La trumpología se está haciendo más difícil de lo que fue la kremlinología en su día. Aparte de Scott Adams (el de Dilbert) a Trump no le entiende nadie. Es impredecible, porque goza de una ignorancia cósmica, y realmente no tiene opinión formada que se pueda conocer sobre casi nada. Sí, las promesas electorales. Pero ya sabemos lo que valen. Y Trump a ese respecto no ha salido nada diferente. Convencional total.

Así que entre una cultura política perfectamente virgen, y una cultura general sub-cero, necesita escuchar a sus consejeros. Y aquí entra en juego la familia Trump, que viene siendo como la guinda de la payasada.

la-gunida-de-la-payasada

Unos pucheritos de la hijísima resultan en un acto de guerra contra Siria. Y el yernísimo debe ser el consejero más preciado. Ambos a favor de seguir en el acuerdo de París y el cuento del clima. Con el apoyo de Tillerson; ex Exxon, ya ves tú lo de Big Oil. Y en contra están los de más peso ideológico, y los que se preocupan por la economía en general. Como Bannon, consejero de estrategia política que parece ir a la baja. Tiene las ideas claras (buenas o malas) y pocos pelos en la lengua, y da la impresión de que está empezando a estorbar.  En la banda anti París está también Pruitt, el de la Agencia de Protección de Medioambiente (EPA).

Lo que cuentan en  los periódicos USA es que Trump está ya como para tomar una decisión, se espera para la semana que viene, y ha tenido a los dos grupos argumentando los pros y contras. En profundidad. Y no parece mala estrategia, si quitamos la parte familiar del asunto. Los pucheritos de la niñísima y tal.

Señalan que lo que parece estar siendo clave es un detalle que no habíamos visto hasta ahora, pero que al mirarlo sí parece tener una importancia que puede ser decisiva. Como si Trump hubiera preguntado: ¿qué pasa exactamente si no abandonamos el acuerdo? Total, no es vinculante (¿o sí?); podemos hacer lo que queramos; y desde dentro hay más margen de maniobra. Era la idea de Tillerson (Exteriores), pero el acuerdo dice …

Artículo 14, punto 11

Un Estado Miembro puede en cualquier momento ajustar su contribución nacional existente con el objetivo de mejorar su nivel de ambición, de acuerdo con la guía adoptada por la Conferencia de los Estados Miembros en la que tuvo lugar el Acuerdo de París.

La “contribución” es el compromiso de reducción de emisiones de CO2. Obama se había comprometido a bajarlas entre un 26% y un 28% para 2025. El acuerdo no tiene ningún sistema de penalización por no cumplir los compromisos. Es sólo -digamos- moralmente vinculante. Pero el gobierno de Trump está tomando muchas medidas para quitar el ahogamiento de la economía, muchas de ellas basadas en eliminar regulaciones sobre las emisiones de CO2. Y si se implementan esas medidas es imposible llegar a la disminución de emisiones comprometida.

Y además se sabe que el lobby verde está preparando toda una guerra legal para impedirlo. Como le des a un juez un compromiso moralmente vinculante en vigor, es perfectamente capaz de anular las medidas pro-economía de Trump. Se le ve un punto. Joé, gobierno; si tienes un compromiso, o lo cumples, o lo anulas. Pero no jodas.

Lo que está saliendo de filtraciones de la Casa Blanca es que ese detalle puede estar inclinando la balanza. En contra de París, por supuesto. Trump: no me toques los cojones.

Tendría sentido.

Fuentes:

The Hill:

Acuerdo de París: