Experimento. Junta tres memes que tengan un gran impacto asegurado en cualquier cerebro kindergarten. Por ejemplo machismo, capitalismo y “cambio climático”. Los envuelves en un discurso moral lleno de la jerga más pomposa, en el que no se puede entender nada (porque está creado a propósito sin que tenga sentido) salvo la conclusión. Que aparece en forma de boceto varias veces, a modo de carnada para que el lector no se suicide por la total falta de sentido de aquello que se supone que conduce a al resultado.

La conclusión es perfectamente obvia, por otra parte, y no necesita discusión. El machismo es el origen de todo mal. Asimilable al pecado original — pero esto queda implícito;  no se expresa. Y sus peores y más notables consecuencias, aparte del machismo mismo, son el capitalismo y el “cambio climático”. Vaya, la expulsión del paraíso.

Y para darle más fuerza al experimento, se añaden una serie de señales de peligro que deberían haber despertado todas las alarmas en cualquier lector crítico. Empezando por los revisores y los editores de la revista académica. Desde expresiones muy altisonantes y sugestivas,  pero completamente indefinidas, como teoría discursiva de género post-estructuralista,  hasta contradicciones concatenadas (sin nada por medio), como sociedad pre-post-patriarcal. Así varias, en un tocho completamente infumable de 3.000 palabras. Y como guinda, cinco de las veinte referencias son falsas. Artículos jamás publicados, en revistas que no existen, por autores que nunca nacieron.

Para que quede claro el plan, porque el experimento es real y se acaba de llevar a cabo:

Después de completar el artículo, lo leímos con cuidado para asegurarnos que no decía nada que tuviera sentido. Y como ninguno de los dos pudo determinar de qué trataba, lo consideramos un éxito.

Un éxito de cara al experimento. Que era:

Intentamos demostrar que el deseo de validar cierta visión moral del mundo podría sobreponerse a la valoración crítica requerida para un conocimiento válido. Sospechábamos especialmente que los estudios de género están académicamente dañados por una creencia cuasi-religiosa dominante, que establece que la masculinidad es la raíz del mal. Vista la evidencia, nuestra sospecha estaba justificada.

El falso estudio está archivado en este enlace, suponiendo que la revista lo retirará de su página web:

Los autores, que firmaban con nombres falsos, son el conocido filósofo Peter Boghossian [–>] y un colaborador habitual suyo. Y explican la broma / provocación en Skeptic:

Jerry Coyne tiene un muy buen resumen en su web:

En mi humilde opinión los autores han hecho un gran experimento sobre algo que es muy conocido desde siempre, que siempre procuramos olvidar, y que está en el origen de todas las alucinaciones colectivas. Mucho mas frecuentes de lo que queremos suponer, e incluso tal vez necesarias para que exista eso que llamamos “sociedad”. Ese delicado asunto de “tener sentido”.

Después de completar el artículo, lo leímos con cuidado para asegurarnos que no decía nada que tuviera sentido. Y como ninguno de los dos pudo determinar de qué trataba …

Sí, de acuerdo. Los chicos de las teorías de género pueden tragarse carretadas y carretadas de palabrería sin sentido, simplemente porque la música les suena bien. Pero, ¿estamos hablando de un caso especial, y de una gente especial, o hablamos de un universal humano? Esto es, o se trata de que los del género son especialmente tontos; o se trata de que lo vemos con mayor facilidad en ese campo, simplemente porque lo que a ellos les “suena bien” a los demás no nos suena en absoluto. Y si es lo segundo, mucho más probable porque las teorías basadas en “gente especial” suelen resultar falsas, podría querer decir que todos nos estamos tragando grandes ideas que nos “suenan bien” pero que son igualmente carentes de sentido que este estudio. Y el peligro: cuanto más populares sean, menos probabilidades hay de que alguien note el sinsentido y lo ponga encima de la mesa. Pero lo que muestra este estudio (si hiciera falta), es nuestra capacidad para dotar de sentido a lo que en absoluto lo tiene. Vaya, siempre que los chicos del género no sean una tropa muy especial, con una capacidad de alucinación que no se entiende por qué iban a tener sólo ellos. ¿Acaso fuman cosas mas raras que los demás?

Del segundo aspecto, la industria universitaria, casi mejor dejarlo para más adelante.

Añadido / actualización (10.00). Como era de esperar, los generistas alegan que el “sin sentido” tiene todo el sentido del mundo, así sea por casualidad. Pero claro, no hay ninguna casualidad en que ellos le adjudiquen sentido a lo que no lo tiene.

Gracias a, Steven Pinker: