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Está pesadito el payaso matón. Sigue sin decir si se saldrá del acuerdo de París, o se quedará … ¿para sabotearlo desde dentro?; ¿para tragarse el sapo?

Ayer ha debido haber una reunión del G7. En principio creo que la idea que daban hasta ahora, desde la Casa Blanca, era que iban a tomar la decisión antes de esta reunión, sabiendo que en ella iba a haber declaraciones y fanfarrias sobre el acuerdo de París. También supongo que les presionaban a los americanos los demás, porque estas cosas suelen ir pactadas de antemano; con mucho cuidado, negociación, y precisión.

Pero Trump no estaba preparado ni para rechazar ni para confirmar el acuerdo de París, y ha declinado sumarse a cualquer postura que quisiera adoptar el G7 en común. Vaya, que les ha dejado sin declaración conjunta sobre el clima.

Cuentan que Merkal se ha pillado un rebote de aupa. Ha descrito la parte de la cumbre que ha tratado sobre el clima como “muy insatisfactoria”. Y añadía:

– No hay indicaciones de si EEUU permanecerá en el acuerdo de París, o no,

– El tratado de París no es un acuerdo más; es un pacto clave que da forma a la globalización de hoy.

Muy sorprendente, Merkel. Por una parte la confesión de lo nada que le preocupa un achicharramiento imaginario. Se trata de geopolítica con una disculpa extravagante, pero con pinta de poder entusiasmar al más recalcitrante escolástico. A U T O R I D A D a raudales. ¡A mi la ciencia! Pero también parece haber abandonado toda esperanza de influir en Trump. La expresión “dar forma a la globalización” puede que le sirva como consumo interno entre su gente ya convencida, pero difícilmente puede esperar que suponga jabón para Trump. Al contrario; es el tipo de estímulo que más le puede inducir a salir corriendo del tratado.

Trump dice que la semana que viene decidirá. Ya lo ha dicho muchas veces antes.

Aunque la verdad es que estar a estas alturas pendientes de lo que diga Trump parece una pérdida de tiempo, y ganas de ponerse melancólico. Trump dice lo que sea, por el motivo incomprensible que sea, cuando sea. Y si puede ser inoportuno, mejor. Yo no me atrevería a apostar.

Pero el cabreo de Merkel es -al menos- un pequeño consuelo. Y no sé, me sonaría muy extraño ir a tomar la semana que viene la decisión de permanecer en lo de París, pero cabrear hoy a todos los de la reunión. ¿Para qué? Aunque se trata de Trump, y en Trump lo extraño es lo normal.

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Dw.com:

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