A cuenta de mi crítica a la payasada catalana, pregunta Manu [–>]:

Lo que me gustaría comprender es exactamente el porqué de los problemas que le ves a una celebración de referendum.

A veces los ejemplos prácticos son la forma más fácil de entender algo complejo. Y tenemos muy reciente el mejor ejemplo imaginable. Brexit. Y aunque Manu se refiere a Cataxit, el ejemplo Brexit es perfectamente válido. El problema es que por mucho que No-Brexit sea una sola alternativa, Brexit son muchas. Es fácil dibujarlo:

brexit-alternativas

Con una pregunta binaria, que en la realidad no existe, ha ganado Brexit. Cuyo significado se ignora. Y después hay que decidir si es un Brexit blando, acabando con un pacto como el que tiene Noruega; si Brexit es duro pero con un acuerdo razonable de divorcio; o si Brexit es a lo bestia, sin acuerdo y con trato de nación cafre por parte de la UE.

En el gráfico, la división Brexit / No-Brexit es la que hubo (52/48). Las tres alternativas de Brexit las he puesto a capón; un tercio para cada una. No lo podemos saber, pero es obvio que No-Brexit, con un 48%, ha tenido más del doble de votos que cualquiera de los Brexit posibles (unos 17,3%). ¿Cuántos de los que votaron un Brexit civilizado, fuera blando o duro, hubieran preferido un No-Brexit que un Brexit cafre? Nunca lo sabremos. Pero lo que sí sabemos es que se va a acabar eligiendo una de las versiones de Brexit, cuyo apoyo inicial rondaría el 20% de la población. Y seguramente será la más bestia, que es lo que pasa cuando los problemas se enconan y desmadran.

Habrá quien sostenga que Cataxit no es lo mismo que Brexit. Que es un asunto más claro. Yo sugeriría que lo piense un par de veces. ¿Es lo mismo dentro que fuera de la UE, o que lo de fuera dure más o menos tiempo? ¿Es lo mismo pactando la division de deudas y haberes que a fostias? ¿Es lo mismo amigos que enemigos? ¿Es lo mismo asegurar los derechos de las minorías que una merienda de negros — si eres de una de esas minorías? No parece. No tiene pinta de que Cataxit fuera una alternativa única, en vez de ser un cristo tan colosal como Brexit.

Y aquí llega lo de la Clarity Act de Canadá. ¿Pero tú no eras partidario del referéndum “a la canadiense”? ¡Pues claro! Para empezar  hablar, porque el “referéndum a la canadiense” en la práctica normalmente significa un “no referéndum”, a la canadiense.  Es lo que pasó donde lo inventaron. Porque obliga al pacto posterior sobre la versión de Brexit. Y especificando los puntos más relevantes que es obligatorio pactar antes de la separación. O sea, visualiza ante el votante que hay muchas versiones, y que puede tocar una que no le guste nada. Y probablemente resultaría en que se hable de esas opciones en la campaña. Que es lo que los separatistas quieren evitar siempre a toda costa. Quieren que se visualice una satisfacción al alcance para un sentimentalismo infantiloide, pero que no se vea lo que cuesta. Y eso es una forma de engaño y de no claridad que se combate, precisamente, con una Clarity Act.

¡No nos dejan votar, buaaa!

Que sí hombre que sí. Pero le vamos a poner al juguete la etiqueta de la versión concreta, y  el precio. Cosa de que sepas lo que compras, y su precio, antes de comprarlo.

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