Es acojonante Rajoy. No hay duda de que no se traga el cuento del clima. La historia famosa de su primo tiene justo diez años.

El kindergarten hacía muchas risas con el argumento del primo, pero es impecable. Tan fácil como que si no puedes predecir el clima, no puedes saber que causas producen qué variaciones. Y sin saber eso no puedes atribuir una variación observada (por ejemplo un calentamiento) a una causa (por ejemplo las emisiones de CO2). Si tuvieras muchos planetas similares y pudieras hacer muchas pruebas, tal vez podrías hacerte cierta idea. Pero no es el caso.

¿Ha cambiado Rajoy, el héroe, de opinión? Es completamente improbable. El argumento que le convencía hace diez años sigue siendo exactamente igual de válido ahora. En realidad, más válido aun.

En 2007, el IPCC creía que el efecto de doblar la cantidad de CO2 en la atmósfera tenía un rango “más probable” de calentamiento entre 2ºC y 4,5ºC. Y lo decía porque eso es lo que dicen los modelos que han fabricado para crear un cuento de calentamiento acojonante.

Pero en 2013, en su último informe hasta el momento, el IPCC tuvo que cambiar de opinión. Rebajó el calentamiento más “probable” a un rango entre 1,5ºC y 4,5ºC. ¿Habían cambiado el resultdo unos modelos más modernos y mejores? No señor. La explicación es que no coinciden las distintas líneas de evidencia. Literal. Y la nueva línea de evidencia, que no coincide con la única que usaron en 2007, son los estudios con datos reales. La misma teoría (que tiene toda la pinta de no funcionar), pero usando datos en lugar de modelos.

Se puede ver en este gráfico. Lo azul es el cálculo con observaciones, y lo amarillo con modelos. Repito: la misma teoría, con los mismos “forzamientos” y la misma ausencia de variabilidad natural interna.

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Por eso en 2013, ante la incongruenia de las líneas de “evidencia” (gimnasia con la teoría), amplían el rango por debajo para dar cabida, al menos, a una parte sustancial de las observaciones.

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O sea, Rajoy y su primo tienen ahora más razones, no menos, para pensar lo que ya venían pensando muy sensatamente.

¿Y que ha cambiado entonces? Obvio; han cambiado los ladridos. Ahora hay mas perros ladrando, y lo hacen con mayor ímpetu. Que es la misma razón por la que podemos calcular que Rajoy sí creen en España, y en su viabilidad, pero una cantidad y potencia suficiente de ladridos puede perfectamente inhibirle de cualquier acción para garantizarla. Y no es que inhibir la acción de Rajoy, cualquier acción, parezca un proceso ni difícil, ni improbable. Pero poniéndonos en el mejor de los casos, y creyendo que el país que dirige le importa algo más que un pimiento, se puede pensar que los ladridos de la jauría le resultan insoportablemente excesivos. Al pobre.

No sé, al menos parece una explicación tan buena como cualquier otra pare entender al gobernante más incomprensible que ha tenido esta nación. Que por otra parte no ha venido siendo muy afortunada con sus gobiernos. Pero vamos a salvar el planeta, gracias al héroe. Es un consuelo, aunque no salvemos nada más. Que nos hagan un monumento los chinos, o algo. Antes de recoger los restos, si puede ser.

Más consuelo: todavía hay margen para ser más tontos. ¿Lo conseguirá Rajoy con su Cumbre Nacional Contra el Cambio Climático prevista para los días 25 y 26 del mes en curso?

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El plan es perfecto. Ir cerrando nucleares, y más de 5.000 MW nuevos de cacharrines verdes. Perfecto para pagar más y no hacer nada ante el problema en el que Rajoy no cree. Pero es que ladrán muy fuerte, tú.

Fuentes

El Economista:

Eurostat