Yo creo que no hemos hablado en la plaza de las propuestas de organizar en esquema tipo equipo rojo, para digerir y hacer transparente el debate del cambio climático acojonante. Puede ser un buen momento.

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La terminología viene de los militares en sus juegos de guerra, con un equipo rojo que ataca y un equipo azul que defiende una posición. Pero lo usan muchas organizaciones bajo el nombre de ejercicio de equipo rojo, con la idea de desafiar una estrategia, un esquema, un paradigma, un diseño, y fortalecerlo a base de encontrar sus debilidades. O tirarlo a la basura si el ejercicio demuestra que tenía los pies de barro. Lo usan en general aquellas organizaciones que tienen que tomar decisiones cuyas consecuencias pueden ser graves. De todo índole, pero especialmente la comunidades de inteligencia, seguridad informática, y en operaciones industriales de grueso calibre. La idea base es obvia: un “abogado del diablo” que mire y ponga encima de la mesa lo que los “buenos” no están mirando.

En abril de este año Steve Kooning propuso en un artículo del New York Times la creación formal de un ejercicio red team. Kooning es un físico teórico, actualmente director del Center for Urban Science and Progress de la Universidad de Nueva York, que ha sido servido en cuerpos consultivos como la National Science Foundation, el Departamento de Defensa, el Departamento de Energía, varios laboratorios nacionales de EEUU, y el grupo de consulta defensa JASON.

Algunos científicos críticos de la alarma del clima saludaron la idea muy favorablemente. Más visiblemente Curry y Christy ante el congreso, y Spencer en su blog. Y en realidad todos los escépticos lo han propuesto de una forma u otra a lo largo de estos años.

Hace un par de semanas Pruitt, el director de la EPA (Agencia de Protección del Medio Ambiente), apuntó la posibilidad de que su agencia creara el ejercicio red team. Bajo una forma más o menos vaga: “es algo que esperamos proporcionar bajo nuestro liderazgo”.

Hasta lo de Pruitt, el consenso del kindergaten no se había dado por enterado de las propuestas. Ni para aplaudirlas ni para denostarlas; oficialmente no existían. Pero claro, un director de la EPA despierta todas las alarmas. Y ahora los alarmistas están en la tesitura de criticar una propuesta que caracteriza a las organizaciones que se toman su función (y sus consecuencias) con la seriedad necesaria. Un papelón.

Santer, Emanuel y Oreskes se lanzan a la piscina en el Wall Street Journal. Y es una joya. Una radiografía del kindergarten. Ya el título mismo es mentira:

Attention Scott Pruitt: Red teams and blue teams are no way to conduct climate science

Problema. Ni Pruitt ni Koonin hablan de la forma de conducir la ciencia, sino de la forma de digerirla. Literalmente: Preguntarse qué sabemos, qué no sabemos, y qué riesgo supone para la salud de EEUU y del mundo. Algo muy distinto de conducir la ciencia.

Sí afirman los alarmistas que la ciencia ya está bien digerida. Por los cuerpos científicos a la IPCC. Pero saltan por encima el punto clave que señala Koonin, y que supone nada menos que el motivo del ejercicio equipo rojo. La falta de un estrategia de controversia. El IPCC parte explícitamente de la creación de consenso (consensus building), y el esquema equipo rojo parte de exactamente lo contrario. Podrían intentar decir que el ejercicio equipo rojo (la pesquisa con contradicción) no tiene sentido en ningún caso. Pero saben que no pueden. Lo que es absurdo es que intenten decir que el caso muy especial de la ciencia del cambio climático no lo necesita, porque ya tiene algo … ¡que no es un ejercicio de contradicción!

Luego hacen un largo alegato en defensa del peer-rewiev. Pero esto no tiene nada que ver; hablamos de un paso más allá, para una decisión política cuyas consecuencias son graves. ¿Por qué no les dicen a las organizaciones que usan habitualmente el ejercicio equipo rojo que se limiten al peer-rewiev? ¡Porque tendría tan poco sentido como tiene con lo del clima!

Pero la guinda es esta. El kindergarten rompiendo aguas.

Esas propuestas de equipos especiales de investigadores no son sobre un debate científico honrado. Son intentos peligrosos de elevar el estatus de las opiniones minoritarias, y de reducir la legitimidad, objetividad y transparencia de la ciencia del clima existente.

¡Joder! ¿Ahora la popularidad concede mayor estatus y legitimidad a una opinión científica, a unos resultados, o a unas conclusiones? ¿Y qué puede haber más transparente que un ejercicio que asegure que todos los ángulos y todas las incertidumbres están encima de la mesa – con independencia de su popularidad? El sistema consenso garantiza que eso no va a ocurrir, y el sistema equipo rojo es la mejor forma conocida de facilitarlo. Estos mamones están diciendo que los policías ya saben y son los expertos, y tienen su peer-review y sus discusiones internas. Que juicios y abogados son una mierda que sólo sirve para elevar el estatus del puto culpable impopular.

Este es el cuento del clima. Tiene tan poca consistencia que no puede soportar la presencia de un equipo rojo. Ya lo sabíamos por sus actos, pero ahora consta por escrito.

¿Necesita ejemplos el kindergarten?

  • La filosofía
  • El derecho
  • La ciencia clásica (antes del consenso)
  • El periodismo
  • La democracia liberal

Todo eso son distintas versiones del sistema equipo rojo. También es la novedad que introdujo la cultura occidental en el mundo, pero no vamos a explicarle al kindergarten algo tan complicado, tan antinatural, y tan adulto.

Añadido casi inmediato. Pielke padre está de acuerdo. Probablemente es el científico del clima con más publicaciones, citaciones, y mejores índices,

Añadido 12 horas después. También puede ser que estemos hablando de otra cosa, y no de ciencia.

figueres-economy

Fuentes.

Wikipedia:

Wall Street Journal (artículo de Koonin):

Resumen en el Blog de Judith Curry del red team de Koonin:

Roy Spencer sobre red team:

Wikipedia / Koonin:

Wall Street Journal:

Hulme y Mahony (sobre IPCC y búsqueda de consenso):

UNRIC (ONU):