tantas y tan justas alabanzas a tu magnífico estilo.

Antes de comentar tu texto, me gustaría que reconsideraras tu drástica decisión de no participar más en este sitio. Confío en que no sea por un prejuicio. O mejor dicho, por la aplicación de un pensamiento colectivo en un sitio donde se trata de evitar precisamente eso.

marod-a-jeronimo

Me explico. Verás. Como seguramente ya sabes, los humanos tenemos la bendita habilidad de simplicar el complejo mundo que nos rodea. Lo hacemos mediante mitos. Etiquetas. Cajitas. Como quieras llamarlo.

Toros sí: Facha. Toros no: Rojo. Aborto sí: rojo. Aborto no: Facha. Es fabuloso. Con tres frases y cuatro símbolos somos capaces de saber si podemos cooperar con otro humano que no hemos visto en la vida.

Así por ejemplo, podemos etiquetar a Plaza como “facha” (con perdón) o “liberal” o “neoliberal”, o “negacionista”, etc (La etiqueta es lo de menos, podemos poner desde las más complacientes a las más ofensivas).

¿Le conocemos? No. Pero sin embargo, con leer un sólo texto ya sabemos en qué cosas podemos cooperar y en qué cosas no.

Podemos cooperar por el bien de la nación (ambos somos de la misma nacionalidad), Podemos cooperar en intercambios comerciales (ambos utilizamos la misma moneda) y NO podemos cooperar en una campaña de concienciación de la cosa del clima. ¡En 5 minutos y sin conocimiento previo de ninguna clase!. No me digas que no es acojonante.
Bueno, quizá no resulte tan acojonante. Yo es que soy un flipado de estas cosas. Pero bueno, al menos, debemos reconocer que es funcional (que funciona, me refiero). En el plano colectivo, si no utilizásemos estas etiquetas y esta forma de procesar la información (pensar) ni de coña sería posible la cooperación a gran escala.

Pero el tema, y por eso te ruego que reconsideres tu postura, es que este esquema no es para nada necesario en el plano individual. Puedes tomarte tu tiempo y analizar y debatir y rebatir todas las cosas que dice el otro.

Y eso es lo que se pretende aquí. Que nos despojemos de los ropajes y empecemos a pensar como individuos, no como grupo.

Ya, ya sé que Plaza utiliza mucho la etiquetas (Kindergarten, Alicia, etc). Pero es que su labor requiere cierta simplificación. Si no esto sería interminable. Nosotros no necesitamos simplificar. Y, en todo caso, las etiquetas están para ser usadas cuando lo necesitamos.

No hay contradicción en discutir (e incluso en dar parcialmente la razón) aquí y luego volver a la trinchera intelectual cuando pasamos al plano colectivo. Simplemente son ejercicios diferentes: pensar como individuo, pensar como grupo.

Piénsalo, es divertido. Es verdad que te llevas algún soplamocos, pero también los das. Anímate.

Hay un párrafo tuyo que ha causado la hilaridad entre alguno de los lectores. Por dogmático, dicen.

“Pero lo cierto es que no dejamos de ser un bicho que se ha salido de su papel, que se ha puesto a hacer trampas (en un contexto evolutivo) y que ha alterado profundamente el equilibrio con una intensidad sobrecogedora. Lo cierto es que la vida no acepta demasiado bien esos cambios de equilibrio, y que si los acepta lo hace a regañadientes, y con tiempo y esfuerzo. Lo cierto es que nos iremos a tomar viento (por no utilizar una expresión más adecuada) y que al final, el que ria el último será el que no entendió el chiste. A buen seguro que al menos se aprenderá algo de todo esto, si es que queda alguien para contarlo, pero al fin y al cabo la evolución no es más que esto ¿no? ensayo y error.”

El párrafo es brillante. Conmovedor. Y no es tan dogmático, ni tan alejado de la realidad.
Me refiero, es innegable que homo sapiens ha alterado profundamente el ecosistema. De una forma inalcanzable para cualquier otro bicho.

Eso no es afirmar que el hombre está fuera del ecosistema, al contrario. Está dentro, pero ha adquirido una capacidad del alteración del entorno tan desproporcionada que le pone en una condición especial. Desde la revolución agrícola hemos cambiado la faz de la Tierra de una forma especialmente intensa.

Y no cabe duda, que tenemos la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de los cambios que introducimos. No sólo la capacidad diría yo, sino el deber de hacerlo.
Homo sapiens ha alterado especies, domesticado plantas, quemado superficies de bosque, cambiado el uso de la tierra para cultivo, ha exterminado (muy probablemente) la megafauna americana, ha exterminado al resto de especies de homínidos que convivieron con él en sus primeras etapas, y va camino de alterar su genética, el clima global y vaya usted a saber cuantas cosas más.

Esto nos debe hacer reflexionar como especie acerca de las consecuencias que tienen todas estas alteraciones. Y paliar, en la medida de lo posible, todas aquellas que preveamos negativas (para nosotros y para el resto del ecosistema).

No, no porque la vida no acepte estos cambios de equilibrio. La Vida, así en mayúsculas, no existe. Es un mito. Llámalo Gaia, Madre Tierra, Pachamama. Vida, Madre Naturaleza. Da igual.

La Vida no es consciente. Es un conjunto de procesos inconscientes que no tienen opinión, ni voluntad, ni disposición sobre los cambios.

El planeta no decide (ni opina, ni puede hacer nada al respecto) sobre su grado de contaminación, población, temperatura, composición de la atmósfera, etc.
Homo Sapiens ha introducido todos estos cambios brutales en “La Vida” y la consecuencia “terrible” es que ha pasado de ser un mono imberbe asustado de la sabana africana, a colonizar todo el planeta y superar los seis mil millones de individuos. Como “castigo” es realmente extraño, siempre que midamos el éxito por un criterio numérico, claro.

A lo que me refiero es a que la consecuencia (el éxito o fracaso de una determinada conducta) no tiene que ver con la catadura moral que nos suscite la conducta humana, sino con su eficacia. No a que a “La Vida” le parezca o acepte mejor o peor los cambios, sino a que esos cambios ayuden o no a la proliferación de la especie.

Homo Sapiens ha matado a Dios. Ya no le hace falta. Ya no hay que rezar ni que sacrificar corderos a Dios para que mejore nuestras cosechas. La ciencia ha dado esas respuestas. Dios ya no es necesario. Si la ciencia pretende suplantar a Dios, dejará de ser ciencia.
Retomo la premisa inicial. Homo sapiens tiene no solo la capacidad, sino el deber de reflexionar sobre su incidencia en el medioambiente. Pero por una cuestión moral.
Sí. Moral. Porque tenemos moral. Y eso, que son juicios morales, no deben ser atendidos, ni resueltos por la ciencia.

Esos deben ser atendidos y resueltos por la Política o por la Religión, nunca por la ciencia.

Dices que la ciencia está desprestigiada por demasiada especialización y tecnificación que resulta ajena al ciudadano. No. La ciencia (en realidad, no la ciencia, sino la política) se desprestigia en el momento que suplanta a la política. Y pasa de emitir juicios de ser a juicios de deber ser. Nadie, en su sano juicio, duda de un neurocirujano cuando le dice que le va a trempar el craneo y quemarle un tumor. Y que me aspen si entiendo dos palabras de su puñetera de jerga.

Ahora, dudaré del primer neurocirujano que me diga que mi tumor ha sido generado por mi adicción a ver pornografía, a apostar en las carreras o que es un castigo divino por mi inagotable avaricia de querer producir más y más barato.

En definitiva, tu texto tiene un buen enfoque y un mal planteamiento. No es una cuestión de no hacer enfadar al Planeta, ni siquiera de agotamiento de recursos (pudiera, pero no es el caso de momento). Es una cuestión moral. De qué es lo correcto y qué no lo es. Pero a esas preguntas o inquietudes NO DEBE contestar jamás la ciencia. Ni siquiera debemos mezclarla (contaminarla) ni de una forma tangencial.

Esas preguntas deben ser contestadas en la política, en la ideología, en la religión. Pero no lo llaméis ciencia, por favor.

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NOTA: Políticamente, creo que hay que cambiar el modelo productivo e ir sustituyendo lo más rápido posible el uso de combustibles fósiles (lo digo para que veas que no estoy de acuerdo con Plaza…aunque en esto del clima me temo que tenga razón)

Nota (pm). Es una respuesta de Marod a esta entrada de Jerónimo:

La entrada de la sexta extinción cabrea a un Jerónimo

Originalmente estaba colgado como comentario ahí:

16 comentarios to “Marod a Jerónimo (el ecolo alarmista anónimo)”

  1. csc Says:

    Cuanto echábamos de menos a “nuestro” Marod, en muchas cosas el rey de las ideas “kindergarten”, pero siempre con mucho sentido y fundamento. Te hará reir, llorar, te meterá un “ladrillazo” (largo panegírico rebuscado lleno de sofismas), pero desde luego que no deja indiferente y como casi siempre brillante en su exposición.

    Para no extenderme más, y como soy de los que se parten de risa con esos párrafos alegóricos a la PachaMama y la Verde Madre Gaia…. una preguntita solamente, porque necesito la precisión, ¿Cuál es el homo sapiens ese malote, malote que extermina especies? ¿El pre-industrial o el post-industrial? Porque para los Jeronim@s es muy diferente uno del otro…

    El gran error de Jeronim@ es aceptar el principio de precaución como dogma de fé y junto a ello el conservacionismo inmóvil como “óptimo”…

    1. Marod Says:

      Gracias csc, últimamente estoy un poco azacanado con asuntos personales que no vienen al caso.

      El homo sapiens es, obviamente, el pre-industrial. Quiero decir, ahora somos mucho más conscientes de nuestros impactos.

      Al pre-industrial se le perdona. En la cuestión moral, el preindustrial era como un niño pequeño comparado con un adulto.
      Lo que señala nuestro anónimo es precisamente eso. La cuestión moral que hay de fondo en esta y otras discusiones.

      Es una cuestión de exigibilidad. No le podemos exigir a un cazador-recolector que valore sus impactos en la megafauna americana, porque no tiene conciencia ni conocimiento sobre ellos. ¿A nosotros? pues hombre, algo más de conocimiento tenemos, ¿no?

      El error, considero, es tratar de elevar eso a una discusión científica, y rasgarse las vestiduras porque “la gente” ya no cree en la ciencia.
      Es que la discusión moral nunca ha sido científica, copón.

      La ciencia (y andan en ello, creo) puede decirnos cuanto calentamiento hay, cuánto calienta el CO2, cuánto hemos vertido, qué efectos tiene el calentamiento, y millones de datos más sobre las causas y los efectos. Con su método, obviamente.

      ¿Es bueno o malo que el planeta se caliente, que el clima cambie, que se extingan los corales, las ballenas, o la madrequemeparió? Eso no es ciencia. Eso es moral.

      Fíjate cómo se reduce la discusión científica. Plaza se ha hartado de decir que SÍ hay calentamiento, que SÍ el CO2 calienta, que SÍ homo sapiens ha metido carbono por un tubo en la atmósfera. Dónde está la discusión científica? En si mucho o poco, en si los modelos son válidos o son una mierda. Y poco más.

      El calentamiento (cambio) del clima es bueno o malo? Es bueno para los árboles? Para los humanos? Para el coral? Para los humanos ricos? Para los humanos pobres? Para los paises del primer mundo? Para los del tercero?
      Es más importante que el coral sobreviva o que los Chinos sigan teniendo energía barata y puedan producir y consumir? Es más importante evitar que Florida se inunde o mantener energía barata para los países en vías de desarrollo? Es más importante que el Big Oil siga moviendo dinero, empleos e inversión o que el hielo ártico desaparezca en verano?

      Todo eso, no es ciencia. Es política. Es moral.

      Es una estrategia (la de confundir moral y ciencia) muy potente a primera vista…pero sale por la culata. Cuando discutes sobre cuestiones morales, puedes ser físico nuclear, pero estás ejerciendo de cura o de diputado…. y se nota.
      Es mucho más fácil y más rentable discutirlo en un plano moral. Quita la ciencia del medio, coño. Mételos al laboratorio y dejemos a los curas y a los políticos que dicten lo que está bien y lo que está mal… y que cada cual crea a quien le dé la gana.

      1. plazaeme Says:

        Tienes razón, Marod, pero hay un problema con esto:

        Mételos al laboratorio y dejemos a los curas y a los políticos que dicten lo que está bien y lo que está mal… y que cada cual crea a quien le dé la gana.

        Del laboratorio sale información, que se usa en los otros planos, y que puede ser:

        – Cierta, contrastada.
        – Especulativa.
        – Engañosa (por ejemplo con una falsa seguridad).
        – Falsa.

        Y sabemos que del laboratorio sale información falsa, con enorme consenso, que se toma por verdadera.

        En resumen. Los planos de fuera de laboratorio, que toman las decisiones, necesitan digerir correctamente la info que sale del laboratorio. No equivocarse con eso. Vaya, para que la decisión sea correcta, o no demasiado locura.

      2. Marod Says:

        Querido Plaza, la información nunca va a ser perfecta. Y siempre, pero siempre siempre, ha habido injerencias entre la ciencia y la política y la religión. Se tocan, se invaden, se confunden, se instrumentalizan… eso es inevitable.

        Del laboratorio siempre ha salido información falsa (a veces por error, a veces por engaño)…normalmente se arregla sólo. O funciona, o no funciona. Eso no tiene mucha vuelta de hoja…. ¿Cómo era aquello de Lincoln? Puedes engañar a uno mucho tiempo, a muchos poco tiempo, pero no puedes engañar a muchos mucho tiempo 😉

      3. csc Says:

        Aquí es donde tenemos el principal problema porque

        “¿Es bueno o malo que el planeta se caliente, que el clima cambie, que se extingan los corales, las ballenas, o la madrequemeparió? Eso no es ciencia. Eso es moral.”

        Aquí mezclamos unas cuantas cosas bastante diferentes entre sí, y sobre las que para poder hacer el juicio moral se necesitan datos…. (ahí es donde puede entrar la ciencia) además hay que evaluar nuestro “poderío”…. por ahí es por donde digo que esto parece el dogma de la santísima trinidad.

        Hay cosas como el cambio climático que no es que sean buenas o malas, sino que simplemente existen ya que un sistema caótico jamás está en equilibrio, en cuanto a la extinción de los corales hay mucho para hablar sobre si es o no real (hay enlaces en la plaza) y si es o no por el cambio climático, las ballenas es otra cosa y ahí está más claro que la pesca indiscriminada no es lo mejor, y la madrequemeparió pues depende.

        Ese es uno de los grandes problemas de los Jeronim@s que disfrutamos a diario, que no hablan de cosas concretas y que les encanta crear falsas causalidades y deducir problemas imaginarios a partir de problemas reales.

        El mayor ejemplo es confundir las emisiones de CO2 con la contaminación. … y en muchos casos no de forma altruista, sino para vivir de la subvención.

      4. plazaeme Says:

        Del laboratorio siempre ha salido información falsa (a veces por error, a veces por engaño)

        Lo inteligente parece desarrollar la capacidad para juzgar ese dilema, y situarse en la medida de lo posible. Y bastante capacidad ya tenemos (Popper); lo que no tenemos son ganas.

      5. Marod Says:

        “Aquí mezclamos unas cuantas cosas bastante diferentes entre sí, y sobre las que para poder hacer el juicio moral se necesitan datos…. (ahí es donde puede entrar la ciencia) además hay que evaluar nuestro “poderío”…. por ahí es por donde digo que esto parece el dogma de la santísima trinidad.”

        Es lo que ya dijo Plaza. Es que la moral es previa a la ciencia. No podemos esperar a tener la certeza de un conocimiento para hacernos un esquema moral. No necesitamos datos para hacer un juicio moral.
        Los datos los necesitamos para tomar decisiones (más acertadas si están más acordes con la realidad, menos acertadas si están más desacordes con la realidad)

        Pero la toma de decisiones, nunca se ha realizado en base a datos “puros”. Siempre hay injerencia. Grupos de poder. Las decisiones no se toman en consonancia con los datos, sino de quien ostenta el poder.

        A Trump los datos le van a importar un carajo para tomar sus decisiones, lo mismo que a Obama. Obviamente no hacemos aquello que sabemos seguro que no va a funcionar (ponerle alas de papel a un avión), pero sobre el resto…. pesan más las influencias e interacciones entre los distintos grupos de poder (que responden a sus intereses particulares) que a los “putos datos”

        En fin, sois muy quisquillosos con esto del clima. En ningún otro ámbito se toman decisiones basadas en “datos puros” y la cosa sigue funcionando… Si el clima cambia mucho o poco, y si esto se va a convertir en el apocalípsis o no casi es lo de menos.
        La decisión es eminentemente moral (política), la ciencia solo vale como herramienta (para los unos y para los otros)… y te aseguro que nadie va a esperar a que los modelos sean infalibles para tomar una decisión sobre el modelo energético… no avanzaríamos.

    2. Marod Says:

      “El gran error de Jeronim@ es aceptar el principio de precaución como dogma de fé y junto a ello el conservacionismo inmóvil como “óptimo””

      No creo que sea tanto un error. O más bien el error es pretender que eso sea Ciencia.

      Los dogmas son necesarios. Es una palabra peyorativa (sobretodo para los ingenieros 🙂 ) pero sin dogmas, no habría ingenieros, ni físicos, ni matemáticos, ni sociedad.

      El principio de precaución es un axioma moral. Es dar un valor a un bien (medioambiente, animales, océanos, osos polares, libertad, seguridad, lo que quieras) por encima de un riesgo potencial (más real o menos real).
      Eso es un ejercicio moral. El principio de precaución no vale para nada cuando se trata de decidir sobre la existencia de un mosquito de un pantano de León. Porque la vida de un mosquito nos importa una mierda a todos.
      La existencia de los osos polares como especie sí nos importa (a unos cuantos, por lo menos) tanto como para plantearnos si alguna de nuestras actividades está poniendo en riesgo ese bien.
      Otra cosa, es que los Osos estén amenazados o no. Que esa amenaza sea real, imaginada, potencial, fundada o infundada.
      Casi que es lo de menos, de verdad. El ejercicio más importante es determinar si la existencia del oso polar es tan importante como para detener la construcción de un oleoducto, o tan importante como para reducir la disponibilidad de energía mundial. Eso no es ciencia, ni tiene nada que ver con ella.

      Sí, es cierto que es un fastidio que por culpa de “grinpis” nos gastemos una ingente cantidad de pasta en proteger osos que no hacía puñetera falta proteger. ¿Y qué? Es imposible garantizar que cada euro de gasto sea útil. Es más, seguramente la mayoría de euros que nos gastamos (en los sectores públicos) son perfectamente inútiles. Inútiles en el corto plazo, y muy útiles a largo plazo (aprendemos cosas)

      Tampoco nos planteamos mucho para qué coño vale gastar dinero en toros, estatuas, iglesias, o desfiles militares… No sé porque esta obsesión con lo del clima. Entre tanto “ruido” algo vamos aprendiendo.

      1. plazaeme Says:

        El principio de precaución es un axioma moral. Es dar un valor a un bien (medioambiente, animales, océanos, osos polares, libertad, seguridad, lo que quieras) por encima de un riesgo potencial (más real o menos real).

        Dos problemas.

        1. Puede que tengamos cierta confusión entre moral y ética. O como se llamen, pero me refiero a la habitual confusión entre un código de conducta / opinión de un grupo o sociedad, y las convicciones personales profundas sobre lo bueno y lo malo. Ambos suelen ser “axiomas”, pero operan de forma muy distinta. Y el “principio de precaución” no es un axioma, ni moral, ni ético — por sí mismo. Puede serlo de algunos grupos y de algunos fulanos, pero no más.

        2. El principio de precaución es, no un axioma, sino una imbecilidad moral. Porque funciona con estas asunciones:

        – Cualquier mal imaginable es posible. (Falso)

        – Como cualquier mal imaginable puede imaginarse como infinitamente malo, no hay límites al precio para evitarlo. (Falso)

        Y el resultado es:

        – Como todo sistema complejo es suficientemente desconocido como para poder imaginar -literalmente- cualquier cosa, (casi) nunca se puede hacer ningún cambio porque (casi todos) los sistemas en los que operamos son complejos y por tanto podemos imaginar males infinitos para cada cambio.

        Ejemplo de uso del sistema de precaución:

        – No empecemos a usar piedras como herramienta de caza y manipulación, porque es fácil imaginar una crisis sistémica derivada de tal cambio y el “principio de precaución” recomienda abstenerse.

        Y a partir de ahí ya puedes hacer todos los añadidos que quieras. Lanzas; arcos y flechas; agricultura; doma de animales; construcción (arquitectura); filosofía; derecho; ciencia; máquina de vapor; electricidad; cohetes; computadoras; internet; y lo que te rondaré.

        Resumiendo: El “principo de precaución” se puede rebautizar como el “principio del chimpancé”. Así se entiende mucho mejor.

  2. plazaeme Says:

    Metes muchas ideas y muy interesantes, Marod. Costumbre de la casa. Pero te estás deskindergarizando de una forma preocupante. 😉

    Voy a tratar de generalizar, señalando tres puntos que tal vez sean el mismo asunto.

    tu drástica decisión de no participar más en este sitio

    Yo creo que eso es un error. Jerónimo dice que va a entrar una vez. Esto es, que se trata de hablar y no escuchar. Yo no veo motivos para no creerle. Se trata de moral y eso es lo que hace la moral. No discutir.

    Y eso es lo que se pretende aquí. Que nos despojemos de los ropajes y empecemos a pensar como individuos, no como grupo.

    Eso será para ti, pero no tiene que ser así para Jerónimo. Es más; no es. La moral es, precisamente, un código de grupo. Lo que lo define. Y de pensar suele tener muy poco. (Los grupos no piensan; embisten).

    Sí. Moral. Porque tenemos moral. Y eso, que son juicios morales, no deben ser atendidos, ni resueltos por la ciencia. / Esas preguntas deben ser contestadas en la política, en la ideología, en la religión. Pero no lo llaméis ciencia, por favor.

    Estos creen exactamente lo contrario; que la ciencia resuelve la moral. Es mentira, claro. La moral esta siempre antes que la ciencia (y que el conocimiento). Pero es un truco muy bueno, a pesar de ser grotesco. Toda moral es relativa, y ninguna vale más que otra. Pero si sacamos lo que “deber ser” / se “debe opinar” de la ciencia, que es “la verdad” para ellos, crean una super-moral que sí es real y no arbitraria, porque es objetiva y basada en la evidencia. Y ya sólo hace falta que “la ciencia” diga lo que ya decía su moral en primer lugar. Y eso es lo que hace “la ciencia”, exactamente.

    Y eso es lo que ves. ¿Que tienes una moral “capitalista”? En seguida “la ciencia” te dirá que todo se basa en la supervivencia del más apto, y te dará el racismo y la eugenesia. ¿Que tienes pocos hijos porque ya no se mueren y la moral va por una gran inversión sentimental en los pocos que tienes? De inmediato te dirá “la ciencia” que el futuro bienestar y eficacia del puto niño consiste en su auto-estima durante el desrrollo. Y tendrás un estallido colosal de kindergarten. ¿Que la moral se hace socialista y anticapitalista? Ya verás tú lo poco que tarda “la ciencia” en decir que el quid está en la biodiversidad y la sostenibilidad. Y llega hasta donde quieras. ¿Que la moral se hacer franciscana-vegetariana? Ningún problema; “la ciencia” te puede decir sin ningún rubor y con total seguridad que casi todos los problemas de la salud vienen de comer grasas animales.

    ¿No le llaméis ciencia? Bueno, depende. Depende de que consigas definir (y pensar) “ciencia” de una forma que no pueda cometer tales atropellos. Y yo creo que sólo lo consiguió Popper. Pero al kindergarten no le interesa esa operación, sino la estrictamente contraria.

    Ahora, como de “la ciencia” han hecho moral, tenemos una idea bastante extravagante de la misma. Como de una especie de pensamiento puro que se produce dentro de unos cerebros especialmente inmaculados, que van descubriendo “la verdad” de una forma relativamente independiente del mundo. La realidad bastante al revés. El mundo va delante, y no ocurrió la revolución industrial porque se descubrieran las leyes de la termodinámica, sino lo contrario.

    Quiero decir que lo de Jerónimo no es precisamente nuevo. Es mentira, sí. Pero es como funciona el mundo … en la medida en que los jodechinchos se lo permitimos. Los Jerónimos tienen sus morales cambiantes que usan para sus guerras de poder, y ahora se apoyan para ello en “la ciencia”. Y los escépticos los intentamos mantener a raya, con un éxito muy variable. Popper nunca gana, pero siempre está por ahí detrás dando la lata. E la nave va.

    Cuando funciona, la nave no descarrila.

    1. Marod Says:

      Si da igual como lo llames. Siempre que sea un juicio de valor ético, como si lo quieres llamar palabra de Dios… es discutible y será discutido antes o después.

      El ejercicio es discernir entre ciencia (lo que nadie discute o sólo en ámbitos académicos) y moral/política/religión.

      La ciencia no es capaz, ni nunca lo será, de darle Sentido al mundo. De decir que está bien, mal, qué se debe hacer y qué no, qué es lo correcto y lo incorrecto.

      Antes de la revolución científica y tecnológica el “cierre” de todas las melonadas morales que se te puedan ocurrir era “Palabra de Dios”. Y fíjate si era potente (porque de aquellas, la gente creía de veras en Dios) y fíjate que se tumbaron y cambiaron todos aquellos axiomas.

      La revolución científica se produjo con la Inquisición “in vigilando” y los curas católicos en modo radical. Para lo que les sirvió.
      Y piensa que ahora a los “escépticos” les hacen el vacío, en aquella época los confinaban o los pasaban un poco a la parrilla (bueno, esto es más leyenda negra que otra cosa)

      Ni un ejercito de “Zapateros” va conseguir detener la Historia. Ni el conocimiento. Ni lograr una moral inmutable. Ni siquiera lo logró Dios, lo van a conseguir estos “perroflautas” 🙂 (Con cariño, que a mi las flautas y los perros me gustan mucho)

      Lo que ha cambiado y mucho, y por eso quizá cierto despiste de la peña, es que la religión ha quedado relegada. A nivel personal, me parece estupendo…pero no estoy muy seguro de que a nivel colectivo (social) esto sea muy bueno. La religión actúa(ba) como una especie de timón moral (son sus luces y con sus sombras)… ahora ya no tenemos dioses para darle sentido a la existencia…pero la necesidad de darle sentido (de tener una moral) persiste y creo que quizá la estemos buscando en el lugar equivocado.

      Estaría bien ponerle sotana a los políticos, por ponerlo fácil, digo 😉

      1. plazaeme Says:

        La ciencia no es capaz, ni nunca lo será, de darle Sentido al mundo. De decir que está bien, mal, qué se debe hacer y qué no, qué es lo correcto y lo incorrecto.

        Cierto. Pero hay cosas de las que sí es capaz la ciencia, y cosas de las que no. Y conviene no confundirse.

        Por ejemplo la ciencia es muy capaz de afirmar (y demostrar) que una vacunación masiva de la población disminuirá radicalmente las enfermedades, y aumentará la esperanza de vida. Y es muy bueno tomar las decisiones basados en ese conocimiento demostrado. Pero la ciencia no puede demostrar el efecto pernicioso de la ingesta de grasa animales en la salud, y es muy malo tomar decisiones onerosas basadas en una idea equivocada al respecto. Inducidas, por ejemplo, en un “consenso” formidable.

        Conclusión. Es clave saber juzgar la ciencia. Vaya, si quieres saber por dónde andas.

  3. zuga Says:

    Jerónimo:

    Ves como tienes que volver?

    Merece la pena.
    Me sindicaré contigo.
    Tocaremos los cojones a la Plaza.
    Montemos bronca…
    No te hagas de rogar más.
    Seguro que nos lees.

  4. Az Tres Says:

    Esa idea, tan aparente, que viene a decir que el homo sapiens salió del paraíso para joder el ecosistema me parece que no es otra cosa que el anhelo de los ecologistas por volver a la selva, a la integración con el resto de los animales, al salvajismo. No sé dónde le ven el atractivo a esa idea, excepto en que vean en esa ida la vuelta al “paraíso” bíblico. Todo lo que se sale de ahí les debe de parecer castigo divino, infierno en la tierra, y final apocalíptico y catastrófico.
    Sin embargo a mí me parece maravilloso que el humano tenga esa capacidad para salirse de la presión/prisión de su ecosistema y controlarlo a su favor, me parece liberador, y puede que sea también peligroso, pero en todo caso no evitaremos los peligros con la fobia al progreso y la razón. En fin, que no me gustan los fóbicos, por muy bien que pinte el ecologismo no son más que fanáticos.

  5. Al Says:

    Y a todo esto Jerónimo sigue sin aparecer. Al menos se muestra fiel a su palabra, algo es algo, para tanta palabra sin seso detrás. Mi cafelito que lo pague Zuga. 😉

  6. Luis Says:

    A Jeronimo ya se la ha respondido debidamente, pero hay otros puntos que se deben tener en cuenta sobre la ecología, los recursos y la población. Plaza nos introdujo a un video MUY interesante, que nos mostraba que el recurso más importante es la mente humana y que los demás no son tan importantes. Porque el hombre siempre se ha adaptado y la realidad es que vivimos mejor que nunca (por mucho) a pesar de dos enormes y destructivas guerras mundiales en poco tiempo.

    Lo que quiero indicar es que en el 1800 (+o-) cuando en el mundo vivían 1.000 millones, Robert Malthus ya estaba proclamando el apocalipsis de la humanidad y quedó para la historia para recordarnos de los “malthusians” que vendrían por detrás. Y otro malthusian moderno es John Holdren, consejero de ciencias para Bill Clinton y Obama. En el 1971 escribió un libro (Ecoscience) sobre la sobre-población, la necesidad de controlar la fertilidad y entre otras cosas predijo una “nueva era de hielo”. WHATTT??? Cuarenta años más tarde está asesorando a Obama diciendo que el planeta está a punto de prender fuego.

    Sinceramente, hay una enorme cantidad de “científicos” malthusianos (probablemente de conveniencia, ganando enormes cantidades de $$$ haciendo dibujitos, vendiendo libros y dando conferencias, o peor aún, intercambiando CO2 (como Al Gore) mientras viaja en jet privado. Como bien dijo el portavoz de Trump: “Viajan en avión para decirnos que no se debe hacer.”

    Hablando del hockey stick, abajo hay uno real sobre la población mundial… y como he mencionado, vivimos mejor que nunca, sobre todo después de la caída del muro y el giro hacia el comercio libre por parte de China. No sé cómo nos puede explicar Jerónimo

    http://www.worldometers.info/world-population/

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