Hace unos meses, la prensa kindergarten empezó  a señalar  a algunos “periodistas youtubers“, y a las empresas anunciantes que aparecían en sus vídeos. Entre ambos no hay ninguna relación. Ni los anunciantes eligen los vídeos en los que sale su publicidad, ni los creadores pueden seleccionar los anuncios. Eso lo hace Youtube, y probablemente con una máquina. Y es el sistema ideal desde el punto de vista de la libertad e independencia del creador.

La protesta clásica de la izquierda con la prensa es que está dominada por unas pocas empresas (malditos capitalistas). Y que eso no es libertad de prensa, sino el dominio de la prensa por parte del capital. Una prensa sesgada, de origen, por el sistema mismo.

No es una mala crítica. Especialmente desde la tendencia a la concentración de los medios en pocos grupos. En pocas manos.  El problema es que la solución kindergarten es todavía peor. Poner, en lo posible, toda la prensa en una sola mano. ¡El gobierno! Sea por lo directo, prohibiendo el capital privado en los medios de comunicación; o sea por lo catalán, regando la prensa afín de dinero público — y a ver quién es el guapo que compite sin subvención.

Curiosamente, las modernidades y los internetes estaban haciendo desaparecer ese problema. Si tienes una(s) plataforma(s) de distribución de contenidos periodísticos que asignan los recursos publicitarios de una forma objetiva (máquina), por ejemplo en función de la audiencia y los suscriptores, tanto por la cantidad como por el tipo, has acabado con cualquier posible dominio de los capitalistas sobre las noticias. Porque -por ejemplo- Exxon no elige si su publicidad aparece en un vídeo “negacionista” del cambio climático, o en uno “afirmacionista”. Lo hace una máquina interpretando las preferencias de la audiencia. Y las va a interpretar bien, porque si no lo hace sería expulsada del mercado por otra máquina mejor a ese respecto.

Pues resulta que esto es un escándalo para el kindergarten. Era mentira que le preocupara la libertad de prensa, ni ninguna libertad. Lo que le interesa es el bozal. Y de ahí la campaña señalando a las empresas cuyos anuncios salían en vídeos de youtubers “inconvenientes”, sin ninguna intervención ni voluntad por parte de esas empresas. Resultado: empiezan a descender las ventas publicitarias de Youtube. Los anunciantes se acoquinan porque les señalan. Conclusión: Youtube decide “demonetizar” a los creadores marcados como “ofensivos” por el kindergarten, quitándoles la publicidad seleccionada de forma no arbitraria. Ahora los anunciantes tienen la posibilidad de elegir que su publicidad no aparezca en vídeos que no cuenten con el nihil obstat (1). Que es exactamente de lo que en teoría protestaba la izquierda: los capitalistas sesgando la creación periodística. Pero eso es lo que quieren en realidad, ante el horror de que pueda haber libertad. Después de todo los capitalistas son pocos, y son presionables mediante campañas.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Nunca había hecho caso a este mundillo de youtubers. Soy más de palabra escrita que de imagen, y pensaba que se trataba de una producción para analfabetos funcionales. Una creación -digamos- LOGSE. Pero no es así. En algunos casos es justo lo contrario.

Mi ejemplo. Dave Rubin (The Rubin Report) es un periodista excelente. Sensato, razonable, sensible, y además tiene muchísimos puntos kindergarten. Es de izquierdas, judío y gay.  Y casca vídeos de entrevistas cercanos a la hora, totalmente imposibles para analfabetos juveniles. De alguna forma me recuerda a La Clave, aquel añorado programa eliminado por Felipe González.

Antes de ser “demonetizado” por Youtube, que suena a demonizado, Rubin tenía un negocio de prensa guapo. Puede hacer una entrevista por 5.000 dólares, contando el viaje, el cámara, y el editor del vídeo. Con un canal de 450.000 suscriptores, y visualizaciones de sus vídeos entre 50.000 y 1.000.000, imagina lo que da de sí. Por comparar, los periódicos nacionales españoles tienen una difusión (lectores diarios) entre 250.000 (La Razón) y 2.000.000 (El País).

rubin-report

Pero después de la demonización, con una entrevista magnífica a Ayaan Hirsi que cuesta 5.000 dólares, ingresa solamente 1.000. Porque Ayaan es una “extremista” que hace “un discurso de odio”, y a los capitalistas les da miedo.  O más bien Youtube decide, por la campaña del kindergarten, que a los capitalistas no les conviene esa asociación. Demonetización al canto. A pesar de las 135.000 visualizaciones que lleva ya, sólo consigue 1.000 putos dólares. 4.000 de pérdidas. Y por si acaso, vistas las querencias del autor, que no entiende que se pueda ser gay y aplaudir el islam como ideología política, Youtube demonetiza por defecto casi todo lo de Rubin. El contenido, para ser “amigable para el anunciante”, debe estar exento de “temas o eventos controvertidos” (2). ¿Y qué es controvertido? ¡Todo aquello de lo que proteste el kindergarten! Hay que joderse, porque la definición del buen periodismo es poder analizar desapasionadamente los temas controvertidos.

En serio, míralo si tienes tiempo:

También te puede interesar Oriente Medio, desde el punto de vista de una cristiana atea libia. También debería tener muchos puntos kindergarten. Vota a Al Gore antes que a Bush, es oscurita, es mujer, es feminista, y es atea. ¿Se puede pedir más? Pero con el islam hemos topado.

Los autores demonizados están intentando sobrevivir a base de aportaciones voluntarias de sus seguidores. Pero el kindergarten sabe bien que probablemente les han cerrado la boca a medio plazo.

Fuentes

Youtube:

Dave Rubin (los vídeos de arriba), y: