La ETA está de campaña publicitaria con un nuevo show. No se entiende bien que a alguien no favorable a los asesinos y sus asesinatos le pueda interesar el asunto. Respecto a las “entregas”, la única que podría producir algún bien sería que se entreguen ellos. Y que colaboren con la justicia para resolver los cientos de asesinatos que quedan pendientes. Y respecto al “show”, al relato, el único que podría ser justo y civilizado sería una clara demostración de que han comprendido -¡al fin!- que jamás debieron asesinar. A nadie. Punto.

Si el cacareado “fin de ETA” no es de ese tenor, sus chorradas nos las soplan. Ya estaban acabados hace mucho tiempo. Y ni la Baader-Meinhof ni las Brigate Rosse tuvieron un “fin oficial”, y sin embargo desaparecieron. Bastó con que el último hater descerebrado sintiera la suficiente desesperanza. El final de ETA no depende de los asesinos; dependió de la inutilidad de su crimen y de la firmeza de los que tenían enfrente. Que no fueron todos, ni mucho menos, pero sí los suficientes. Y por supuesto dependió en buena medida de unos abnegados y eficientes cuerpos de policía.

Ahora la cuestión no son ni los asesinos, ni sus shows. Si quieren entregarse, bien; las pistolitas de sus publicidades se las pueden meter por do les quepan. De lo que se trata en esta fase es de que el gobierno y compañía cumplan con su deber, y les detengan. Y les pongan ante el juez que corresponde. Una vez ahí, y si la ley lo permite, podría tener sentido un intercambio de relato civilizado (no debimos asesinar) y colaboración con la justicia por un trato favorable. Algo al modo de los pentiti en Italia.

Pero nadie les debería dar las gracias ni aplaudir sus teatros por dejarnos de asesinar, si resulta que asesinar estaba bien porque tenían un conflicto. Todos tenemos conflictos, pero sólo los asesinos asesinan por ellos. Y es cierto que se puede cambiar, y hasta se puede dejar de ser asesino. Pero para eso hace falta, precisamente, ¡cambiar! Eso que no han hecho.

Y además, hasta el mismísimo Rajoy debería comprender que si asesinar depende de que creas tener un conflicto político, y de que le vaya bien a la estrategia, estás asegurando que tarde o temprano volverán los asesinatos políticos. Estás educando para que haya quien contemple el asesinato como herramienta política. Que tampoco es algo tan difícil de conseguir; basta mirar ahora mismo a Venezuela. Y es muy verosímil que la diferencia para que en el futuro vuelvan los asesinatos políticos, o no, dependa del trato y el relato que les des a los asesinos ahora.

¿Qué pasa, que un presunto socio para poder gobernar resulta estar demasiado casado con el asesinato político, por demasiados aplausos y comprensiones durante 40 años, y necesita que el gobierno le permita hacer héroes de los asesinos? Bueno, ese será en todo caso el problema del pasamarote de la Moncloa, pero no creo que sea cosa de que los demás paguemos tal precio por su silla. Eso no sería corrupción o robar; estamos hablando de otro nivel.

Savater et al han redactado un manifiesto. No se dirige a los asesinos, por supuesto, sino básicamente al Mariano. Es “adherible”, y espera adhesiones. En este enlace:

Un poner:

– Define mierda humana.

– Por ejemplo alguien que resuelve sus problemas asesinando inocentes. Y en menor medida, pero también, quien resuelve sus problemas facilitando la vida de los asesinos de inocentes … porque le resulta conveniente.