junio 2017


Remitido.

mcrc-logo

Un instrumento al que se le da forma para encauzar propósitos políticos concretos

Por Antonio José Tudela Martí.

El consenso político degenera el idioma

El pensamiento y la palabra son indisociables. Es imposible comprender la realidad si los conceptos que definen la vida en comunidad y la acción política se desconocen o se emplean de manera arbitraria. No es de extrañar, en tanto los límites conscientes del pensamiento se encuentran en la gramática, que la degeneración del idioma español haya tenido como consecuencia la castración sináptica del análisis político y su crítica fundamentada.

Existe la convicción de que el desarrollo y las modificaciones que sufre el lenguaje son un mero proceso orgánico que acontece de modo natural y no un instrumento al que se le da forma para encauzar propósitos políticos concretos. Así, cada vez que usted enciende su televisor y atiende a un debate político adquiere sin saberlo, vicios idiomáticos que, a su vez, transmite a otros en conversaciones cotidianas. De este modo, periodistas y politólogos se valen de los altavoces mediáticos para identificar a las masas con la oratoria oficial del estado de partidos. Exactamente lo mismo sucede en el ámbito académico, en el que profesores de Derecho y de Ciencias Políticas instruyen a sus alumnos en la arbitrariedad respecto de conceptos fundamentales.

Resulta evidente que tamaña desvirtuación del lenguaje tiene una causa política. Estos gremios, en sus más altas esferas, contribuyen a la degeneración del idioma, cuya última finalidad parece ser la de justificar y convertir en razonable lo injustificable e irracional de las actuaciones políticas de los partidos. Así, la cultura posmoderna funciona como dique contra la consciencia, pervirtiendo el lenguaje y, con ello, imposibilitando el entendimiento de la realidad.

Se trata de un ciclo degenerativo con el que sólo se puede romper mediante la conquista de una nueva hegemonía cultural en el seno de la sociedad civil. Ya ha comenzado a dar sus primeros pasos, reivindicada por insignes conocedores de la relación político-lingüística, venidos para la ocasión desde distintas partes del mundo, los días 21, 22 y 23 de julio, en el simposio internacional EL CONSENSO POLÍTICO DEGENERA EL IDIOMA, que tendrá lugar en Santo Domingo de la Calzada, La Rioja. El MCRC reúne en diversas ponencias y varias tertulias (formato La Clave) a filósofos, juristas, profesores y especialistas de primera talla mundial.

El idioma español será abordado desde una productiva perspectiva interdisciplinar, abarcando temas tales como La Oratoria en Fabio Quintiliano, El sentido metapolítico del español, La degradación del lenguaje y la política patética, Hacia la hegemonía cultural de la Libertad Política Colectiva, Control del lenguaje español por EEUU para América Española, entre otros.

Inscripciones de asistencia abiertas.

Más información en www.simposiomcrc.es.

Nos cuenta The Guardian que hay un nuevo estudio que confirma que los océanos se están calentando rápidamente.

guardian-warming-rapidly

Problema: en el estudio no figura ninguna expresión que se pueda asociar a un calentamiento rápido de los océanos. Incluso si queremos ser bondadosos con el periódico, y admitimos adjetivos que no tengan que ver con la velocidad pero sí con cualquier idea de una cantidad positiva destacada (por ejemplo “fuerte”), sólo encontramos estos casos entre las 38 apariciones de “calentamiento”.

  • for instance: for the upper 100-m, IAP and Ishii show a strong warming for the global ocean (up to 1.6 × 1019 J/year), but EN4-GR10 shows a near-zero trend.
  • Within the 300–700-m layer, Ishii and EN4-GR10 show near-zero trend while IAP presents a strong warming which is largely due to the Southern Ocean and the Pacific Ocean (Fig. 7c, d).
  • This 0–100-m warming slowdown is accompanied with a large subsurface warming within 100–300-m

La última viene muy a cuento, porque el caso es que  “warming slowdown” y “warming hiatus” son las caracterizaciones del calentamiento que más veces figuran en el estudio.

Por lo demás es un trabajo bien interesante. No analizan la mayor o menor velocidad del calentamiento de los océanos, sino las diferencias que hay entre tres productos que miden ese calentamiento. Para examinar si son consistentes entre sí, y tratar de hacerse una idea sobre su fiabilidad. Llegan a la conclusión de que el calentamiento es fiable, pero que hay inconsistencias entre los tres sistema de análisis en la cuantificación del calentamiento del océano global y de las distintas cuencas oceánicas.

EL periódico debería haber dicho que el estudio confirma el calentamiento de los océanos (no hacía ninguna falta), y haberse abstenido de ninguna mención sobre la rapidez del asunto — que los autores ni siquiera contemplan.

El trabajo es muy completo, y analiza las diferencias entre productos tanto en las diferentes cuencas como a distintas profundidades. Desde 1970. Vamos a poner sólo un ejemplo. La medición que debería tener más calidad porque es la que tiene mayor cantidad de datos. Comparan esta vez los tres productos de calor del océano en la capa más superficial con dos productos de temperatura de superficie. En este caso desde 1983 porque una de las series de temperatura superficie es sólo desde entonces (usa satélites).

Los cuadros de la derecha de las barras verdes son las tendencias lineales por década, entre 1983 y 1998, y 1998 y 2012. Para separar la fase del “warming hiatus” del calentamiento anterior.

wang-2017-fig-9

Las dos barras verdes de la izquierda son las de temperatura de superficie (OI y ER), y las otras tres son las series de la capa más superficial (0 – 100 m.). Las diferencias en el cuadro de abajo (1998 – 2012) son bastante impresionantes. Hasta en el signo difieren.

De eso es de lo que va el estudio. Y por eso la presentación arranca así:

Se han encontrado inconsistencias en los cambios de contenido de calor del océano en diferentes análisis de la temperatura  del agua sub-superficial, especialmente en recientes estudios relacionados con el parón en el calentamiento global. Este hallazgo pone en cuestión la fiabilidad de los análisis de temperatura debajo de la superficie e incita a una más comprensiva comparación entre los análisis.

Y acaba así:

En general, nuestro estudio completa la comprensión de las variaciones de calor del mar observadas, y recomendamos una cuantificación cuidadosa de los errores en los análisis oceánicos.

Que The Guardian traduce: ¡Un nuevo estudio confirma que los océanos se calientan rápidamente! Lo que tiene bastante guasa porque el estudio no podría decir si los océanos se calientan de forma rápida o lenta; no es eso lo que analiza.

En todo caso es muy interesante, al margen de las diferencias que encuentra entre productos, y al margen de cómo muestra la carcajada en la que se ha convertido la prensa. Por ejemplo, el diferente comportamiento de cada cuenca oceánica apunta a una complejidad bastante apasionante. Pongamos un gráfico más para hacer boca:

Tasa de calentamiento en función de la profundidad, global y por cuencas, 1998 – 2012:

wang-2017-fig-8

O lo mismo, pero comparando las dos fases (1983 – 1998 / 1998 – 2012), y sólo global:

wang-2017-fases

Fuentes

El chiste del Guardian:

La URL tiene gracia. Separando, queda:

  • amp.theguardian.com
  • environment
  • climate-consensus-97-per-cent
  • 2017/jun/26
  • new-study-confirms-the-oceans-are-warming-rapidly

Y el no chiste de Wang, G., Cheng, L., Abraham, J. et al. en Clim Dyn (2017):

Agradecimientos, Pielke padre:

Hay un artículo en WUWT sobre los cacharrines verdes que está muy bien:

Y me ha dado la idea para el tipo de gráfico / datos que me parece más interesante al examinar la idea del cambio a la “energía verde”. A los cacharrines verdes: solar y eólica.

Sería el gráfico que compare en el tiempo (por ejemplo desde Kyoto) el uso de la energía “mala” con el de la energía “santa”. Para hacerse una idea de lo que significa esta opinión tan extendida, y que ayer expresaba Marod así:

Políticamente, creo que hay que cambiar el modelo productivo e ir sustituyendo lo más rápido posible el uso de combustibles fósiles

Si uno lee las noticias fantasiosas respecto de los cacharrines verdes (que si en tal sitio han crecido no sé cuánto, que si están bajando espectacularmente de precio) puede pensar que esa sustitución es inevitable y fácil. Y tal vez un baño de realidad cambie la perspectiva.

Supongo que en este gráfico se ve bien que de lo que hablan es de sustituir la energía que se produce con la raya amarilla (carbón + petróleo + gas) por la que se produce con la raya verde (solar + eólica):

consumo-energia-fosil-solar-eolica

Y no estoy diciendo que esa sustitución me parezca ni buena ni mala. De la energía todo lo que quiero es que sea barata y fiable. Y razonablemente limpia, pero el CO2 es extremadamente limpio a los niveles de los que se trata – y beneficioso para la vida en general. Me da igual con qué se produzca la energía si sale barata, fiable, y limpia. Pero viendo el gráfico me parece una puta locura pensar que la raya verde va a sustituir a la amarilla así como si nada. Y más cuando vemos el efecto de esa sustitución en el precio:

euenmearnes-electricity-price-green

En el primer gráfico se ve un parón en el aumento de las energías “malas”; la línea amarilla. Pero no hay parón en la energía total. Se debe a una bajada del uso del carbón desde 2013. Se podría pensar que los cacharrines verdes sustituyen a las energías producidas con combustibles fósiles, pero no es eso en gran medida.

energia-fuentes-cambios-desde-2013

También se puede representar así la idea del “cambio de modelo productivo” ese de Marod y el kindergarten. Como idea general.

cacharrines-verdes-futuro

Se le pueden poner muchas pegas de detalle a esta representación. Por ejemplo, que el uso de energía no vaya a crecer como lo está haciendo desde 1980. Da igual. Imaginemos que apenas crece el uso de enregía. Parece una situación muy pesimista, pero siempre se puede soñar que le sacaremos mucho mucho más partido a cada unidad de energía. Y aun así …

cacharrines-verdes-futuro-pesimista

Aun así, lo que se ve es que a pesar de todas esas noticias espectaculares sobre el aumento de uso de los cacharrines verdes, en realidad no estamos haciendo nada de cara a esa sustitución que quieren proponer como el mejor plan jamás urdido.

Y también, si dicen que los cacharrines verdes son tan estupendos, y ya tan baratos, ¿por qué no dejan de dar la lata y esperamos tranquilamente a que su propia bondad y eficiencia lleven naturalmente a la sustitución? Nadie le tiene manía lo mejor. Basta … con que lo sea.

Fuente: BP Statistical Review of World Energy June 2017 [underpinning data –>]

Marod

Estimadísimo Anónimo Jerónimo.

Lo cierto es que tu misiva me ha conmovido hasta el punto de sentirme concernido a salir de mi retiro temporal. Eso sí, he de confesar que al leer los comentarios de los lectores, sentí cierta punzada en el orgullo al ver tantas y tan justas alabanzas a tu magnífico estilo.

Antes de comentar tu texto, me gustaría que reconsideraras tu drástica decisión de no participar más en este sitio. Confío en que no sea por un prejuicio. O mejor dicho, por la aplicación de un pensamiento colectivo en un sitio donde se trata de evitar precisamente eso.

marod-a-jeronimo

Me explico. Verás. Como seguramente ya sabes, los humanos tenemos la bendita habilidad de simplicar el complejo mundo que nos rodea. Lo hacemos mediante mitos. Etiquetas. Cajitas. Como quieras llamarlo.

Toros sí: Facha. Toros no: Rojo. Aborto sí: rojo. Aborto no: Facha. Es fabuloso. Con tres frases y cuatro símbolos somos capaces de saber si podemos cooperar con otro humano que no hemos visto en la vida.

Así por ejemplo, podemos etiquetar a Plaza como “facha” (con perdón) o “liberal” o “neoliberal”, o “negacionista”, etc (La etiqueta es lo de menos, podemos poner desde las más complacientes a las más ofensivas).

¿Le conocemos? No. Pero sin embargo, con leer un sólo texto ya sabemos en qué cosas podemos cooperar y en qué cosas no.

Podemos cooperar por el bien de la nación (ambos somos de la misma nacionalidad), Podemos cooperar en intercambios comerciales (ambos utilizamos la misma moneda) y NO podemos cooperar en una campaña de concienciación de la cosa del clima. ¡En 5 minutos y sin conocimiento previo de ninguna clase!. No me digas que no es acojonante.
Bueno, quizá no resulte tan acojonante. Yo es que soy un flipado de estas cosas. Pero bueno, al menos, debemos reconocer que es funcional (que funciona, me refiero). En el plano colectivo, si no utilizásemos estas etiquetas y esta forma de procesar la información (pensar) ni de coña sería posible la cooperación a gran escala.

Pero el tema, y por eso te ruego que reconsideres tu postura, es que este esquema no es para nada necesario en el plano individual. Puedes tomarte tu tiempo y analizar y debatir y rebatir todas las cosas que dice el otro.

Y eso es lo que se pretende aquí. Que nos despojemos de los ropajes y empecemos a pensar como individuos, no como grupo.

Ya, ya sé que Plaza utiliza mucho la etiquetas (Kindergarten, Alicia, etc). Pero es que su labor requiere cierta simplificación. Si no esto sería interminable. Nosotros no necesitamos simplificar. Y, en todo caso, las etiquetas están para ser usadas cuando lo necesitamos.

No hay contradicción en discutir (e incluso en dar parcialmente la razón) aquí y luego volver a la trinchera intelectual cuando pasamos al plano colectivo. Simplemente son ejercicios diferentes: pensar como individuo, pensar como grupo.

Piénsalo, es divertido. Es verdad que te llevas algún soplamocos, pero también los das. Anímate.

Hay un párrafo tuyo que ha causado la hilaridad entre alguno de los lectores. Por dogmático, dicen.

“Pero lo cierto es que no dejamos de ser un bicho que se ha salido de su papel, que se ha puesto a hacer trampas (en un contexto evolutivo) y que ha alterado profundamente el equilibrio con una intensidad sobrecogedora. Lo cierto es que la vida no acepta demasiado bien esos cambios de equilibrio, y que si los acepta lo hace a regañadientes, y con tiempo y esfuerzo. Lo cierto es que nos iremos a tomar viento (por no utilizar una expresión más adecuada) y que al final, el que ria el último será el que no entendió el chiste. A buen seguro que al menos se aprenderá algo de todo esto, si es que queda alguien para contarlo, pero al fin y al cabo la evolución no es más que esto ¿no? ensayo y error.”

El párrafo es brillante. Conmovedor. Y no es tan dogmático, ni tan alejado de la realidad.
Me refiero, es innegable que homo sapiens ha alterado profundamente el ecosistema. De una forma inalcanzable para cualquier otro bicho.

Eso no es afirmar que el hombre está fuera del ecosistema, al contrario. Está dentro, pero ha adquirido una capacidad del alteración del entorno tan desproporcionada que le pone en una condición especial. Desde la revolución agrícola hemos cambiado la faz de la Tierra de una forma especialmente intensa.

Y no cabe duda, que tenemos la capacidad de reflexionar sobre las consecuencias de los cambios que introducimos. No sólo la capacidad diría yo, sino el deber de hacerlo.
Homo sapiens ha alterado especies, domesticado plantas, quemado superficies de bosque, cambiado el uso de la tierra para cultivo, ha exterminado (muy probablemente) la megafauna americana, ha exterminado al resto de especies de homínidos que convivieron con él en sus primeras etapas, y va camino de alterar su genética, el clima global y vaya usted a saber cuantas cosas más.

Esto nos debe hacer reflexionar como especie acerca de las consecuencias que tienen todas estas alteraciones. Y paliar, en la medida de lo posible, todas aquellas que preveamos negativas (para nosotros y para el resto del ecosistema).

No, no porque la vida no acepte estos cambios de equilibrio. La Vida, así en mayúsculas, no existe. Es un mito. Llámalo Gaia, Madre Tierra, Pachamama. Vida, Madre Naturaleza. Da igual.

La Vida no es consciente. Es un conjunto de procesos inconscientes que no tienen opinión, ni voluntad, ni disposición sobre los cambios.

El planeta no decide (ni opina, ni puede hacer nada al respecto) sobre su grado de contaminación, población, temperatura, composición de la atmósfera, etc.
Homo Sapiens ha introducido todos estos cambios brutales en “La Vida” y la consecuencia “terrible” es que ha pasado de ser un mono imberbe asustado de la sabana africana, a colonizar todo el planeta y superar los seis mil millones de individuos. Como “castigo” es realmente extraño, siempre que midamos el éxito por un criterio numérico, claro.

A lo que me refiero es a que la consecuencia (el éxito o fracaso de una determinada conducta) no tiene que ver con la catadura moral que nos suscite la conducta humana, sino con su eficacia. No a que a “La Vida” le parezca o acepte mejor o peor los cambios, sino a que esos cambios ayuden o no a la proliferación de la especie.

Homo Sapiens ha matado a Dios. Ya no le hace falta. Ya no hay que rezar ni que sacrificar corderos a Dios para que mejore nuestras cosechas. La ciencia ha dado esas respuestas. Dios ya no es necesario. Si la ciencia pretende suplantar a Dios, dejará de ser ciencia.
Retomo la premisa inicial. Homo sapiens tiene no solo la capacidad, sino el deber de reflexionar sobre su incidencia en el medioambiente. Pero por una cuestión moral.
Sí. Moral. Porque tenemos moral. Y eso, que son juicios morales, no deben ser atendidos, ni resueltos por la ciencia.

Esos deben ser atendidos y resueltos por la Política o por la Religión, nunca por la ciencia.

Dices que la ciencia está desprestigiada por demasiada especialización y tecnificación que resulta ajena al ciudadano. No. La ciencia (en realidad, no la ciencia, sino la política) se desprestigia en el momento que suplanta a la política. Y pasa de emitir juicios de ser a juicios de deber ser. Nadie, en su sano juicio, duda de un neurocirujano cuando le dice que le va a trempar el craneo y quemarle un tumor. Y que me aspen si entiendo dos palabras de su puñetera de jerga.

Ahora, dudaré del primer neurocirujano que me diga que mi tumor ha sido generado por mi adicción a ver pornografía, a apostar en las carreras o que es un castigo divino por mi inagotable avaricia de querer producir más y más barato.

En definitiva, tu texto tiene un buen enfoque y un mal planteamiento. No es una cuestión de no hacer enfadar al Planeta, ni siquiera de agotamiento de recursos (pudiera, pero no es el caso de momento). Es una cuestión moral. De qué es lo correcto y qué no lo es. Pero a esas preguntas o inquietudes NO DEBE contestar jamás la ciencia. Ni siquiera debemos mezclarla (contaminarla) ni de una forma tangencial.

Esas preguntas deben ser contestadas en la política, en la ideología, en la religión. Pero no lo llaméis ciencia, por favor.

marod-a-jeronimo-2

NOTA: Políticamente, creo que hay que cambiar el modelo productivo e ir sustituyendo lo más rápido posible el uso de combustibles fósiles (lo digo para que veas que no estoy de acuerdo con Plaza…aunque en esto del clima me temo que tenga razón)

Nota (pm). Es una respuesta de Marod a esta entrada de Jerónimo:

La entrada de la sexta extinción cabrea a un Jerónimo

Originalmente estaba colgado como comentario ahí:

Ya sabéis la canción

Una ola de frío local nunca es enfriamiento global

Nunca, nunca, nunca.

Una ola de calor local siempre es calentamiento global.

Siempre, siempre, siempre.

Rosario Calores la canta muy bien en El País.

rosario-caliente

Y nos cuenta muchas cosas Rosario. Por ejemplo que vosotros, cerdos, sois una corte de “negacionistas” de Trump. Si pides y comparas datos, o -peor- si pides evidencia empírica, eres de Trump. Bueno, puede ser. Si lo dice El País debe tener algo de cierto. Pero hay otra pregunta que nunca conviene olvidar. ¿Eso es malo, o es bueno; y en qué se nota? Por que si la discriminación es preguntar para enterarse, igual es mejor ser de Trump que de Rosario. Podría ser. Podría producir más enterarse.

Habla de Phoenix. Han suspendido vuelos porque con el calor el aire es menos denso y algunos aviones iban fuera de límite. Ya había ocurrido en 1990, pero dice que ahora es más frecuente.

Vale, hablemos de Poenix. Dibujitos. James Hansen y otros estudiaron el efecto del calentamiento debido al crecimiento de las ciudades. No tiene nada que ver con el rollo del CO2. Y explica la corrección que le hacen a las lecturas de termómetros de ciudades para contrarrestar ese efecto y que sean homogéneas con las localidades rurales cercanas. Con la inmensa suerte de que elige dos ejemplos extremos, que son Tokyo ¡y Phoenix!hansen-et-al-1999-figure-3A la izquierda Tokyo, a la derecha Phoenix. Arriba las lecturas de termómetros; y abajo la corrección (línea continua) para evitar representar ese calentamiento no climático, junto a las estaciones rurales cercanas (línea discontinua). Ni en el ajustado ni en las rurales se ve un calentamiento y una temperatura distintas entre la primera y la segunda mitad del siglo.

Dicen Hansen y Cia:

The measured and adjusted temperature records for Tokyo and Phoenix are shown in Figure 3. These are among the most extreme examples of urban warming but they illustrate a human influence that can be expected to exist to some degree in all population centers. Tokyo warmed relative to its rural neighbors in both the first and second halves of the century. The true nonclimatic warming in Tokyo may be even somewhat larger that suggested in Figure 3 because some “urban” effect is known to occur even in small towns and rural locations [Mitchell 1953; Landsburg 1981]. The urban effect in Phoenix occurs mainly in the second-half of the century. The urban-adjusted Phoenix record shows little temperature change.

Traducido: EL calentamiento que ves en Phoenix no es por el “calentamiento global”, ni está relacionado con el clima; es un efecto de la urbanización.

Hansen sólo llega hasta el año 1999, pero es que desde entonces Phoenix no ha tenido ni años, ni junios más calientes.

phoenix-t-giss

phoenix-T-junio-GISS

A tomar por saco la bicicleta de los aviones y el Calentamiento Global Acojonante. Sí es un calentamiento local, y tan acojonante como ganas tengas.

Luego suelta muchas anécdotas Rosario, pero que no indican absolutamente nada. Hay una sequía, hay incendios. ¿Sí? ¿Y con qué comparamos para saber si es raro o no tanto? No, que no hace falta, que ya tenemos un cuento que mete mucho miedo. Estupendo.

Hay un dato en todo el artículo. Uno. No lo veo todavía en AEMET, pero ella es periodista de El País y habrá conseguido un avance.

Desde 1965 esta ha sido la primavera más cálida en España, con 1,7 grados más que la media habitual.

Como conocemos la media habitual de AEMET para Primavera (13,6ºC) podemos saber la media de 2017 (15,3ºC). Y lo podemos poner en el histórico.

aemet-primavera-2017

Es tan acojonante el calentamiento de la primavera en España, que desde el récord de1997 ha conseguido subir de 15,2ºC a 15,3ºC. O una décima de grado. Y si contamos también los años no récord, tienes un no calentamiento de la primavera en España durante 21 años. Con una cantidad insoportablemente mayor de CO2, según dicen. De 363 ppm a unas 406 ppm. Pero con efecto cero en la primavera en España.

aemet-primavera-T-ultimos-21

Es muy entretenido esto. Si quieren jugar a las anécdotas irrelevantes para acojonar, jugaremos. Hacer el cafre es muy divertido … para todos. Y pasamos de la ola de calor que abrasa a los “negacionistas”, a la ola de calor que derrite la última neurona de Rosario.

Fuentes.

Rosario:

NASA (para lo de Phoenix urbano / rural):

GISS (para lo de Phoenix moderno)

AMET:

NOAA (para el CO2)

Agradecimientos

Mi calentólogo cantamañanas favorito:

 

Lo de Trump sigue teniendo efectos en la discusión de “el cambio climático”. Sus ministros se atreven a opinar sin ningún rubor. Por ejemplo Rick Perry, Secretario del Departamento de Energía, acaba de decir en una entrevista que no cree que el CO2 es la llave de control del clima. La causa principal del calentamiento reciente. Y se ha montado la marimorena.

La American Meteorological Society le ha contestado mediante una carta pública. Le montan una bronca, porque hay tanta evidencia que no se puede decir lo que anda diciendo. Y sería un magnífico argumento … si presentaran la puta evidencia. Pero todo lo que hacen se resumen perfectamente en la cita de su propio manifiesto — que ponen en la carta.

It is clear from extensive scientific evidence that the dominant cause of the rapid change in climate of the past half century is human-induced increases in the amount of atmospheric greenhouse gases, including carbon dioxide (CO2), chlorofluorocarbons, methane, and nitrous oide. The most important of these over the long term is CO2, whose concentration in the atmosphere is rising principally as a result of fossil-fuel combustion and deforestation.

A lo que añaden lo que parece ser el argumento definitivo; la bomba nuclear:

We are not familiar with any scientific institution with relevant subject matter expertise that has reached a different conclusion.

Es bastante alucinante porque todo el mundo sabe, y ha visto, que se puede decir exactamente lo mismo de un montón de supuestas “evidencias científicas” que, simplemente, eran falsas. Pongamos.

Está muy claro a partir de una extensa evidencia que las grasas animales son muy perjudiciales para la salud, especialmente el corazón. Y no conocemos ninguna institución científica con una experiencia relevante en la materia que llegue a una conclusion diferente.

He puesto este ejemplo por ser el más reciente, pero se pueden poner un montón. También está muy claro que se limitan a afirmar con no poca pompa la existencia de la evidencia incuestionable … sin presentar la evidencia. Presentan, sí, la conclusión. Pero no parece que les parezca en absoluto relevante mostrar cómo se llega a tal conclusión. Y parece que alguna relevancia debería tener la forma en que llegan a la conclusión, puesto que sabemos que esas conclusiones están equivocadas no pocas veces.

Sí, podrían contestar que los macro informes del IPCC muestran cómo se llega a su conclusión. Y es relativamente verdad (son más un ejercicio de ocultación que de clarificación). Pero entonces la AMS podría (debería) decir: los modelos climáticos son la evidencia que nos asegura que las emisiones de gases invernadero son la principal causa del calentamiento reciente. Con un 95% de confianza. Y empezamos todos a reírnos, y no paramos. Porque eso puede suponer una “evidencia racional” (como la de los racionalisas), pero no una evidencia empírica — como normalmente se entendía que debe ser la “evidencia científica”.

Por cierto, esas afrmaciones de la AMS no vienen de la multitud de sus miembros, sino exclusivamente de su junta directiva.

Por ejemplo, en marzo de 2016 la AMS hizo una encuesta entre sus asociados. ¡Y el 29% de ellos pensaba como Rick Perry! ¿Por qué no empieza la AMS por convencer a sus miembos, y si eso ya después le da la tabarra al público. ¿Será porque sus socios exigen las pruebas por encima de una vaporosa afirmación de que existen?

Roy Spencer le pega una buena andanada a la asociación de los meteorólogos. De la que. por cierto, se salió hace tiempo — precisamente por estas monadas. Está completamente de acuerdo con el secretario Perry (y con el 29% de la propia AMS).

Si no hubiera una crisis con el calentamiento global, habría poca financiación del Congreso para estudiarlo, y miles de carreras dependientes del clima dejarían de existir. Incluyendo la mía.

Y sobre la supuesta “evidencia” lo tiene muy claro, después de tirarse años y años buscándola.

Lo cierto es que nadie sabe cuánto del calentamiento reciente es causado por el hombre, incluyendo los miles de científicos “independientes”. Le echan la culpa al CO2 en parte porque es todo lo que se les ocurre, y porque no entendemos bien las fuentes naturales de cambio climático.

Esa es la clave. A la evidencia que la AMS oculta se llega de una forma tan sencilla como irrelevate. Como no se nos ocurren formas de cambio climático natural que duren más allá de unos diez años (ni ganas que tenemos de que se nos ocurran), fabricamos unos modelos sin cambio climático natural y entonces tenemos un 95% de “seguridad” de que este calentamiento (nada espectacular) ha de ser por las emisiones. Pero claro, una “evidencia” así es mucho mejor ocultarla debajo de unos miles de páginas del último informe del IPCC. ¿Quién se iba a creer en frío que eso es una “evidencia”?

Judith Curry también está de acuerdo con Rick Perry. Curiosamente en Politifact han hecho un “fact check” de la afirmación de Perry, para concluir que es falsa. También le habían pedido la opinión por escrito a Curry, !y ni siquiera la mencionan en su artículo! Decía – entre más detalles:

Yo no tengo ningún problema con la afirmación de Perry.

Judith tiene una entrada en su blog muy completa sobre la movida Perry (enlace en las fuentes).

Y si quieres ver en acción a un alarmista confesando cuál es la prueba, lo tienes en la misma plaza. En vídeo:

Fuentes

Carta de la AMS a Perry:

Roy Spencer:

Encuesta AMS:

Judith Curry:

Esta es muy indicativa. Muestra que la cabeza les funciona al revés a los alarmistas del clima. Bueno, al revés de lo que se supone en un sistema racional; pero que es el sistema por defecto entre los orangutanes y antropomorfos en general; los frailes; los políticos; los activistas; y los periodistas con causa. O sea, el kindergarten.

Sale un nuevo estudio de esos del cambio climático sobre el hielo marino del hemisferio sur. El que rodea la Antártida. Ese hielo se había visto aumentar desde que se mide (1979), para estupor de alarmistas y modelistas climáticos. Pero en 2016 tuvo un bajón espectacular, y la tribu se animó mucho. ¡Ya se nota el cambio climático también en el extremo sur! Pero resulta que este estudio nuevo les fastidia la idea, porque concluye que el descenso reciente se debe a una serie de temporales extraordinarios, y no a una tendencia de fondo que se podría achacar a las emisiones de CO2. Menos alegrías, Macarena.

Y aquí llega la azotea que nos muestra el funcionamiento en modo lógica invertida, sin bambalinas ni distracciones. Ojo, mira el escudo que lleva; no hablamos de la facultad de Pablemos ni de chistes similares. Es uno de los primeros espadas mundiales en criósfera.

Hasta este declive reciente, el hielo de la Antártida había tenido un ligero incremento desde que los satélites empezaron a medirlo en los 1970s. Pero este aumento no quiere decir que el cambio climático no haya afectado a la Antártida, dijo Walt Meier, un científico del hielo en el Goddard Space Flight Center de la NASA, que no está conectado al nuevo estudio.

“Esto no significa que el cambio climático no esté ocurriendo, sino que -al menos hasta 2015 para el hielo de la Antártida- la señal del cambio climático no se ha podido distinguir de la variabilidad natural”, explicó.

walt-meier

Hay dos prodigios obvios, y muy preocupantes respecto del funcionamiento de ese cerebro. Si el hielo aumentó de 1979 a 2015 quiere decir que cambió. Y como el hielo es un índice climático y lo usan en ese sentido, quiere decir que se trata de cambio climático. Por definición de cambio; por definición de climático; y por normativa sintáctica. Pero para Meier la presencia de ese cambio climático no significa la ausencia de EL cambio climático. ¿Mande? Sí, porque en su cabeza cambio climático no es que el clima cambie, sino que cambie en el sentido de la película que lleva en la cabeza. Que en este caso es que el hielo disminuya, no que aumente. Y si aumenta, por mucho que la aumento sea cambio, y sea clima, no es el cambio climático.

Nota: lo de la película que lleva en la cabeza es bastante delicado. Podría (debería) pensarse que es lo que dicen los modelos climáticos de los alarmistas. Y cambio climático sería lo que predicen los modelos (por ejemplo más temperatura y menos hielo), pero otros cambios en el clima no serían el cambio climático. En este caso coincidiría, y “cambio climático” sería una sustitución de “el cambio climático que esperamos / predecimos”. O “cambio climático” sería el “cambio climático no natural”. Pero luego en la realidad se observa que no funcionan así. Le llaman cambio climático a cualquier cambio que se puede vender como pernicioso, con independencia de lo que digan los modelos. Por ejemplo, el reverdecimiento de la tierra no es cambio climático, a pesar de que los modelos que incluyen vegetación sí lo predicen. ¡Porque no hay crisitiano que pueda vender un reverdecimiento como algo  pernicioso!

La segunda es el pensamiento inverso propiamente dicho. Que no lo observemos no significa que no ocurra. Ya, seguro. Pero la no observación está mucho mas cerca de significar que no está ocurriendo, que de significar que sí está ocurriendo. No es seguro, desde luego; pero con esa inversión de la carga de la prueba sería imposible observar en la práctica que el cambio climático (el de la película) no está ocurriendo. Ocurra lo que ocurra.  Sólo tienes que aumentar el margen que le das a variabilidad natural. Que es exactamente lo que hicieron cuando llegó la pausa en el aumento de la temperatura global. Cambiaron de una variabilidad natural que sólo afectaba en escala de menos de diez años, a una de más de veinte.

Es un truco bastante pasmoso para gente supuestamente adulta y seria. Cuando tienen que atribuir el calentamiento del siglo pasado al CO2, la variabilidad natural es tan pequeña que se puede despreciar más allá de la década. Pero cuando las observaciones del futuro (las predicciones) no coinciden con los modelos, se le da a la variabilidad natural todo el margen necesario. Sólo hace falta tener una buena cortina en el escenario, de forma que el público nunca vea los dos trucos al mismo tiempo.

Esto es muy relevante en la discusión del Calentamiento Global Acojonante. Todo se basa en modelos climáticos. Y hay tres partes.

  1. El pasado, o retro-predicción. Es predecir algo que conoces. Lo usan para hacer la atribución. Decidir cuánto del calentamiento observado se debe al CO2.
  2. El futuro. Lo usan para hacer la predicción. Lo que nos vamos a achicharrar.
  3. El presente. La zona intermedia, digamos gris. La parte de la predicción desde que cerraron los modelos que ya ha ocurrido. Por ejemplo los que usan ahora se cerraron en 2005. Conocían el pasado hasta 2005, y están tuneados para reproducir ese pasado. Lo que ha ocurrido desde entones es la única parte en la que se pueden comprobar los modelos.

Y es clave mirar lo que pasa en la parte (1) cuando hacen cambios para justificar el desajuste entre los modelos y la realidad en la parte (3). Por ejemplo, si tienen que aumentar la variabilidad natural en (3) para que los modelos no se queden fuera de la realidad, hay que mirar qué ocurre con la atribución en la parte (1). Porque como mínimo aumenta la incertidumbre de la atribución, si es que no la manda entera a tomar por flai.

Fuente, WUWT:

Página siguiente »