7 abril 2017


Esta es de las secciones coger con pinzas, y curiosidades sabatinas. Es un análisis crítico de uno de las vídeos que supuestamente prueban el uso de gas sarin en Siria. Por supuesto no probarían de quién era el gas; solamente que era sarin. Es de un doctor en Farmacia, creo que inglés. Y está lleno de tecnicismos que sólo los pueden juzgar los que entienden la materia. No es para humanos. Pero también se fija en detalles más mundanos, y hay uno que me ha sorprendido.

El vídeo que analiza creo que es el segundo que salió. Había uno anterior, breve, donde se ven heridos tumbados en la calle, donde los van juntando. Y la crítica principal de ese primero, verosímil, es que los que manipulan los heridos la mitad va sin guantes. Mucho traje y mucha máscara de gas, pero sin guantes. Y el sarin entra también por contacto con la piel.

En el que traigo hoy, la crítica principal es sobre los síntomas que se ven. Que el único síntoma que mencionan y muestran es en las pupilas de los ojos, pero que eso es muy común a muchas drogas y venenos. Mientras que -dice- faltan muchos síntomas imprescindibles para diagnosticar sarin, que se deberían ver. Yo, ni idea.

De los detalles “mundanos” da unos cuantos. Se pueden leer en el enlace. La pega evidente es que una vez metidos en toboganes conspiranóicos, siempre aparecen cosas que no debieran, o que no tienen explicación. Y la contra-pega, no menos evidente, es que todas estas pruebas vienen de fulanos de Al Qaeda, no precisamente de confianza. Por ejemplo, el médico que presenta el vídeo tuvo un juicio por pertenencia al terrorismo islámico en Inglaterra. No le condenaron, pero sí quedó clara su relación muy fluida con los corta-cabezas.

dr-islam

Todas los vídeos, y todos los que estaban allí, son de los corta-cabeza. Y yo creo que merece la pena leer la crítica, que está muy bien minutada para ir en cada caso a lo que va señalando. Me ha parecido interesante.

Pero vamos a la que me ha parecido más llamativa. Un gordito que andaba por allí.

Aparece en el arranque del vídeo, detrás del médico que lo presenta. Creo que supone que está forzando aire en los pulmones de un herido. Pero en todas las tomas en las que aparece se le ve mucho mas interesado en la cámara que en el herido, al que nunca le hace ni puto caso. Aquí está de paisano, y pasando del herido. El de la izquierda, al fondo.

gordi-gas-1Este si lleva guantes, pero nada más.

Al cabo del tiempo ya se pone los arreos de combate. Y una mascarilla, que dicen que para el sarin no sirve. Hace falta una máscara de gas de verdad. Pero además tiene una idea un tanto tosca; parece que quiere taparse la boca, ¡pero no la nariz! Y siempre sin mirar el enfermo.

gordi-gas-2

¡Coño, era verdad! Cree que la mascarilla es para tapar sólo la boca. Por ejemplo, para no tirarle mal aliento al enfermo al que sigue sin hacer maldito el caso.

gordi-gas-3

No saquemos las cosas de quicio. Puede ser cierto. Puede no ser sanitario, sino un espontáneo recogido al paso por la calle. Y no vamos a criticar su buena voluntad y su riesgo. Pero queda rarísimo.

El análisis conspiranóico, que no me parece para creer sino para considerar:

Por si acaso. Mi postura no es que el gas no fuera sarin, ni que lo pusieran los “rebeldes”. Mi postura es que hasta el momento no he visto pruebas. Y la comparte gente no muy rara, como el embajador Peter Ford, diplomático británico de carrera que llevó la embajada de Damasco de 2003 a 2006. Dice que ni ve pruebas, ni le ve sentido a que haya sido Assad:

Añadido 12 horas después (sábado 8, 09:30). Jimmy Dore hace buen resumen de la teoría conspirativa.

Nota: Dore no es precisamente un Alt-Right, sino registrado demócrata hasta 2016 e independiente desde entonces.

Hay un argumento bastante terrible que también hace Dore. Según el kindergarten, Trump es un nazi, un loco peligroso que no debería tener el botón nuclear en sus manos. Bueno, pueden estar en lo cierto o puede que no. Lo que no parece que puede ser es que el mismo kindergarten esté ahora entusiasmado con un acto de guerra del mismo psicópata peligroso, ¡y contra el aliado más cercano de Rusia! No parece un gran síntoma de cordura del kindergarten.

Imagina que antes del bombardeo de payaso de la Casa Blanca recopilas lo que se puede saber al desnudo. A pelo; sin extras.

Sabemos seguro:

Hubo un ataque aéreo de los aviones del gobierno Sirio sobre un almacén de armamento de los rebeldes. El almacén estaba excavado en rocas en una zona montañosa. Parece indiscutible que sí hubo un ataque aéreo (como tantísimos): aviones soltando bombas.

Tras el ataque, los rebeldes muestran unas docenas de muertos con claros síntomas de gas sarin. Los rebeldes pertenecen esa hidra con cabezas como Al Qaeda o ISIS.

hidra

Y no sabes más. Ni se puede saber. Decidir que el gas venía en las bombas de los aviones puede parecer enteramente “lógico”, lo mismo que puede ser pura prestidigitación. O hasta casualidad. Si quieres contemplar todo lo posible, no se puede descartar nada de esto:

– El Assad ha decidido una escalada, con un crimen de guerra de libro y con publicidad.

– El almacén de armas tenía gas sarin, hubo una fuga, y contaminados.

– Los rebeldes habían preparado unas camionetas con el gas para desplazarlas rápidamente a la zona en la que hubiera un bombardeo y producir ellos mismos la contaminación.

Las tres versiones son perfectamente posibles. Los dos bandos en liza tenían una oportunidad similar. Lo que no parece muy similar son los motivos. La esperanza previa de sacarle ventaja a una acción como esa.

La “moralidad” podemos considerarla igualmente ausente entre los dos combatientes. Que el-Assad tenga problemas morales no parece una apuesta sensata; pero sobre Al Qaeda / ISIS no creo que quepa la menor duda. En cambio, la apuesta sí parece diferente.

El-Assad estaba por primera vez ganando la guerra. Después de llevar años con el gobierno (y la vida) en vilo, las circunstancias empezaban a serle francamente favorables. Estaba ganando batallas y terreno a manta, con la ayuda de Rusia. Y sus enemigos estaban perdiendo su mayor apoyo: EEUU. Trump, que siempre había manifestado su preferencia por no involucrarse en Siria, acababa de declarar que expulsar a el-Assad había dejado de ser un objetivo de su política exterior. El gobierno sirio no podía soñar con una situación más favorable.

¿Qué apuesta podían hacer usando el gas? ¿El suicidio? Ni siquiera estamos hablando de un objetivo militar de primer orden, del que ni remotamente se pudieran esperar unas ventajas que justificaran los riesgos. Ni estamos hablando de la locura que te puede entrar cuando ya lo tienes todo perdido, y te ves en una situación comparable a la del final de Gaddafi. La situación era exactamente la contraria. Esperanza.

Los rebeldes. Recordemos que son los cortadores de cabezas;  icineradores de prisioneros vivos; esclavizadores sexuales de las mujeres de sus enemigos; y ya puestos son también destructores de antigüedades inigualables. Su preocupación sobre la opinión del resto del mudo ha sido siempre literalmente ninguna. ¿Qué podrían esperar los rebeldes de una acción así?

Parece que podrían esperar justo lo que ha pasado. Los europeos no nos vamos a parar a pensar sutilezas sobre motivos y oportunidad. Es nuestra última carta en una guerra en la que nos jugamos quitarnos de encima el monopolio del gas ruso, para lo que es necesario hacer desaparecer el gobierno de el-Assad. Aunque detrás dejes un cristo como el que quedó en Irak. Así que se puede esperar una reacción europea de rápida acuasción “moral” a el-Assad. Lo que hizo Trusk de inmediato.

¿Y USA? Trump iba  a tener con seguridad la reacción de la izquierda a favor de la guerra con Siria. Por ejemplo, Hillary:

Assad has an air force, and that air force is the cause of most of these civilian deaths as we have seen over the years and as we saw again in the last few days. And I really believe that we should have and still should take out his air fields and prevent him from being able to use them to bomb innocent people and drop sarin gas on them.

Y la prensa, toda contra Trump, se podía apostar que se iba poner a tocar los tambores bélicos. Como ha hecho. Además tienes la campaña, desde el mismo inicio de la presidencia, sobre los intereses de Trump a favor de Putin.  ¿Qué puedes esperar de Trump? Lo tiene a huevo, y es casi obligado. Yo soy más macho que nadie, y de paso desactivo la campaña de la izquierda con unos cuantos misiles que sólo cuestan dinero. Contemporizar era tener más presión, y ya tenía mucha. Y era darle la razón a la campaña de que es una marioneta de Putin. Con esto ha desactivado la “cuestión rusa”. Acaba de desaparecer como parte de la lucha política en Washington.

Todo esto no demuestra nada, claro. Puede haber sido el-Assad, aunque no haya forma de entender por qué. Puede haber sido cualquier cosa. Pero sea el motivo que sea, es un chollo para el ISIS, es un chollo para los militaristas en Washington (el Deep State), es un chollo para lo que sea que quieren Hillary y compañía, es un chollo para los europeos, y es un chollo para Trump. Todos los gobernantes en apuros adoran una guerra externa, lejana, y sin bajas.

Para los sirios parece la promesa de algo tan poco recomendable como lo de Irak. Que tampoco suele ser recomendable para el mundo en general. Ninguna de las destrucciones de estados musulmanes, tan de moda últimamente, ha resultado bien. Siempre salen, o no estados (y guerra civil de mayor o menor intensidad), o estados peores. Que es la pinta de Siria. El-Assad no es menos bestia que Sadam Hussein o Gaddafi. Tampoco hay motivos para pensar que su exterminio vaya a resultar mejor. Los que llegan son igual de bestias, o aun más; pero el desorden es mucho mayor.

Y no hay que olvidar que probablemente la guerra es esto:

gaseoducto-siria

Añadido posterior (17:00). Trudeau no lo tenía claro antes de la respuesta de Trump: